Algunos aumentos salariales superaron el techo impuesto por el Gobierno Nacional
En el Gobierno reconocieron abiertamente por primera vez que las paritarias estuvieron por encima de las metas inflacionarias que trazó el Banco Central (de entre 12 y 17%) en la ley de presupuesto.
- Economía
- Jul 8, 2017
Con la mayoría de los acuerdos salariales ya cerrados, en el Gobierno reconocieron abiertamente por primera vez que las paritarias estuvieron por encima de las metas inflacionarias que trazó el Banco Central (de entre 12 y 17%) en la ley de presupuesto.
«Estamos en un promedio de 21%, lo que muestra un descenso sobre las expectativas de inflación con respecto a 2016. Bajó la mitad», dijo a LA NACION el ministro de Trabajo, Jorge Triaca .

La intención oficial de trazar una pauta de referencia varió a partir de la escalada de precios: comenzó con planteos de 17% y terminó cerca de un 25%. Así como en 2016 el presidente Mauricio Macri había reclamado acuerdos de entre «20 y 25%», pero que finalmente cerraron entre el 30 y 40%, este año sucedió algo similar, aunque con una brecha mucho menor y con visos de que la inflación ingresó en un período de caída.
En 2017, la pauta salarial que buscó trazar el Gobierno fue de 17% con los estatales bonaerenses como caso de referencia. Sin embargo, este año hubo paritarias mucho más elevadas, como marca el ranking de las diez negociaciones con acuerdos más altos. El pico en el sector público fue de 60%. Lo alcanzaron los docentes de San Luis. En el ámbito privado, el trato más elevado fue de 31,6% logrado por la Federación de Trabajadores Aceiteros, que por tercer año consecutivo tuvo el récord salarial por la exportación de soja y la intensa actividad portuaria en Rosario.
«Con los aumentos en la educación se hizo política. Lo de San Luis es el ejemplo más claro: el gobierno local (Alberto Rodríguez Saá) tuvo afán en diferenciarse del gobierno nacional y ofreció un 60%», argumentó el académico Julio Durand, autor de un informe sobre la conflictividad docente que divulgó la Universidad Austral.
La intención oficial de limitar las paritarias comenzó a peligrar en marzo con el trato de los bancarios, ya que fue el primer sindicato en romper el techo salarial al obtener un 24,3% en un solo tramo.
El trato bancario resultó además paradigmático por otros motivos: fue pionero en blanquear una compensación por la inflación de 2016 y en instaurar casi de manera obligatoria la cláusula gatillo en caso de que la inflación anual fuera mayor al porcentaje pactado. La cláusula por inflación se repitió casi en todos los casos, aunque con diferencias. Un ejemplo: en el acuerdo bancario, el eventual ajuste se haría de manera automática, mientras que en el acta de Comercio (acordó una suba de 20%) se firmó un «compromiso» para volver a negociar.
El gremio de los camioneros, que encabeza Hugo Moyano, cerró anteayer su paritaria con una suba de 23% a efectivizarse en tres cuotas. El acuerdo contempla un plus salarial a fin de año de entre 10.000 y 20.000 pesos, lo que elevaría el porcentaje a 26%, según argumentaron desde el moyanismo.
«Están diciendo que el aumento es del 23, que es lo quefirmaron las empresas por presión del Gobierno, pero el real es otro. Ellos (por el Ministerio de Trabajo) presionaron por el tema de la inflación, se lo dije en la cara al ministro», desafió Pablo Moyano, el número dos de los camioneros, en declaraciones al Diario Perfil.
Tras varias idas y venidas, la paritaria de los camioneros se destrabó después de un encuentro furtivo entre Hugo Moyano y Daniel Indart, presidente de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), que representa a 50 cámaras de todo el país. Indart pidió el martes negociar con el jefe camionero tras cuatro reuniones sin avances con su hijo Pablo en los despachos del Ministerio de Trabajo. El apretón de manos no tardó ni siquiera un día y por primera vez en los últimos cinco años se alcanzó un trato sin haber habido medidas de fuerza por parte del gremio de los Moyano.

