MARTES, 20 DE OCT.

Entre títulos mundiales y otros objetivos personales

La rosarina Bustos defendió con éxito el título mundial (FIT) por quinta vez. Tiene una carrera profesional empinada y se sigue planteando objetivos personales, como finalizar los estudios secundarios e ir más allá. Por Vanesa Pacheco.

Por Vanesa Pacheco

Día a día las mujeres son más libres y autónomas, y por ello Victoria Noelia Bustos lucha por sus sueños e ideales en medio de acciones donde se requiere de mucha fuerza y esfuerzo físico, como en el boxeo.

En Rosario tenemos el privilegio de contar con la campeona de 28 años que defendió airosamente, y por quinta vez, el título mundial en la categoría peso ligero (61.125 kg).

Bustos es rosarina y contó a Conclusión cómo llegó al boxeo hace 9 años. Después de vivir un tiempo en Buenos Aires regresó a Rosario tras haber hecho muchos deportes; y un día cualquiera se encuentra un folleto de una pelea que iba a darse en Sportivo Alberdi, ubicado en Araoz 1050. Se decidió y fue a ver el encuentro en el cual competía Daniela Bermúdez, también campeona del mundo. En ese mismo tiempo se interesó por el rudo deporte y se propuso comenzar a formarse como boxeadora, e incluso marcarse el objetivo de “ser campeona del mundo”.

Con la idea fija, en ese mismo momento habló al entrenador Juan José “Tito” Unzuga y le dijo que quería que la entrene, y le pidió el teléfono. Al lunes siguiente lo llamó y él la rechazó porque no entrenaba mujeres. Pero ella le dobló la apuesta diciendo que iba a “ser campeona del mundo”. El silencio y la respuesta dudosa del instructor para que asista el lunes siguiente al gimnasio donde entrenaba sólo “boxeadores”.

Luego de un largo recorrido, el mismo entrenador le propone buscar otro equipo, porque la edad de él, y algunas limitaciones no le permitían prepararla del mismo modo y con tanta intensidad para lo que también se había convencido, que iba a ser: “una campeona del mundo”.

En busca de nuevo equipo, Bustos comenzó en otro gimnasio donde no encontró apoyo ni equilibrio. Sin embargo por su profesionalismo hizo siete peleas, pero sin motivación para superarse y continuar. Ese tiempo fue complicado para la leona rosarina porque sufrió depresión, decaimiento, problemas personales y por primera vez sintió que estaba estancada. Que el box no la hacía feliz como siempre.

Fue un tramo difícil de su vida que quedó atrás y prefiere no ahondar mucho en ese pasado. Se emocionó, y con la voz quebrada tragó saliva y resplandeció. Ya repuesta no pudo evitar reconocer que sufrió violencia de género durante mucho tiempo, que le costó salir y entender que el amor es otra cosa. Que la mayor contención la tuvo en su familia, y de ahí se reafirmó el apodo de que, “la leona rosarina está mejor que nunca”. Porque pudo salir de ese estado tan difícil y actual que muchas mujeres lo sufren diariamente.

En este tema tan sensible, como es la violencia de género, Bustos aconseja a todas las chicas que “se quieran, que se hagan respetar” y que no les de vergüenza hablar del tema. “El amor no es golpear, no es lastimar, no es agredir”, destacó al respecto.

Equilibrio

Luego del mal momento y ese tramo complicado en su vida personal, que estaba afectando su carrera, la Leona encontró el equilibrio en la Escuela de Boxeo del Sindicato Empleados de Comercio de Rosario y destacó que “allí logró en un año lo que no pude conseguir en nueve. Y eso sucedió cuando comenzó a entrenar con Marcelo Botta, “y gracias a Luis Batistelli que le abrió las puertas del espacio de Tucumán y Corrientes. “Sacrifico, dedicación y disciplina son algunas de las características que encierra un boxeador, pero con el apoyo psicológico, compañerismo y económico o familiar que tenemos en Empleados de Comercio, no hubiese sido posible mi actualidad”, contó la campeona.

Con la humildad y la firmeza con que habló, no se olvida de agradecer a ninguna de las personas que estuvieron a su lado en toda su carrera, y destacó que “de todos los que me rodearon siempre rescato algo, bueno o malo. Es la experiencia lo que me formó y me mantiene en este momento en el lugar que estoy. Continúo con la misma sensibilidad de siempre”.

Descanso dominical

Es destacable resaltar que la boxeadora está comprometida con la causa en reclamo por el Descanso Dominical. Es una situación que la tocó de cerca, porque mucho antes de llegar a ser profesional, trabajó en la fiambrería de un supermercado donde afrontó todo lo que significa que no sean respetados “los derechos del empleado de comercio”. Por esta situación vivida en carne propia, cada competencia ingresa al ring con una bandera entre las manos con la leyenda “Sí al Descanso Dominical”.

El porvenir

La integración de la mujer en el deporte ha sido un proceso lento, un paso que ha estado lleno de dificultades. Las mujeres han tenido que superar muchas barreras creadas por estereotipos sociales y culturales, como es el económico.

Al hablar de estereotipos sociales y culturales, está el pugilismo, una de las disciplinas que, en sus inicios, era exclusiva para los caballeros y que parecía totalmente imposible la inserción de las damas en un ring, y eso se ve en  las ganancias que obtienen los hombres y la desigualdad del ingreso hoy para una mujer boxeadora.

Para la Leona rosarina, “el boxeo no es para toda la vida, tiene fecha de vencimiento porque crecés, y si formás una familia, ya no podés dedicarle el tiempo que requiere”.

Y contó que, entre sus metas está finalizar quinto año, estudio que comenzó este 2017 en la Escuela para Adultos de Empleados de Comercio, y luego de obtener el título secundario,  proyecta ser chef o estudiar periodismo deportivo.

Pero todo a su tiempo, mientras se dedica de lleno a entrenarse y trabajar ayudando a su papá y a su hermano en la pinturería. También reacomodándose en volver a habitar la casa de sus padres y su hermano del corazón que vive con ellos desde los tres meses, y hoy tiene catorce.

Además está su pasión por el canto, y no lo descarta porque toma clases y es lo que más le gusta a su mamá, que se lo destacó mientras habló con Conclusión.

Victoria Bustos remonta a su pasado familiar, donde había boxeadores que no trascendieron, pero estaba en su sangre. Su papá disfruta de su presente y se siente identificado en cada pelea que él y algunos familiares no tuvieron la posibilidad de concretar.

La pugilista rosarina es muy femenina y reveló que en cada competencia sale impecable: “Me pinto las uñas, los labios y me maquillo para mantener el estilo”, porque “el boxeo no es sólo de hombres, pero algunas mujeres se ponen hormonas masculinas y al no haber control de doping por lo que cuesta, eso no se regula y la fuerza puede no ser la misma”.

Hay momentos de emoción y de silencios en la charla, y en este caso es cuando destacó que cada vez que sube al ring, desde el primer día, lo que más disfruta es el amor del público. “Ellos me mantienen en órbita, y me dan fuerza para seguir entrenando y crecer profesionalmente”.

En cuanto a un deseo profesional, a Victoria Bustos le gustaría pelear con Cecilia Brækhus, la número uno del mundo que defiende hace diez años sus títulos en diferentes categorías, y está convencida que le puede ganar. También con Amanda Serrano, o subir de categoría para tener la revancha con su colega argentina Ana Laura Steche, pero todo indica que por ahora no se dará.

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