“Me tocó largar mi última carrera”: murió Tulio Crespi, fabricante de autos de competición
El constructor y diseñador de automóviles tenía 88 años. Sus seis décadas de trayectoria en el rubro lo llevaron a fabricar los vehículos utilizados para la serie sobre el piloto brasileño Ayrton Senna que se estrenó en 2024.
- Info general
- Sep 22, 2026
El histórico constructor, diseñador y piloto Tulio Crespi murió este martes a los 88 años. Nacido el 22 de junio de 1938 en la Ciudad de Buenos Aires, dedicó más de seis décadas de su vida a la fabricación artesanal de autos de competición, siendo una pieza clave del automovilismo argentino.
Crespi –cuyo nombre completo era Orlando Tulio– fue uno de los grandes referentes de los fierros nacionales y su historia quedó vinculada a modelos emblemáticos como el Tulia 1 y el Petiso-Torino, además de los miles de vehículos que salieron de su fábrica instalada en la localidad bonaerense de Balcarce.
La relación de Crespi con los autos comenzó cuando era muy joven, influenciado por su hermano Humberto “Nenín” Crespi, quien lo acercó al ambiente de las carreras. En 1961 instaló su primer taller en Palermo Viejo y dos años después construyó el Tulia 1, un monoposto inspirado en un pequeño NSU que marcó el comienzo de una nueva etapa en su carrera.
Crespi no solamente diseñó y fabricó aquel vehículo, sino que decidió manejarlo. El 22 de marzo de 1963 debutó como piloto en el entonces Autódromo General San Martín y ganó la carrera con el auto que había construido en su propio taller.
A partir de entonces desarrolló monopostos y chasis para diferentes categorías nacionales. Su apellido alcanzó una presencia particularmente importante en la Fórmula Renault, por donde pasaron distintas generaciones de pilotos.
Otra de sus creaciones más recordadas fue el Petiso, nacido después de que el Torino de Turismo Carretera de Nasif Estéfano sufriera un fuerte accidente en 1967 y llegara prácticamente destruido a su taller.
En lugar de limitarse a reparar el Torino, Crespi transformó profundamente su carrocería: lo hizo más corto y bajo y modificó la caída del techo. El resultado fue un vehículo con una silueta completamente diferente.
Aquel trabajo derivó posteriormente en los autos de calle Tulia GT y Tulieta GT. El alcance de sus diseños trascendió la Argentina y Crespi llegó a presentar sus vehículos en el Salón del Automóvil de París de 1976.
Durante la década de 1980 y por recomendación del emblemático piloto argentino Juan Manuel Fangio, trasladó su actividad a Balcarce, donde instaló sobre la Ruta 226 la fábrica desde la cual continuó construyendo chasis, monopostos y autos de competición.
Balcarce también se convirtió en el lugar donde desarrolló el proyecto junto a su familia. Sus hijos se incorporaron a la empresa y continuaron ligados al diseño, la fabricación y la gestión de los vehículos.
Para 2024, la familia contabilizaba más de 2.000 autos construidos a lo largo de la historia de Crespi Competición. Sus vehículos participaron en categorías como Turismo Carretera, TC2000 y distintas divisiones de monopostos.
El proyecto que llevó los autos de Crespi a Netflix
Uno de sus últimos grandes trabajos tuvo repercusión internacional. Crespi y sus hijos participaron desde la fábrica de Balcarce en la construcción de los vehículos utilizados para “Senna”, la serie sobre el piloto brasileño Ayrton Senna.
La familia argentina construyó 22 réplicas de autos utilizados por Senna y sus principales rivales, en un proyecto que abarcó vehículos correspondientes a diferentes etapas de la carrera del piloto brasileño, desde la Fórmula Ford hasta la Fórmula 1.
Para concretarlo tuvieron que fabricar chasis a escala real y definir los componentes mecánicos, las suspensiones, los frenos y los motores necesarios para que los vehículos pudieran utilizarse durante las filmaciones.
Una carta de despedida
Antes de morir, Crespi dejó una carta en la que pidió que no lo recordaran por su enfermedad, sino por la vida que había llevado. Allí se definió como “un laburante del fierro” y agradeció a su familia, trabajadores, proveedores y pilotos.
“Si están leyendo esto, es porque me tocó largar mi última carrera. Quiero que sepan que me voy en paz, tranquilo, después de pelearla como pude con esta enfermedad que me tocó al final del camino. Pero no quiero que hablen de eso. No quiero que me recuerden por cómo me fui, sino por cómo viví. Viví 88 años haciendo exactamente lo que amé. ¿Cuánta gente puede decir eso?”, expresó Crespo en su despedida.
Y añadió: “Nací prácticamente en Chacarita con un martillo en la mano. Fui creciendo, laburando, aprendiendo de los fierros, y con mucho sacrificio me fui a Balcarce a hacer mi vida y mi historia. Ahí construí todo lo que soñé de pibe. Gracias a mi familia, que me bancó siempre. Que me perdonó las horas en el taller, la grasa en las manos, los domingos en el autódromo en vez de en casa. Sin ustedes, nada de lo que hice hubiera tenido sentido. Ustedes fueron mi verdadero campeonato”.
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“Gracias a mi equipo de trabajo, a mis empleados y a mis proveedores, que juntos creamos las primeras piezas únicas de un auto de competición. Cada chasis, cada soldadura, cada pieza hecha a mano lleva el esfuerzo de todos. Nada lo hice solo. Gracias a todos los pilotos que confiaron en mí. A los que se subieron a un Crespi sin saber si iban a llegar, pero con la ilusión intacta. Cada triunfo suyo fue mi triunfo”, prosiguió.
También le agradeció al ambiente del automovilismo: “A los mecánicos, a los chapistas, a los rivales que fueron amigos, a los que me enseñaron cuando yo no sabía nada y a los chicos que hoy venían a preguntar. Yo nunca me creí más que nadie. Fui un laburante del fierro, un artesano que tuvo la suerte de convertir su pasión en su trabajo”.
“No estén tristes por mí. Sigan haciendo ruido. Sigan armando autos en talleres chiquitos pensando que pueden ganarle a los grandes, porque yo pude y lo hice. Dejo mi fábrica en manos de mis hijos para continuar mi legado. Queda todo ahí, para que siga girando. Gracias por estos ochenta y ocho años de confianza. ¡Viva la vida, vamos que se puede!”, cerró el fabricante de autos y padre de seis hijos.






