MIéRCOLES, 03 DE JUN.

En la última jugada, Central Córdoba perdió 2 a 1 con Independiente Rivadavia y quedó eliminado de la Copa Argentina

El Charrúa, de gran campaña en el certamen y el año, cayó con La Lepra mendocina en el estadio Juan Gilberto Funes, en San Luis. Facundo Marín había abierto el marcador para el equipo rosarino, en tanto que Iván Villalba y Mauricio Cardillo marcaron los tantos para el conjunto de Cuyo. Fin de camino para los de Daniel Teglia.

 

Por los octavos de final de Copa Argentina, Central Córdoba de Rosario cayó agónicamente 2 a 1 con Independiente Rivadavia de Mendoza, en un partido picante, con polémicas.

El Charrúa, de gran campaña en el certamen y el año, iguala con La Lepra mendocina en el estadio Juan Gilberto Funes, en San Luis. Facundo Marín había abierto el marcador para el equipo rosarino, en tanto que Iván Villalba igualó para el conjunto cuyano.

El Charrúa hizo un buen primer tiempo, controlando mayormente a Independiente Rivadavia. Si bien el elenco de Alfredo Berti manejó la pelota, los dirigidos por Daniel Teglia no se amilanaron, cortaron circuitos cada vez que pudieron y se animaron a avanzar con juego directo, balón al piso.

Facundo Marín se mostraba como la principal opción ofensiva de Central Córdoba, el jugador más picante, incisivo, molesto para el rival por su velocidad e insistencia. De sus pies nació el gol del equipo de Tablada, con un tiro libre que descolocó al arquero Centurión y enloqueció las gargantas rosarinas.

Sebastián Villa fue el factor desequilibrante en La Lepra mendocina, encarando siempre, aprovechando su desequilibrio y complicando con remates potentes de media distancia -uno de ellos se estrelló en el palo-. A un minuto del entretiempo, el colombiano lanzó un centro punzante de pelota parada e Iván Villalba conectó con un gran cabezazo que se metió en el ángulo de Ignacio Colombo. Una lástima, el Charrúa venía haciendo un gran trabajo, con orden, disciplina táctica y fútbol vertical.

El Charrúa acusó el esfuerzo de la primera etapa y se quedó físicamente en el complemento, por lo que la misión pasó a ser aguantar la igualdad para tratar de llevar todo a los penales. Tarea complicada, con un Villa endiablado, incontenible.

No obstante, Central Córdoba soportó estoicamente el asedio mendocino, sacando todo balón que cayera en el área, por arriba o por abajo. Los de Teglia hicieron frente a la ausencia de su capitán y emblema, Paulo Killer. La defensa rosarina se turnó para despejar cada avance de Independiente Rivadavia, que careció de ideas y se ató exclusivamente al talento del cafetero.

Replegado sobre Colombo, el Charrúa se defendió con inteligencia, achicando espacios y cerrándose bien atrás. Los mendocinos siguieron dependiendo de la inspiración de Villa ante la falta de variantes desde el juego colectivo. En los minutos finales, los de Tablada incluso dispusieron de un par de contraataques a los que le faltó la puntada final.

Sin embargo, el árbitro Pablo Echavarría adicionó nueve minutos de descuento, innecesariamente, y en la última jugada una pelota parada para Independiente Rivadavia inclinó la balanza a favor los de Cuyo. Cardillo cabeceó un desvió previo en el área, el balón dio en el palo y cruzó toda la línea hasta insertarse en el arco de Colombo. Un castigo muy pesado para Central Córdoba, que mereció mejor suerte.

Fin de camino para el Charrúa. El equipo rosarino había dado el batacazo al eliminar a Gimnasia La Plata en 16avos, siendo el primer conjunto de la C en la competencia que deja en el camino a dos clubes de Primera División, ya que antes derrotó a Sarmiento de Junín en 32avos de final. Gran torneo del equipo de barrio Tablada. Ahora deberá enfocar los esfuerzos en la Primera C, donde viene realizando una muy buena tarea.

La Lepra mendocina, por su parte, enfrentará en la próxima instancia al ganador del cruce entre Tigre y San Lorenzo.

 

 

 

 

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