MARTES, 20 DE OCT.

Cuando los trabajadores ejercían el poder popular

Un estudio muy detallado muestra cómo fueron insertándose, tanto en cargos legislativos nacionales como provinciales, quienes provenían del sector sindical.

Entre los años 1946 y 1955, la política fue protagonista de muchas novedades, entre las cuales se destacaba que legisladores que provenían de distintos sindicatos, ingresaron al Congreso de la Nación y a las cámaras legislativas provinciales.

De esto da cuenta un trabajo que tuvo a su cargo María Mercedes Prol, doctora en Historia (Universidad Nacional de Rosario), y publicado por esa Universidad y la de Entre Ríos, bajo el título “Los legisladores sindicales peronistas. Entre la práctica partidaria, la corporativa y la legislativa, 1946-1955”.

Los inicios

En abril de 1946 ingresaron al Congreso Nacional, diputados y senadores que habían sido o eran dirigentes sindicales. Un estudio efectuado por Darío Cantón indica que el 11% del total de miembros de la Cámara de Diputados de la Nación y la de Senadores eran obreros. Y esta fue una situación novedosa, no vista antes en ese ámbito legislativo. También se integraron legisladores obreros a las cámaras provinciales.

Las estadísticas elaboradas por Cantón muestran, además, que ese porcentaje no fue alto si se lo compara con el de los profesionales. No obstante, el ingreso de legisladores obreros resultó una novedad en tanto no se registran los mismos porcentajes en los períodos anteriores que el autor mencionado analiza, estos son 1889 y 1916.

La principal vía de entrada fue la militancia sindical previa -algunos tenían una experiencia de 15 a 20 años-, y colaboró además su apoyo a la Secretaría de Trabajo y Previsión, y la creación del Partido Laborista en noviembre de 1945.

Los mismos provenían de diversos gremios: del Sindicato de la Carne, de la Federación Obrera Tucumana de la Industria del Azúcar, de la Unión Ferroviaria, La Fraternidad, la Unión Obrera Metalúrgica, la Asociación de Trabajadores del Estado, la Unión Tranviarios, el Sindicato de Espectáculos Públicos, la Asociación de Periodistas, la Confederación General de Empleados de Comercio, la Federación de Obreros Cerveceros, la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos, y el gremio del Cemento.

Las organizaciones obreras fueron heterogéneas, pocas contaron con infraestructura, entre ellas las ligadas al sector servicios, y las más conocidas fueron la Unión Ferroviaria y la Confederación General de Empleados de Comercio.

Algunos legisladores

Algunos diputados provenientes del ámbito sindical que ingresaron en 1946, de los que se obtuvieron datos, fueron: Álvarez, Juan (FOTIA);
Álvarez, Néstor (UT); Andreotti, Antonio (UOM), Arias José; Argaña, José María (Empleados de Comercio); García, Manuel (Espectáculos Públicos); Díaz, Manuel (UF), Montiel, Alcides (Cerveceros); Orozco, Modesto (Telefónico); Pontieri, Silverio (UF); Reyes, Cipriano (Carne); Rouggier, Valerio (Carne); Reynés, Leandro (Periodista); Tejada, Ramón (UF), y Tesorieri, José (ATE).

A principios de marzo de 1948, en las provincias con mayor grado de conflicto intrapartidario, estaban divididos entre el partido oficial y el disidente.

En el caso de Santa Fe, la división se sustanció en el Partido Obrero de la Revolución, que luego se disolvió.

Esta segmentación impactó en los sindicatos y fue tal esa incidencia que las comisiones directivas de los mismos dispusieron expulsar a los dirigentes que aceptaran cargos electivos.

La Confederación General del Trabajo (CGT) llamó sin éxito a la prescindencia partidaria.

Allí se observa un recambio de dirigencias, por renovación parcial de senadores nacionales que eran sindicales y por las transformaciones dentro de la CGT.

Poder Ejecutivo y legislaturas

El ingreso de los legisladores sindicales a los consejos consultivos del Poder Ejecutivo y al Congreso fue asumido por unos y otros como una manera de democratizar el Estado, de socializarlo.

En la Cámara de Diputados se integraron a distintas comisiones: Presupuesto y Hacienda, Legislación Agraria, Legislación del Trabajo, Comunicación y Transporte. En cambio en la de Senadores hubo preferencia por Previsión Social y Trabajo.

En ese marco, presentaron varios proyectos solicitando la inclusión de representantes gremiales en directorios de entidades públicas y le pidieron al Poder Ejecutivo que en cada embajada se agregue un representante de la clase obrera dispuesto por la CGT. Impulsaron la extensión de leyes obreras en general y de sus sindicatos en particular. Trabajaron sobre los regímenes legales del trabajo en diversas ramas del servicio y la industria, y consiguieron recursos para cooperativas obreras, escuelas, etc.

Mientras, en las delegaciones regionales de la CGT, supervisadas por el secretario general de la entidad, eligieron sus candidatos a cargos públicos electivos. Así se desprendieron de la tutela del Consejo Superior del PP, y con ello de su presidente, Alberto Teisaire.

Después de dos años de cierta armonía, los intereses de clase expresados por una central y otra comenzaron a contraponerse y esto revitalizó la identidad sindical de los legisladores peronistas que provinieron de ese ámbito.

En algunas legislaturas provinciales, donde el peso de la raigambre sindical fue considerable, esa contraposición adquirió un sentido notorio. En Santa Fe, por ejemplo, los diputados sindicales se negaron a contemplar las peticiones que la Federación Económica del distrito –adherida a CGE- hizo a las Cámaras Legislativas.

Este podría ser, quizás, un camino más para observar qué cuestiones de esa concepción peronista de la política y lo político permanecieron a lo largo de varias generaciones, qué ocurrió con la variable social que le imprimieron los legisladores sindicales, y los porqué del desuso y el olvido.

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