SáBADO, 19 DE SEPT.

Carmina Burana: una banda con espíritu under y cosas para decir

Ramón Kamono, voz y uno de los fundadores del grupo firmatense aprovechó para hablar con “Conclusión” sobre la actualidad de su formación en el marco del “Volvedor Fest”, un encuentro punk rock que reunirá el miércoles, vísperas de feriado, a una decena de expresiones de alto voltaje.

Por Javier Hernández

“Nos sentimos más identificados con el under”, afirma desde el otro lado del teléfono Ramón Kamono, voz de Carmina Burana, durante un extenso diálogo con “Conclusión”. La banda  firmatense prepara, para este miércoles, víspera de feriado, una vuelta a los escenarios rosarinos como número central del “Volvedor Fest”, encuentro punk rock de alto voltaje que reunirá una decena de expresiones de la escena regional.

Carmina es de esas bandas con personalidad que viven el tiempo a través de búsquedas muy concretas, siempre centradas en el presente. Quizá por ese motivo se acercan a los treinta años de carrera sin sobresaltos ni fuegos de artificios, haciendo camino al andar o, como lo expresa mejor el propio Kamono: “pateándola”.

Tiene siete discos editados: “Psilosibe” (1996), “El sendero de los pajaritos primaverales” (2000), “Hermoso, todo junto, podrido y difunto” (2003), “Odas para la danza del átomo” (2007), “C’est la fin du Monde!” (vivo 2011), “Tenebris Carmina In Domina Serpens” (2012) y “Existe” (2017), a lo que se suma tres compilados para el sello alemán Ubersee Records.

Un diálogo relajado y con otros ritmos que recoge definiciones en primera persona de Ramón Kamono sobre la práctica artística durante la pandemia, los pensamientos de esos días infinitos, la música como catalizadora de experiencias y la banda como espacio afectivo de encuentro posibilitador. También sobre el punk rock como lugar de resistencia, y las posibilidades del under.

¿Cómo atravesaste artísticamente la pandemia?

-Artísticamente fue un periodo de mucha creación. Estuvimos sacando canciones, compartiendo lo que hacíamos por distintos medios. En cierta medida, fue productivo. Todo lo horrible que fue pasando, en el caso mío y de los chicos de la banda, lo hemos podido ir plasmando en pensamientos, ideas y canciones.

¿Y grabando?

-Sí, también. Lo hacíamos desde nuestras casas y pasábamos para que cada uno le metiera sus cosas. Nos íbamos comunicando hasta que nos pudimos empezar a juntar en mi casa. Fue un periodo donde, ciertamente, la mayoría del tiempo lo ocupamos en hacer un poco de música. Yo trabajo en una escuela y, en ese momento, todo el tiempo de modo virtual, por lo que me quedaba un lapso para estar acá en mi casa, solo con el perro, pensando y haciendo.

Qué bueno que pudiste ocupar el tiempo para cristalizar esos pensamientos en canciones. Entonces, ¿se viene un disco?

-Sí, hicimos más de cuarenta canciones de las cuales seleccionamos unas diecisiete con preproducción que estamos entrando a grabar en estos días. El disco se podrá llamar “Mapa de islas y trinchera” porque se dio con cada uno (de los integrantes de la banda) en su lugar de aislamiento, en su isla propia. Cada uno le iba metiendo su parte desde donde estaba. No fue una producción grupal en la sala, tocando y escuchándonos, sino que cada uno decidía donde poner lo que, en su momento, estaba en su cabeza. El grupo me dio la posibilidad de tener un lugar donde volcar todo lo que me estaba pasando y eso estuvo bueno.

Como líder de Carmina Burana, ¿cómo te sentiste trabajando de esa forma?

-Carmina tiene y tuvo diferentes momentos y formas de creación. No todos los discos se dieron en una sala. Hay cosas que, a veces, uno lleva casi terminadas y otros las completan. La de la pandemia fue una forma de laburo a la que nos adaptamos. A veces el que canta es tomado como líder porque tiene una comunicación más estrecha con la gente pero yo no me creo el líder de nada, sólo de la manada de mi perro (risas). En Carmina no hay un líder y el disco nuevo lo fuimos armando entre todos. Nuestro trombonista Adrián Fontana, por ejemplo, tuvo un par de semanas fuertes tirando canciones unas tras otras y eso estuvo bueno.

