El año de Newell’s: del boom por Keylor Navas al pobre final de Astore
Del boom por Keylor Navas y la tribuna nueva a dilapidar la Copa Argentina y pelear el descenso hasta la penúltima fecha. La 'Lepra' cierra un 2025 para el olvido, con la obligación de cambiar la cara deportiva e institucional a través de nuevos protagonistas.
- Deportes
- Ene 1, 2026
Pese a algunos destellos ilusionantes, el 2025 de Newell’s terminó resultando extremadamente pobre. Sumido en una crisis institucional y futbolística durante toda la temporada, la ‘Lepra’ cierra el año poniéndole fin a la gestión de Ignacio Astore, con la obligación de que el nuevo proceso que ahora comienza encarrile el andar del club y del equipo.
Después de un 2024 que también había sido malo, el 2025 empezaba con Newell’s haciendo ruido… y mucho. El rojinegro se ubicó en las tapas de todos los diarios deportivos del mundo al cerrar la incorporación del arquero Keylor Navas, la estrella mundial costarricense, para que llegue a la Argentina y defienda el arco del Coloso Marcelo Bielsa.
Junto a él, se incorporó al equipo que ahí dirigía Mariano Soso a otros jugadores como Luca Sosa, Alejo Tabares, Luciano Lollo, Gonzalo Maroni, Alejo Montero, Luciano Herrera y Carlos González.
Sin embargo, apenas la pelota empezó a rodar, se volvió a notar la cruda realidad de un equipo conformado de manera espantosa, con jugadores sin nivel, un plantel descompensado y poco profundo y técnicos que no lograban aplicar idea alguna.
Soso terminaría dejando el puesto después de apenas 6 partidos, de los cuales en 5 no ganó y uno de ellos fue el Clásico como local, con el equipo como uno de los últimos de la Zona A. Junto a él, también se terminaría yendo el mánager Rubén Capria, el séptimo del ciclo Astore.
La llegada de Cristian Fabbiani, con más motivación que juego, sirvió como golpe de efecto para que Newell’s repunte en el campeonato y termine el apertura en el 9° puesto con 19 puntos, apenas a 2 del último clasificado (Estudiantes) con 5 victorias, 4 empates y 7 derrotas.
Dentro de esos números, Navas fue absolutamente determinante, consolidándose como el mejor arquero del campeonato con ocho vallas invicta en 16 partidos, recibiendo apenas 11 goles y dejando atajadas para el recuerdo, que le valieron también regresar a la convocatoria de su Selección.
Sin embargo, su salida de la ‘Lepra’ a México se dio de una forma tan desprolija, abrupta y poco profesional (dejando a sus compañeros «pagando» dos veces antes de un partido) que terminó empañando el gran paso de un jugador de enorme jerarquía por Rosario, ganándose los insultos de la hinchada que hasta ese entonces lo admiraba.
Su figura comenzaría a ser rescatada nuevamente recién hacia finales del año, viendo el tormento por el que pasó Newell’s en las últimas fechas del Clausura y sabiendo que si se aseguró la permanencia en Primera fue también gracias a todos esos partidos en donde Navas resultó figura en el primer semestre.
De esta manera, la segunda parte del año comenzaba con ese cimbronazo que bien podía pronosticar todo lo que sucedería de allí en adelante.
Con la decisión del mercado de pases en su poder, Fabbiani llevó a jugadores como Darío Benedetto, Gaspar Iñíguez, Martín Fernández, Juan Espínola, Franco Orozco, Fabián Noguera y Josué Colman, y repatriando a otros como Jherson Mosquera, Williams Barlasina y Genaro Rossi.
No obstante, el crédito anímico que tanto rédito le había dado en la primera parte del año rápidamente se agotó, y no aparecieron ni las ideas futbolísticas ni los rendimientos individuales.
Así, Newell’s rápidamente volvió a entrar en una racha negativa, ganando solamente 2 de los últimos 12 partidos por la Liga Profesional (7 derrotas) y perdiéndose la chance de jugar la semifinal de la Copa Argentina al quedar eliminado de muy mala manera por 3 a 0 frente a Belgrano.
Lo peor de todo terminaría siendo algo que a mitad de año resultaba inimaginable para este 2025. El profundo pozo en el que entró el equipo con su rendimiento y sus resultados terminaron provocando que la ‘Lepra’ juegue los últimos partidos del año con serias chances matemáticas de irse al descenso, e incluso con todos los resultados de sus rivales directos también dándole en contra.
La salida de Fabbiani provocó que los últimos tres partidos del campeonato los dirigiera de manera interina Lucas Bernardi, consiguiendo la victoria por 2 a 0 ante Huracán que le terminaría asegurando la permanencia en Primera División.
En el medio, en agosto Newell’s inauguró su nueva tribuna, la popular alta llamada ‘Lionel Messi’ que se sitúa del lado del Palomar del Parque Independencia. Si bien su estreno también fue desprolijo (abriéndose primero con capacidad reducida), su construcción fue sin dudas una de las pocas cosas rescatables del paso dirigencial de Astore, que vino también acompañada de una reforma por la cual se crearon palcos VIP en la platea Visera y se cambiaron de lugar los bancos de suplente.
En paralelo, a lo largo del segundo semestre se fue profundizando la crisis institucional, que terminó en diciembre con el club en un panorama lamentable, con una deuda de más de 24 millones de dólares, y con meses de salarios atrasados de jugadores y empleados.
El extenso fin de un ciclo agotadísimo de Astore finalmente llegaría con retraso (tendría que haber sido en invierno), con la celebración de las elecciones presidenciales del club el 14 de diciembre. Allí, Ignacio Boero ganó con más de la mitad de los votos de unos comicios que fueron históricos, al contar con la mayor participación de la historia rojinegra (más de 11 mil votantes).
Siendo la primera decisión de su director deportivo, Roberto Sensini, la de contratar como entrenadores a la dupla Favio Orsi-Sergio Gómez, Boero inicia su mando sabiendo que tiene la obligación de que el club repunte en el plano económico, institucional y futbolístico, ya que Newell’s está en una situación límite en todos los ámbitos y cualquier mala decisión o cualquier paso en falso podría ser condenatorio. Sin embargo, una nueva era tenía que empezar, y así está sucediendo.

