El 12 de mayo de 2017, el club de zona sur decidió ponerle a su cancha de once el nombre de alguien que nunca pateó una pelota, pero que hace más de 38 años trabaja para la entidad aurinegra como utilero, canchero, aguatero, masajista, encargado del buffet, integrante de delegación y en un sinfín de tareas más. Un acto que habla de los valores que concibe aquella institución y de aquel hombre que con amor y dedicación se convirtió en un ícono del ‘aurinegro’.
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