MIéRCOLES, 21 DE OCT.

La pesadilla al final fue un sueño

La Lepra cortó una racha de 10 Clásicos sin victorias que parecía interminable y lo hizo con un gol sobre el epílogo que le dio al triunfo un sabor especial. Por José Odisio.

Por José Odisio

Había que cortar la racha. No importaban las formas. La mochila ya se hacía insostenible y no había explicaciones lógicas a tal situación negativa. Y por eso el gol de Maxi Rodríguez sobre el descuento fue un desahogo para todos, y más allá de tener su carácter de épico, pareció un capricho del destino para darle a la Fiera un guiño entre tantos padecimientos que debió soportar en estos últimos años.

El héroe fue Maxi, y no fue casual. Es que la Fiera no transitaba por su mejor partido, pero cuando tuvo la chance sacó a relucir su jerarquía y no perdonó. Y seguramente ese disparo que terminó en la red y provocó el delirio, sirvió para cicatrizar las heridas que arrastraba por las críticas muchas veces malintencionadas que debió soportar, o las pintadas y luego las balas que sufrió su abuela en medio de la locura injustificada por perder un partido que para muchos es «vida o muerte».

Jugó mal Newell’s, en especial la primera parte, y allí apareció otro héroe, Luciano Pocrnjic. Tampoco fue casual. La Lepra de visitante no viene con buenas perfomances, pero de alguna manera siempre sale a flote. Y el arquero leproso está en un momento bárbaro, y muchas veces sus atajadas mantienen con vida al equipo, para que luego, de alguna forma o por algún designio del destino, llegue un gol y el equipo sume de a tres.

Sin importar cómo, sin poner a los merecimientos como fundamento, sin detenerse a realizar análisis que a nadie les van a importar, Newell’s cortó la racha. Y esa pesadilla que lo dejó tres años sin dormir, ayer se transformó en un hermoso sueño. Porque las rachas están para cortarlas y si es con un gol sobre la hora mucho mejor.

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