MARTES, 20 DE OCT.

Freno al tarifazo, estado gaseoso

La Corte Suprema de Justicia, desnudó los errores del círculo de cortesanos de Macri, les dio una dosis de realismo a su gobierno. 

Por Roberto García

Ni el consuelo de echarle la culpa a otros, Sólo él, hombre no precisamente destacado por su prodigalidad, aparece como único responsable de un cuantioso despilfarro personal, politico y economico, casi sin registros.

Rancio sabor en la boca para Mauricio Macri, a quien la corte de adulones lo califica como «el Diez» y le asegura que ningún otro gobierno hizo tanto en tan poco tiempo.

Fantasías de un coro que lo imagina perfecto gobernante por asistir temprano a las reuniones de gabinete, suprimir el celular de esos encuentros, multar a los ministros que llegan tarde, desconectarse de los temas de Estado los sábados a las 4 pm y volver temprano a casa todos los días para juguetear con su hija.

Ese mundo dorado bendecido por Obama lo derrumbó quizás el último fallo de la Corte Suprema contra el aumento de tarifas cuando, en verdad, esa alza brutal se había caído mucho antes por impericia oficial.

Lo de los cuatro jueces fue apenas una notificación del descalabro.

No puede culpar del desastroso final a Gils Carbó, tampoco a los magistrados que se preservaron de eventuales piquetes en su contra, de Massa o Stolbizer, de los K y Cristina, de la izquierda beligerante o de la vlase media harta de que le afeiten los ingresos.

Las primeras y más fuerte manifestaciones contra la suba del gas, el corazón de la rebeldía, provino del mismo gobierno, de socios como el tenue Ernesto Sanz- que, dicen, suele discrepar en demasía con Marcos Peña en las reuniones de gabinete-quien consideró exorbitantes los ingresos y de una Elisa Carrió furiosa.

Nadie sabe el porcentaje de poder que representan en el Gobierno Sanz y su cuota de radicales, menos el de Lilita. Pero son el Gobierno, tanto como el ministro de Justicia Germán Garavano, quien en un rapto de cándida inocencia se sublevó en público contra «la tarifa que me llegó a casa y pasó de mil a cinco mil pesos».

Ignoraba, claro, que hay casas en la que la suba saltó de 800 a catorce mil .

La oposición, en general, dormía la siesta y comenzó a sublevarse a medida que el Gobierno revelaba sus disidencias y , pérfidamente, un día ordenaba no pagar las facturas y, al otro día, ordenaba pagarlas. Confuso ejemplo de quienes creen dominar el espacio colectivo porque disponen de una megamáquina de origen israelí, seguramente en un depósito de la valle que lleva el mismo nombre del perro de Macri, que en una sola jornada puede enviar ocho millones de mensajes preparados por expertos en telegrafía. O frases cortas, que es lo mismo.

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