MARTES, 20 DE OCT.

¡Tremendo golpe de suerte! ¡Ni un rasguño!

Este saudí debió de sentirse el hombre más afortunado de la Tierra, después de que un enorme panel de vidrio cayera desde una gran altura, pasando como una guillotina a solo unos centímetros de su cabeza, resultando ileso.

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