JUEVES, 08 DE OCT.

Universitarios iniciaron un relevamiento nacional sobre salud mental, para que estudiar no enferme

Dos estudiantes y una psicóloga de la UNR dialogaron con Conclusión sobre la acción, que busca convertirse en insumo para instrumentar políticas de bienestar. Los malestares de la época, la inmediatez de las redes sociales y los umbrales de frustración. Y algo sobre el sobrediagnóstico.

 

La Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Federación Universitaria de Rosario (FUR) llevan adelante un relevamiento sobre salud mental estudiantil, en el marco de un programa que se desarrolla en conjunto con más de 11 provincias en simultáneo. En diálogo con Conclusión, los estudiantes de Medicina Héctor Botia, la presidenta del centro de estudiantes de Psicología Camila Ferrini y la docente Victoria Genesi brindaron detalles de la acción que busca tener un insumo para instrumentar políticas de bienestar para las y los alumnos, y correrse del sobrediagnóstico de situaciones “normales” y propias de la actividad de cursar una carrera universitaria.

“Nosotros como representantes estudiantiles de distintas facultades de la Universidad Nacional de Rosario, charlando con nuestros compañeros, nos dimos cuenta de que hay una problemática muy grande en materia de salud mental”, dijo Botia.

“Justamente por eso, pensamos en armar un programa que pueda ser un relevamiento, que pueda escuchar las demandas de estos compañeros, así que junto a la FUA armamos este programa federal que tiene un alcance nacional para poder entender también qué es lo que pasa no solo localmente, sino también en toda la Argentina”, añadió.

Y agregó que “una vez que relevemos todas estas problemáticas, tener también alguna respuesta institucional que pueda justamente atender las necesidades de nosotros los estudiantes”.

Botia señaló que en el relevamiento, que los estudiantes pueden responder mediante un cuestionario digital de forma voluntaria, “trabajamos sobre las ideas de la ansiedad, el consumo problemático, también es una cuestión muy importante que atendemos y que vemos que además está en auge. Hay mucha discusión hoy sobre el consumo problemático entre estudiantes, que también está un poco invisibilizado”.

 

“Hablar de lo que nos pasa”

Ferrini, por su parte, sostuvo que “la idea es hablar de lo que nos pasa como estudiantes, hablar cuando uno rinde, cuando uno está frente a una situación de examen, de parcial, el tránsito que tiene el recorrido académico, ponernos a hablar de es agenda”.

En esa línea, indicó que la idea es bucear en “nuestro rendimiento académico frente a las ansiedades, la incertidumbre, todos los factores psicosociales que tenemos como sociedad, la incertidumbre que tiene un estudiante cuando rinde, cuando tiene que ir a algún lado, cuando tiene que dar cuenta del conocimiento”.

La presidenta del centro de estudiantes de Psicología agregó que “vemos la respuesta completa frente a una sociedad que está atravesada por el individualismo, la frustración, una respuesta inmediata de dejar todo, de hacer ese camino en soledad”. Y “no queremos que eso siga pasando, no queremos que pase desapercibido, queremos involucrarnos y saber lo que nos pasa a todos como estudiantes”.

 

Un mundo de emociones

La docente Genesini, quien participó junto a colegas de otras provincias de la confección del cuestionario cuyos resultados servirán de insumo para pensar políticas de bienestar estudiantil, sostuvo por su parte que “trabajamos en el armado de este Programa Federal de Salud Mental, que en su primera etapa tiene justamente realizar este relevamiento, esta investigación. Nosotros hicimos un recorte en relación a factores psicosociales que afectan o que hacen al proceso de salud mental, en donde intentamos rastrear la situación habitacional de los y las estudiantes, los datos en relación a la situación laboral, a cuánta cantidad de horas le está destinando al cursado, cómo percibe ese cursado de esa carrera, si se toma dos, tres colectivos”.

“Después también sobre diferentes diagnósticos que hoy aparecen. Tenemos vectores de análisis como frustración, depresión, ansiedad, estrés, que son los diagnósticos más nombrados”, dijo la profesional, para agregar que “queremos hacer ese rastreo para saber a qué hoy los y las estudiantes o los jóvenes están llamando ansiedad, están llamando depresión”.

Genesini marcó que “en esta era del todo rápido, el diagnóstico también es rápido y muchas veces lo inmediato es ansiedad, estrés, y cuando uno empieza a investigar un poquito más con algunas preguntas, empieza a darse cuenta que tal vez se trata de situaciones que uno atraviesa en la universidad, de rendir un examen que es una dificultad como muchas dificultades en la vida, y que tal vez no de manera directa se trata un diagnóstico”.

–¿Hay alguna singularidad de época en esos proceso? ¿Tiene que ver con sobrediagnósticos o diagnósticos apurados?

–Sí, estamos viviendo una era justamente de sobrediagnósticos, bien como lo dijiste vos, en donde es una era de lo rápido, de lo inmediato. Nos pasa todo, consumimos rápidamente todo lo que vemos en Instagram y parece que lo que no tiene nombre no existe, o no existió. Entonces, rápidamente hay que ponerle una etiqueta y ahí aparecen los diagnósticos que hacen su trabajo rápidamente y aparecen esos nombres, entonces todo termina estando catalogado. Esto no es restarle importancia, pero tal vez esa sumatoria de diagnósticos es un conjunto de emociones y podría ser llamado conjunto de emociones y quitarle ese peso de ‘tengo esto’. Tal vez es estoy atravesando esto, ir a rendir me genera esta emoción, no es que tenés algo, como esa idea de enfermedad.

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