Cómo funcionaba la asociación ilícita que, desde una cárcel cordobesa, estafaba rosarinos
Este martes y miércoles fueron imputadas 21 personas por integrar una red cuya base estaba en un penal de Río Cuarto. Desde allí, llamaban a personas que vendían cosas en redes sociales y con excusas, les hacían tramitar una clave token con la cual vaciaban sus cuentas y sacaban créditos a nombre de los titulares.
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- Abr 14, 2022
El pasado jueves se realizaron 25 allanamientos simultáneos en la provincia de Córdoba conjuntamente con una requisa en la Unidad Penitenciaria de Río Cuarto, en el marco de una investigación por estafas con compras en redes sociales en la ciudad de Rosario. Durante los procedimientos, fueron detenidas 21 personas que, entre lunes y martes fueron imputados por estafa y asociación ilícita.
Desde el pabellón 8
La audiencia imputativa reveló cómo estaba estructurada la organización a la que se acusa de al menos 15 hechos de estafa cometidos en Rosario, en donde los apuntados como integrantes de la banda realizaban estafas con diversos métodos.
Según detalló la fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio Viviana O’ Connell, la investigación comenzó en el mes de noviembre de 2020, fecha en la que se registro la primera estafa identificada del grupo, que continuó operando hasta abril de 2021.
«Empezamos a ver ciertos patrones de coincidencia y notamos un modus operandi. Los estafadores llamaban a personas que tenían objetos publicados en el Marketplace de Facebook y se mostraban interesados en comprarlos. Durante la conversación daban distintas excusas para lograr que las personas se acercaran a un cajero y tramitaran la clave token y, con esa clave, le vaciaban las cuentas e incluso, sacaron créditos a nombre de los titulares de esas cuentas», detalló O’Connell.
Con las primeras denuncias, la Unidad de NN y la Unidad de Investigación y juicio llevaron adelante una exhaustiva investigación, en la cual se rastrearon los números telefónicos desde los cuales se hicieron las llamadas, se chequearon con qué mails estaban registrados y se fueron haciendo entrecruzamiento de datos. «Fue un trabajo muy arduo que se hizo totalmente dentro de la Fiscalía y, finalmente, se hicieron las pericias que permitieron determinar que las antenas en las que impactaban los celulares estaban en zona de Río Cuarto» explicó la fiscal, quien además, especificó que «una vez que se concretaron las intervenciones telefónicas, se pudo establecer que estas personas estaban detenidas en el pabellón 8 de la Unidad Penitenciaria de Río Cuarto».
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De acuerdo a las pesquisas, la asociación ilícita estaba conformada por uno grupo que tenía un rol más activo, dentro del establecimiento penitenciario, que incluso, tal como se escuchó en una de las llamadas, se turnaban para usar los teléfonos y tenían días establecidos para «trabajar» haciendo llamados.
Una de las escuchas, que llamó la atención de los investigadores daba cuenta de que en un sólo día habían logrado recaudar «quince millones, todo el pabellón 8».
Por otro lado estaban las personas que hacían toda la logística afuera y se dividían las ganancias, dos tercios para el pabellón y un tercio para los externos. Además, había una tercera línea que participaba prestando cuentas por una retribución económica. Estas personas no están contempladas en la asociación ilícita, sino que colaboraron en algunas de las distintas estafas.
La fiscal O’Connell detalló que de las 21 personas que fueron detenidas, tres estaban presos en el penal y uno se encontraba en libertad condicional.
«Hay un grupo que brindaba logística desde afuera y varios prestacuentas que no fueron imputados en la asociación ilícita, porque lo que se pudo comprobar es que habían intervenido prestando sus cuentas para facilitar que el dinero se desparramara todo lo posible y se convirtiera en imposible de rastrear. La responsabilidad de estas personas se limita al delito de estafa por facilitar la cuenta».

