VIERNES, 09 DE OCT.

Bélgica: los estudiantes replican las protestas francesas, y ya son 200 detenidos en Valonia y Bruselas

Miles de jóvenes y docentes belgas también se movilizan contra el Gobierno. La combinación de mayores costos y menores ayudas del Estado alimenta la indignación y explica por qué las manifestaciones se mantienen encendidas.

 

Estudiantes de colegios secundarios y docentes de Bélgica salieron a las calles desde los primeros días de octubre para expresar su descontento por los recortes en el sistema educativo de ese país. Inspirados en parte por las recientes movilizaciones en Francia, jóvenes de distintas instituciones se concentraron en la región de Valonia y, en en Bruselas, donde la educación depende de la Comunidad Francesa de Bélgica.

El movimiento, cuenta con un gran seguimiento especialmente en Lieja, que dio lugar a 200 detenciones desde el 1º del décimo mes del año, que afecta principalmente a Valonia y, en menor medida, a Bruselas. El sistema educativo presenta un grave déficit presupuestario y está implementando numerosos recortes, a los que la comunidad educativa ha salido a las calles para reflejar su descontento.

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En Bélgica, el eco del reclamo se limita a la parte francófona del país -se refiere al conjunto de comunidades donde el francés es la lengua materna, oficial o de uso habitual- donde los problemas presupuestarios del sistema educativo se arrastran desde hace varios años. El sector enfrenta un déficit significativo que dio lugar a múltiples medidas de austeridad. 

Tanto los colegios de gestión privada como los ateneos públicos se ven afectados por los recortes, lo que ha generado malestar entre docentes y estudiantes. Durante la primavera europea, fueron sobre todo los maestros quienes encabezaron las manifestaciones, lo que incluso llevó a la suspensión de clases en numerosas escuelas secundarias.

Otro punto central del malestar estudiantil es el incremento del costo de la matrícula, que subió hasta 1.200 euros para más de la mitad de los futuros estudiantes, lo que representa un aumento cercano a los 400 euros. Organizaciones juveniles alertan que este encarecimiento podría dejar a muchos jóvenes fuera de la educación superior o forzarlos a endeudarse.

El encarecimiento del transporte público también golpea a las familias europeas. El pase anual para menores de 26 años pasó de 12 a 180 euros, una suba drástica que se suma al aumento de otros gastos básicos. La combinación de mayores costos y menores ayudas del Estado alimenta la indignación y explica por qué las protestas se mantienen encendidas.

Mientras el Gobierno analiza posibles respuestas, las movilizaciones estudiantiles y docentes en Bélgica reabren el debate sobre el financiamiento de la educación pública en Europa y ponen en foco el impacto social de las políticas de ajuste.

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