En 2024 cumplirán treinta años de carrera. Llevan siete discos editados y uno más en camino. ¿Cuál es el presente de Carmina Burana?

-Hace rato que venimos pateándola. Carmina es una banda que tiene su camino. En lo personal yo no la pienso desde lo temporal, para mí Carmina no tiene un tiempo. Sí tengo que sacar una conclusión de los años que estamos juntos tengo que decir que: aún con tantos años, tenemos ganas de seguir diciendo cosas; ganas de seguir viéndonos y de hacer música. Eso está bueno porque a mí me habla de un espíritu under que todavía sigue, que está ahí, y es primigenio. Cuando arrancamos teníamos cosas para decir y no podíamos decirlo en otro lado, todavía sigue siendo así.

En este sentido, Carmina no es una banda que se quedó en el under sino una que eligió el under.

-Si, tuvimos un poco de relación con el alcance masivo pero nosotros nos sentimos más identificados con el under, con el boca en boca, con tocar en lugares donde no hay mucha gente.

¿Qué pensás del under? ¿Qué les brinda este espacio, este lugar?

-A mí me representa la cuestión más genuina, distinto a lo que se da en otros círculos o esferas. Un lugar donde ir laburando por tu propia energía, donde encontrar gente que pone todos los huevos para hacer un recitalcito donde te encontrás con bandas que te vuelan la calavera y hay veinte personas. A mí me representa un espíritu… un lugar donde me siento cómodo. Y las veces que hemos participado en eventos masivos nos comportamos “under-mente”. Y también lo disfrutamos de esa manera. Esto no significa estar en contra de lo masivo. 

Hace muchos años te pregunté como definían eso a lo que llamaban “festín pestilente”. Había, según la definición de entonces, una mezcla de “baile, canto, liberación de los sentidos para volver a estar vivos”.  En un tiempo cada vez más homogéneo y con menos lugar para la diferencia y la liberación, ¿qué vigencia le ves al punk rock como espacio de resistencia?

-Un sistema que te decía “metete adentro de tu casa y no me importa las libertades que hayas logrado ni ninguna cuestión que vos me quieras explicar: Camino adentro”. Y todos nos metimos adentro de nuestros reinos. Me parece que hoy el punk rock subsiste como un eco de lo que fue: una expresión contestataría fuerte que de alguna forma está, también, medio sistematizada. De hecho hacemos un festival de música punk sí da permiso la Municipalidad. Esto no quiere decir que no vuelva a surgir una cuestión fuerte. Es una expresión que en su momento fue muy fuerte e impactante. De alguna forma aún lo sigue siendo pero no como en otros momentos. Escuchar el género y las canciones es interesante, de ahí puede surgir el gérmen de algo nuevo. Me parece mucho más interesante y copado que exista a que no.

Escuchaba estos días a un filósofo anarquista narrando las vicisitudes para retomar el ritmo prepandémico de su vida. Pensaba en la relación del anarquismo y el punk para hacer más consciente ciertos procesos normativos…

-Tal cual. No obstante durante la pandemia hubo gente que no respondió a lo estrictamente dicho y que la sociología hizo una lectura muy interesante. Hubo un impacto, una cuestión ahí. El punk como género musical, como lenguaje que expresa determinadas cosas a través de sus letras, tiene su postura. No sé si como espacio de resistencia tiene un impacto real sobre todo un sistema pero, está claro, nada estaría mejor en el mundo si no existiera.

Para agendar El “Volvedor Fest” se realizará el miércoles 23 en El Campito (Juan Manuel de Rosas 4600) y contará con la participación de las bandas Cultura Violenta, Muerto en Pogo, Merkado Nocturno, Entre la Basura, Etiliko, Apatia Apesta, Bagauda. Además Selector Panchi musicalizará y se presentará la muestra “El Fuerte Asmátiko” a cargo del fotoreportero Gustavo Villordo. Entradas a la venta en alpogo.com

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