MARTES, 20 DE OCT.

“Desde el primer día no me quedaron dudas que al ARA San Juan lo atacaron”

Contundentes palabras del titular del Centro de jubilados y pensionados ex combatientes de Malvinas, Joel Baez. En una charla profunda con Conclusión, se animó a interpelar nuevamente el rol del estado.

Por Alejandro Maidana

El ministro de Defensa Oscar Aguad se encontraba en Vancouver (Canadá) en una conferencia organizada por Naciones Unidas sobre la paz. La tranquilidad que suele abrazar a estas reuniones diplomáticas la interrumpió Infobae, medio por el cual se enteraría de la desaparición de un submarino argentino y no por un llamado de la Armada.

Desde allí, desde ese primer paso en falso, se sucederían hasta el día de la fecha una sucesión de hechos deleznables en torno a la verdad del caso. Hasta el jueves 30 de noviembre, día en que finalizaría la búsqueda de sobrevivientes, las diferentes hipótesis ganaron la escena mediática. Afloraron expertos por los cuatro costados, pero lo cierto, es que la verdad aun continúa encerrada y muy bien custodiada.

¿Qué pasó con el ARA San Juan? ¿La falta de mantenimiento produjo un colapso? ¿Sufrió un ataque externo en aguas nacionales? Podríamos seguir con las hipótesis hasta que nos quede un hilo de vida, pero en estos casos, y por respeto a las familias que hoy transitan un camino espinoso, preferimos hablar con aquellos que han pisado el barro y conocen el paño.

“Estos nos golpea a todos los argentinos, son los mismos crímenes que sufrimos nosotros en el 82 en la guerra de Malvinas. Es imposible no emparentar esto con el hundimiento de nuestro querido crucero General Belgrano, el mismo se dio fuera de la zona de exclusión”, de esta manera comenzaría el diálogo con Conclusión el ex combatiente de Malvinas y actual titular del Centro de jubilados y pensionados Joel Báez.

Con su firmeza clásica a la hora de analizar contextos, no le temblaron las cuerdas vocales a la hora de ser contundente con la desaparición del ARA San Juan. “No tengo dudas que esta muchachada que estaba haciendo patria protegiendo nuestros recursos naturales, fue atacados por los mismos piratas a los cuales nos enfrentamos en el 82”, sostuvo.

“Obviamente que van a buscar de todas las maneras posibles de tapar esto, ellos tienen sus 200 millas marítimas y es muy probable que hayan probado su capacidad bélica. Nuestros camaradas habrán visto algo que no tenían que ver y lo pagaron con sus vidas”.

El día 11 de junio de 1982 Joel Báez cae prisionero de guerra, la estoica resistencia en el monte Dos Hermanas diría basta. La falta de municiones fue lo que frenó el avance de un grupo de soldados heroicos que estaban dispuestos a entregar sus vidas a punta de bayoneta. Fueron horas muy duras, el principio de congelamiento es un estigma que Báez carga hasta estos días, de igual manera lo que aún no puede digerir son algunas palabras que oyó: “El día que se decreta el cese del fuego, el príncipe Carlos, que para mí más que príncipe es un delincuente, dijo claramente que lo sucedido en las Falkland iba a servir de trampolín para recuperar la Patagonia”.

“No es casualidad que ellos dispongan una zona marítima que rodea las 200 millas, hoy cuentan con sistemas israelíes y están en permanente ejercicios de guerra. En lo particular no compro espejitos de colores, que nos son otros que aquellos que nos quiere vender el gobierno para desviar la verdad. Esas palabras del príncipe cobran más fuerza que nunca”.

La militarización del sur y la represión constante también ameritaron su análisis: “Yo no comparto en absoluto la criminalización de nuestros hermanos originarios, ahí los usurpadores son Lewis, Benetton y todos aquellos terratenientes extranjeros que se quedaron con sus tierras a precios irrisorios”.

“Allá por el 55 un ministro fue muy claro, la única manera de conducir a la Argentina era endeudándola y atacando su educación. Hoy el país está atravesado por una deuda externa asfixiante y una educación pública que debe escaparle al jaque mate. Este Centro no va a parar de trabajar hasta no tener una Patria integrada, no solo una parte, por eso compartimos la lucha con diferentes actores sociales”, concluyó el ex combatiente.

Por último, sumó su voz Gloria Valenzuela, viuda de Ochoa, un soldado desmalvinizado por el estado argentino quien perdiera su vida no en combate, pero sí en manos del olvido. Sobre la desaparición del submarino argentino dijo: “Me ha golpeado mucho lo sucedido, mas como familiar de un ex combatiente que falleció a los 47 años olvidado por el estado argentino. Este hermetismo deja entrever que algo se esconde, me apena muchísimo lo que están padeciendo esos familiares”.

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