MARTES, 20 DE OCT.

Los Warriors fueron una aplanadora y se consagraron campeones

Golden State derrotó por 129 a 120 a Cleveland Cavaliers, en el quinto y último juego de las finales de la NBA, y consiguieron el anillo. El análisis del basquetbolista rosarino, José Szpilard, especial para Conclusión.

Por José Szpilard

Los Golden State Warriors fueron una verdadera máquina en el el transcurso de toda la campaña 2016/17, al equipo que había conseguido el record de victorias en la serie regular con 73 de la temporada pasada, pero perdiendo la final en manos de los Cavaliers, se le sumó una mega estrella como lo es Kevin Durant. Un súper equipo por donde se lo mire. Los dirigidos por Steve Kerr sabían interiormente que se quedaron con un sabor amargo al perder las finales de la edición pasada en manos de Lebrón James y sus Cavs. Eso los motivó aún más para volver recargados y decididos a recuperar el trono perdido. Esperaban esta definición como una especie de revancha y no solo que demostraron el terrible equipo que son sino que dominaron de punta a punta a todos sus rivales sino vean los números finales en post temporada, 16-1. Fantástico con todas las letras.

En la tarde noche de Oakland, allá en California, los fanático concurrieron al Oracle Arena cargados de ilusiones de ver a su equipo alzarse con el triunfo que les permitiese ganar un nuevo anillo para la franquicia. El estadio fue un verdadero pandemónium durante todo el encuentro. La fanaticada de los Warriors es una de las más ruidosas que hay en la mejor liga del planeta de básquet.

La franquicia californiana fue una verdadera máquina en este 5to punto de la serie final para derrotar 129-120 a los Cleveland Cavaliers y cerrar la serie a su favor por 4-1. Este es el segundo anillo en tres años y el quinto en toda su historia. Kevin Durant fue amo y señor de estas finales y fue nombrado merecidamente el MVP con unos números que realmente asustan y sorprenden; el alero promedió 35.2 puntos por encuentro y fue imparable en todos los juegos. Una bestialidad de jugador que con este anillo conseguido se mete de lleno entre los mejores de la liga demostrando que la decisión de irse a los Warriors fue la correcta.

El juego en sí fue muy cambiante desde el inicio nomás del mismo pero el final fue parecido a los demás encuentros. Los Cavaliers salieron a quemar sus últimas naves para poder seguir descontando en la serie y poder mantener su ilusión de revertir una definición que los tuvo siempre remando de atrás. Como sucedió en todas estas finales, Lebrón James y Kyrie Irving estuvieron muy solos ya que la banca no aportó demasiado y eso se notó. El “Rey” finalizó el encuentro con otra ya acostumbrada memorable actuación producto de 41 puntos, 13 rebotes y 8 asistencias, sensacional lo del “23” que siempre dio la cara en esta serie. El base sumó 26 unidades más 6 asistencias. En este juego apareció todo el talento anotador con los tiros de tres puntos de JR Smith quien metió 7/8 para contabilizar 25 puntos.

La temporada tuvo a su gran protagonista que fue Kevin Durant, criticado injustamente durante todo el año por su decisión de marcharse de Oklahoma City para desembocar en unos Warriors deseosos de títulos y para él fue un premio a su búsqueda constante de poder alzarse con el trofeo. Otro que descolló fue Stephen Curry, autor de otra doble decena con 34 puntos y 10 asistencias. Brillante lo del base que si no fuera por Durant, podría haber sido elegido como el más valioso tranquilamente porque tuvo un desempeño impecable a lo largo de todas las finales.

Cleveland fue un rival muy difícil para los de Oakland, que lucharon hasta los instantes finales, pero en esta ocasión fueron superados por un poderío fenomenal de unos Warriors espléndidos en ambos costados de la cancha. El juego vertiginoso y frenético que desplegaron en ataque fue sencillamente imparable para cualquier defensa que se le opusiera. Agregado a eso, tuvieron un movimiento de balón ejemplar, digno de comparar con los San Antonio Spurs del 2014, con mucha rotación de bola para encontrar al jugador mejor posicionado y así seleccionar el mejor tiro. Y en defensa fueron tremendamente agresivos y eso los caracterizó durante toda la temporada. Uno de esos pilares en ese costado de la duela fue el siempre rendidor y polivalente Andre Iguodala (20 puntos en la noche de ayer), muy importante para la estructura y el andamiaje de los de Kerr.

La franquicia californiana consigue un nuevo trofeo Larry O´Brien para sus vitrinas y con ésta conquista, se ubica en el puesto número 4 de los más ganadores de la competencia, dónde ahora comparten junto a los Spurs 5 anillos, detrás de los Chicago Bulls que tienen 6, Los Ángeles Lakers ostentan 16 y los más ganadores son los Boston Celtics que han conseguido 17 campeonatos de liga.

Punto final para la temporada de la NBA 2016/17, donde los Golden State Warriors se adueñaron prácticamente por completo de la escena y revalidan que son una dinastía en crecimiento. El futuro es alentador para que sigan cosechando éxitos con un súper equipo, al cual hoy en día es muy difícil derrotar y vaya que quedó demostrado.

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