La Copa Argentina ya es un karma para Central
El Canalla se repuso en la adversidad en el arranque, pero no lo supo aguantar en dos oportunidades y así perdió la tercera final consecutiva de este certamen. La última imagen pareció un final de ciclo de algunos jugadores.
- Deportes
- Dic 15, 2016
Textos: Pablo Boise y Leandro Rosati – Desde Córdoba (Enviados especiales)
Fotos: Marcelo Manera – Desde Córdoba (Enviado especial)
La Copa Argentina se transformó en una pesadilla para Central. El partido ante River pareció Déjà vu de un año atrás y en el mismo escenario donde las polémicas arbitrales sacaron al Canalla de partido. Sin embargo, se recuperó a la adversidad y cuando tuvo el control, apareció la mano de Gallardo que movió el banco de suplentes y en una ráfaga se llevó el título.
La noche arrancó complicada cuando a minutos del arranque, todo el conjunto del Chacho reclamó un penal sobre Teo. Un minuto más tarde, llegó el primer cachetazo porque Loustau sancionó un penal para River que Alario cambió por gol.
A partir de allí, Central perdió la mitad de la cancha y el control del cotejo. Además, encontró otro rival: el árbitro. A pesar de eso, se recuperó porque un error de Batalla lo metió en partido y un par de minutos más tarde, pasó arriba en el marcador.
Escenario más que perfecto para el clima del partido. Pero cuando el duelo estaba en una meseta, llegó otro penal que puso la igualdad. Así, terminó la primera mitad: todo como al principio.
La segunda mitad arrancó con pocas emociones. Pero otro error del arquero Batalla puso a Central en ventaja.
Sin embargo, una nueva oportunidad fue desechada y mucho tuvo que ver el entrenador Marcelo Gallardo, quien reaccionó a tiempo y realizó dos variantes. Desde ese momento, River tuvo una ráfaga de juego y goles que le dieron la ventaja para obtener el título.
Por su parte, Central nunca se recuperó de ese mazazo. Y llegó el descontrol con la expulsión de Ruben que empezó a sentenciar el camino final.
Así, la Copa Argentina se le escapó por tercera vez consecutiva. Por no aprender de los errores.

