Milei pierde crédito internacional: Chile dice que Gran Bretaña «es un país amigo y hace 200 años ejerce soberanía sobre Malvinas»
La relación entre Argentina y el país trasandino volvió a quedar atravesada por la cuestión de las Islas del Sur, ante las declaraciones del Ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, que defendió la pretensión de una ruta maritíma del archipiélago y relativizó los acuerdos del Mercosur.
- Nacional
- Sep 27, 2026
La empatía diplomática construida en Santiago entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast, el pasado jueves 3 del corriente mes, ya se desplomó por la propia voz del ministro de Defensa Nacional de Chile, Fernando Barros Tocornal. En declaraciones, el jefe de la cartera castrense trasandina no solo avaló abiertamente el corredor comercial marítimo entre Punta Arenas y las Islas Malvinas, sino que adoptó de manera explícita la doctrina colonial británica al sostener que el Reino Unido es un «país amigo» que «ejerce soberanía hace 200 años en el archipiélago y supeditar cualquier reclamo a la voluntad de los ocupantes.
De esta manera la relación entre Argentina y Chile volvió a quedar atravesada por la cuestión de las Islas del Sur. La exposición de Barros no provienen de un actor marginal de la política chilena. Se trata del influyente abogado corporativo de 68 años -asesor tributario durante más de tres décadas del ex presidente Sebastián Piñera- que el 11 de marzo de 2026 asumió la conducción civil de las Fuerzas Armadas bajo la administración de Kast. Su pronunciamiento transparenta la verdadera doctrina de defensa real que rige en el Palacio de La Moneda frente al Atlántico Sur.
En el registro emitido por la emisora chilena, Barros intentó ensayar un equilibrio formal, pero terminó dinamitando la postura histórica de apoyo irrestricto al reclamo argentino.
El reconocimiento de la ocupación: Al declarar públicamente que Gran Bretaña «hace 200 años ejerce soberanía», el ministro de Defensa chileno desnaturaliza la condición de usurpación colonial condenada por la Resolución 2065 de la ONU, transformando un despojo territorial por la fuerza en un título válido de hecho.
La trampa de la «voluntad»: Al condicionar la solución a respetar la voluntad de los habitantes británicos, Barros abraza el argumento de la autodeterminación que Londres utiliza en Ginebra para eludir las negociaciones bilaterales con Argentina. Las resoluciones de Naciones Unidas reconocen los intereses de la población de las islas, pero rechazan categóricamente su voluntad, dado que se trata de una población implantada que no constituye un pueblo sojuzgado.
Con respecto al respaldo abierto a la ruta Punta Arenas–Malvinas: “Chile y la comunidad magallánica tienen el derecho de ejercer el comercio y ejercer todas las actividades que permiten las leyes. Por lo tanto, no veo inconveniente en que se desarrollen esas actividades”, aseveró Barros en Radio Polar.
Específicamente, para el jefe de la Defensa trasandina, la Declaración del Mercosur de 2011 —mediante la cual los Estados partes y asociados, incluido Chile, se comprometieron formalmente a impedir el ingreso a sus puertos de buques que enarbolen la bandera ilegal de las islas o brinden soporte al saqueo de los recursos en disputa— es una mera manifestación prescindible. La calificación de ese histórico consenso como algo «no obligatorio legalmente y de carácter parcial» dejando sin efecto práctico el compromiso que el propio Kast le firmó a Milei el 3 de septiembre respecto a «evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales» en materia pesquera e hidrocarburífera.
Para el ministro que aglutina la conducción militar del gobierno de Kast, la soberanía territorial y la seguridad estratégica regional quedan subordinadas al libre comercio y a las leyes locales. Con esta definición, el ministerio que comanda el Ejercito, la Armada y a la Fuerza Aérea de Chile; deja en claro que no moverá un dedo para obstaculizar el primer zarpe previsto para noviembre de 2026, del barco de la Easter Island.
Las palabras de Fernando Barros Tocornal terminan de clarificar el tablero geopolítico:
– La alianza británica consolidada: El ministro que hace apenas semanas se reunía a puertas cerradas con el embajador del Reino Unido, David Concar, para profundizar la cooperación militar bilateral, es el mismo que hoy llama públicamente a Gran Bretaña «país amigo» y convalida la presencia colonial en el Atlántico Sur.
– El desprecio por la legislación argentina: Chile no solo permite que Punta Arenas se convierta en la cabecera de playa para el abastecimiento del yacimiento petrolero Sea Lion, sino que considera que las leyes de la Nación argentina que gravan el contrabando colonial en aguas jurisdiccionales no tienen aplicabilidad frente a sus intereses comerciales.
– El desafío al Estado argentino: Con una delegación colonial que desembarcará en Punta Arenas los días 28 y 29 de septiembre encabezada por 40 empresarios británicos para cerrar los contratos de abastecimiento, la respuesta de La Moneda no es de contención sino de complicidad confesa.
Por otra parte, en las últimas horas el Gobierno del Reino Unido volvió a endurecer su posición frente al reclamo argentino por las Malvinas. El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó que la Argentina “no tiene la capacidad de tomar las islas” y sostuvo que su país sí cuenta con los recursos necesarios para defenderlas ante una eventual escalada militar. Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con el diario británico The Sun.
Streeting respondió así a las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien volvió a reivindicar la soberanía argentina sobre el archipiélago y anunció medidas contra empresas petroleras que desarrollen actividades en el área en disputa. El funcionario británico sostuvo que los planteos argentinos forman parte de una posición que Londres escucha año tras año y aseguró que el Reino Unido mantiene su compromiso con las islas.

