LUNES, 05 DE OCT.

Declaró Reifenstuel: «Me llamaron y me dijeron que Cabrera estaba sentado al lado del gusanito en shock diciendo ‘maté a una sina'»

El docente de química que estuvo 18 meses prófugos tras el crimen de Ivana Garcilazo decidió declarar este lunes en la primera jornada del juicio oral y público. Sostuvo su inocencia, señaló a otro de los acusados e intentó argumentar el por qué de su huida.

A cinco días de haberse cumplido tres años del crimen de Ivana Garcilazo comenzó el juicio juicio oral y público donde serán juzgados Ariel Matías Cabrera, Juan José Massón y Damián Gerardo Reifenstuel; los tres, acusados de ser responsables de su muerte.

El 30 de septiembre de 2023 parecía ser un domingo más en Rosario, pero no lo era. La ciudad se preparaba para vivir un nuevo clásico, con la pasión de siempre, los ánimos enardecidos y ese temor que, partido tras partido, vuelve a hacerse presente.

Rosario arrastra una larga historia de episodios de violencia vinculados a las hinchadas de sus dos clubes más importantes. Sin embargo, nadie imaginaba que aquella jornada los límites podían cruzarse de una manera tan brutal, dejando una marca que iría mucho más allá de los 90 minutos de fútbol.

Ivana Garcilazo había vivido aquel clásico desde las tribunas de Arroyito, como tantas otras veces en las que acompañó a su equipo. Había llegado al estadio en moto y, una vez finalizado el partido, volvió a subirse al rodado para emprender el regreso a su casa. Tomó el mismo camino de siempre, sin imaginar que ese trayecto cotidiano se convertiría en una escena trágica. En la zona de Ovidio Lagos y Montevideo, Ivana fue atacada.

Según la acusación, tres » simpatizantes» de Newell’s Old Boys arrojaron piedras contra quienes circulaban por el lugar. Una de esas impactó en la cabeza de Ivana y le provocó un traumatismo de cráneo grave que terminó causándole la muerte.

Los acusados por el hecho son Ariel Matías Cabrera (profesor de educación física), Juan José Massón (comerciante) y Damián Gerardo Reifenstuel. Los tres se encuentran imputados bajo prisión preventiva efectiva. El primero de ellos, se presentó ante la Policía doce días después del crimen. El segundo, el 26 de octubre de ese mismo año.

En tanto, Reifenstuel (docente de física) después del crimen se escapó de Rosario y permaneció prófugo durante más de 18 meses.

El juicio
El debate que comenzó este lunes en el Centro de Justicia Penal se extenderá hasta el 22 de ese mes para dar sentencia el 26.  Las fiscales Carla Ranciari y Laura Riccardo deberán sostener durante el juicio el pedido de 30 años de prisión para los tres imputados.

Por su parte, la querella, que representa a la familia de Ivana a través del abogado Marcos Cella, solicitó 33 años de prisión para cada uno. En tanto, la defensa busca separar las acusaciones y comprobar que «no hubo un acuerdo para matar».

El tribunal se encuentra integrados por el tribunal integrado por los jueces Natalia Benvenuto, Jorge Rodríguez y Nicolás Vico Gimena, serán juzgados Ariel Matías Cabrera, Juan José Massón y Damián Gerardo Reifenstuel.

Un golpe, tres acusados: «Yo no tiré ninguna piedra»

En la primera jornada del juicio oral y público por el homicidio de Ivana Garcilazo, tras la presentación de los alegatos de apertura, uno de los acusados, que se encontraba presente a través de zoom; decidió declarar. Ante sorpresa de los presentes y con el aval de su abogado defensor, Damián Reifenstuel dio su versión de los hechos y contó todo su derrotero para evitar a la justica luego que se diera a conocer su nombre.

En presencia del tribunal, los fiscales, la querella, los abogados defensores de los tres acusados y la familia de Ivana, Rainfestuel agradeció poder hablar, le pidió discalpas a la familia Garcilazo y hasta oró por todos los presentes.

«Quiero pedirle disculpas a la familia de Ivana por haber prolongado su sufrimiento al haber huído; pero yo soy inocente, no contribuí a su muerte, no tiré ninguna piedra», manifestó el docente de química que después del crimen se escapó de Rosario y permaneció prófugo durante más de 18 meses.

En su defensa, Reinfestuel afirmó que nunca planificó ningún ataque y que ese día, se vieron «intimidados» por hinchas de Rosario Central que pasaban tocando bocina. «Ví una camioneta que se nos venía encima, a mi izquierda estaba Massot (Juan José), a mi derecha Cabrera (Ariel) y salimos corriendo, no supe qué pasó hasta que un taxista paró y me dijo ‘mataste a una piba'», relató.

Siguiendo con su relato, el acusado contó que «se sentó, se tomó una lata y se fue para su casa»; al mismo tiempo, señaló que «tiene muy baja visión» por lo que no pudo ver bien lo que había sucedido.

«Me fui a mi casa en Perez, al rato me llamó Cabrera diciéndome que se había quedado a pelear; yo estaba totalmente aturdido. Vuelven a llamarme y me dicen ‘Cabrera está sentado al lado del gusanito diciendo ‘maté a una sina’; me dijeron que estaba en total estado de shock», destacó.

Y añadió: «Después se fueron todos para mi casa; me mostraron una foto de Ivana, él dijo `me quiero matar´, le pedimos que se tranquilice y le dimos para que coma algo».

Luego de pasada toda esa escena, Reifenstuel contó que se fue con su pareja y que un vecino lo llamó para contarle que «le habían baleado la casa». «Tuve mucho miedo, sentí que no podía estar más en mi casa; así que pedí que me saquen de Rosario y me fuí para Victoria», detalló. A partir de allí, siguió su huida hasta llegar a Bolivia.

«No sabía el gran alcance tenía este hecho, así que me fui para las Cataratas, un lugar que quiero y conozco muy bien, me hospedé en un hotel y decidí volver a Rosario. Pero sentí mucho miedo, me enteré que había destrozado mi casa y sentí un puntazo en el corazón; así que alquilé una camioneta y decidí irme a Salta, allí me tomé un remis para ir a Salvador Massa (ciudad fronteriza) y el remisero me contó que era rosarino y de Central; cuando bajé, caminé unos minutos y una familia me orientó; eran lugares muy oscuros y peligrosos pero logre´pasar al otro lado».

En tanto, contó que se terminó asentando en Sucre Bolivia. «Allí pasé lo momentos más difíciles de mi vida. se desmoronó todo para mí; mi casa había sido saqueada y estaba siendo sospechoso de un crimen que no cometí», remarcó.

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