La mortalidad infantil es más propensa en bebés que nacen de madres-niñas
En la segunda parte de la entrevista de Conclusión el director provincial por la Salud de la Niñez y Adolescencia, Alberto Simioni, detalla las dificultades que afrontan las jóvenes con embarazos no deseados y su postura ante el aborto.
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- Sep 16, 2017
Por Marina Vidal y Jennifer Hartkopf
Pasan los años y las estadísticas indican que cada vez se mantienen relaciones sexuales desde mas temprana edad. Niños y niñas de once, doce y trece años son el rango etéreo que crece en números al ser protagonistas de embarazos no deseados. En la segunda parte de la entrevista exclusiva de Conclusión, el director provincial por la Salud de la Niñez y Adolescencia, Alberto Simioni, describió los obstáculos sociales y físicos con los que tienen que lidiar las niñas madres y explicó cuando la ley las ampara para la interrupción legal del embarazo.
«Un embarazo adolescente es padecimiento. Por un lado para el niño que nace ya que puede caber la posibilidad de que nazca prematuro y morir y por el otro, la madre-niña, al ser tan chiquita va a cesárea directamente; es decir que una joven de 12, 13 o 14 años ya tiene una marca, una cirugía que la va a condicionar quizá para otros embarazos. A esto se suman los obstáculos sociales como dejar los estudios, las consecuencias en lo laboral, y un conjunto de cuestiones diarias que complejizan la situación», comenzó detallando el entrevistado.
El especialista, manifestó que hay jóvenes «cuyo único disfrute es tener relaciones». «En eso es donde fallamos todos; los chicos deben entender que pueden encontrar el disfrute en otra cosa; el Estado, la Iglesia, los padres, la escuela, debemos darle otra alternativa y que lo único creativo para matar el tiempo no sea tener relaciones», enfatizó Simioni.
—¿Qué opinión tiene sobre el aborto?
— «Todo lo que la ley exige como derecho para los niños, niñas, adolescentes, hombres, mujeres, nosotros tenemos que garantizarlo. Uno se tiene que despojar de todos sus pre- conceptos, sus ideas, su ética, su moral, su religión porque no son compatibles con lo que debemos realizar como funcionarios públicos en garantizar derechos. En caso de menores embarazadas que se encuadre dentro de la figura de violación, ya sea como acto violento o porque no fue consentido el acto sexual, porque fue con mayores o bajo un estado de inconsciencia, le compete al Código Penal y en dichos casos la ley permite la interrupción del embarazo. Se tiene que garantizar que esa persona acceda lo antes posible al diagnóstico temprano de un embarazo, teniendo en cuenta que si uno lo realiza antes de las doce semanas de gestación es un proceso mucho más seguro, con asesoramiento, con medicación, sin intervenciones».
En el caso de los adolescentes y luego de realizar un foro donde los mismos jóvenes manifestaron de qué querían hablar cuando les hablaban de educación sexual, el médico subrayó que lo importante es que ellos sepan que derechos tienen, «informarlos sobre las enfermedades de transmisión sexual pero también sobre el cuerpo humano, que sepan que es su derecho poder decidir sobre su orientación sexual, decidir si quieren o no tener relaciones sexuales, cómo hacerlo, que métodos de barrera usar y sobre todo que es su derecho decir “no”, cuando no quieren tener relaciones».
“Muchos jóvenes afirmaron que se sentían presionados socialmente para tener relaciones sexuales”
«Desde nuestros lugares no debemos prejuzgar. Tenemos que primeramente y si puedo realizar prevención primaria, es decir que siendo una niña de 12, 13, 14 años tratar de que no tenga relaciones sexuales por el momento. Si eso no lo puedo hacer se debe pasar a la prevención secundaria para anticiparme a un mal mayor, que no se contagie de enfermedades de transmisión sexual, que no quede embarazada», finalizó y reflexionó:
«Hay que dejar a los chicos que sean chicos, que sean sujetos de derechos, que no les armemos agendas a los niños para tener más tiempo los padres, que jueguen, que salgan al aire libre»

