MARTES, 20 DE OCT.

Comunidad en trama, un espacio donde vive el color y el arte

Este colectivo de mujeres y hombres interviene espacios públicos con tejidos coloridos expandiendo su pasión por los puntos. “La idea es modificar lo cotidiano, aquello que vemos todos los días”, le dijo a Conclusión una integrante del grupo.

Por Gisela Gentile

Tejer es mucho más que la unión sucesiva de puntos, es crear una gran red donde nos vemos el uno con el otro. Es dejar de lado la vorágine cotidiana y adentrarnos en un mundo de colores en donde el tiempo no es lo importante.

Tejer genera endorfinas, y por ende nos relaja, liberándonos de contracturas, malas posturas y hasta dolores articulares en las manos, ya que los médicos (dependiendo de la patología y el grado de compromiso), lo sugieren para la rehabilitación de funciones perdidas o disminuidas.

En diferentes puntos de la ciudad podemos ver arboles vestidos con lanas coloridas o intervenciones artísticas donde las fibras nos expresan poesía. Conclusión dialogó con Andrea Peruzzi integrante del colectivo “Comunidad en trama” para conocer la magia de los tejidos urbanos.

Una propuesta que nació entre amigas y las unió en un camino común, “tengo una amiga que es brasileña que vive en Rosario que se llama Thalita, cuando tuvo a su nena hace varios años comenzó a tejer, retomando un poco el legado familiar. En mi caso también provengo de una familia de tejedoras, mi abuela era profesora de labores y tejidos”.

“Thalita decía que extrañaba muchos los colores de Brasil y le llamaba la atención que nuestra  ciudad no los tuviera, la percibía triste. Fue allí donde nos juntamos y comenzamos a pensar un espacio de mujeres”.

La inspiración llegó de la mano de la corriente Yarn bombing, “comenzamos a informarnos sobre la misma, que tiene más que ver con el grafiti de las lanas. Así ideamos un espacio para mujeres donde pudiésemos tejer y en algún momento poder compartir lo realizado en el espacio público para así modificar aquello que ven las personas todos los días”.

Comenzaron a encontrarse en talleres, luego fue creciendo y la magia del tejido empezó a ponerle color a la ciudad, “muchas mujeres fueron parte, y aquellas señoras de mayor edad que no podían llegarse nos enviaban los cuadraditos. Con aquel material pudimos realizar la primera intervención en la plaza de las Américas y así tuvimos nuestro primer Yarn Bombing, que se llamó <Creo en tus ojos>”.

También te puede interesar: Tejiendo revolución

El 2015 fue el año donde comenzaron con esta interesante movida inspirada en poner color a los espacios, “nuestra iniciativa era trabajar la apropiación del espacio público, trabajar la poesía, metáfora, la belleza, por sobre todo la idea es modificar lo cotidiano aquello que vemos todos los días”.

Se interiorizaron con muchas artistas que hacían lo mismo en diferentes partes del mundo, “se realizan en España, Chile y EEUU, de este último país tomamos a la artista Olek que fue una gran fuente de inspiración ya que sus trabajos son impresionantes”.

Volver a poner sobre la mesa el tejido, “esto genera multiplicidad, encuentro, vinculación, trabajo en grupo y la confianza de poder hacer con el otro. Estos puntos van conectando y  hacen una gran red, el tejido es súper metafórico pero a su vez se vuelve literal en el hacer”.

En sus comienzos no fue fácil poder llevar a cabo el Yarn bombing, “específicamente resultaba dificultoso reunir personas que quieran unirse, esto nos llevó a pensar que un espacio interesante podía ser la escuela. Enviamos convocatorias a las instituciones y así fuimos haciendo lazos con algunas de zona norte, y vinculándonos a espacios como el Museo de la Memoria”.

“Impactantes fueron algunas intervenciones donde la imaginación y la poesía calaron hondo en la memoria viva del pueblo. “Para la noche de los lápices se realizó un evento en el bosque de la memoria donde cantó el coro de la escuela y con los niños cubrimos un árbol de allí”, comentó Peruzzi.

Los docentes comenzaron a darse cuenta que con el tejido podían abordar muchas áreas, “de manera transversal se puede trabajar con materias como lengua con las metáforas, o con matemática las superficies que hay que sacar para cubrir un árbol, por ejemplo”.

Sin dudas dentro de la escuela se puede hacer un gran trama, “los talleres son inclusivos ya que cada uno puede realizar su pedacito, acercar a los varones al tejido también fue una gran experiencia”, agregó.

Si bien arrancaron dos mujeres, nuevos integrantes le fueron incorporando más condimentos a esta red de tejedores, “arrancamos las dos solas pero luego se sumaron Nacho y Juan Manuel que fueron quienes nos acompañaron en los siguientes encuentros y son parte de este colectivo de tejido”.

Muchos varones se adentraron en el mundo de los puntos, dejando de lado prejuicios y normas impuestas de una sociedad machista que muestra sólo a las mujeres en este tipo de labores.

“Para este año vamos a volver invitar a las escuelas con el fin de poder realizar más intervenciones”, así concluía la charla Andrea Peruzzi, una convencida de que los puntos unen mucho más que lanas, ya que son un trampolín para la imaginación y la poesía.

Las calles, escuelas y espacios públicos nos pertenecen, es nuestra misión apropiarnos de ellos y mediante el arte sentirlos realmente propios.

Últimas Noticias