MIéRCOLES, 03 DE JUN.

No alcanza con buenas intenciones

Ni con la de los hinchas, ni con la del técnico, ni con la de los ídolos, ni con la de los jugadores. Newell’s intentó cambiar la cara con el interinato de Lucas Bernardi pero volvió a perder como local, esta vez 1 a 0 ante Unión, y necesita que termine el campeonato para poder ejecutar una renovación total.

 

No siempre se puede ganar con empuje, con aliento, con buenas intenciones, y más cuando las cosas previamente se hicieron muy mal. Envuelto en una situación de riesgo y como último manotazo de ahogado de un ciclo de Ignacio Astore terminadísimo (hace más de dos años), Newell’s apostó por el interinato de Lucas Bernardi como un golpe de efecto para encarar las últimas tres fechas del campeonato con otro ánimo y poder salvarse de la situación en la que se metió solito.

Sin embargo, cuando el once ya está parado en la cancha y la pelota empieza a rodar, toda la motivación se ve tapada por las limitaciones tácticas e individuales. Así, la ‘Lepra’ volvió a perder como local, esta vez 1 a 0 ante Unión, y no solo estiró su deuda con su gente sino que ahora mirará con nerviosismo los resultados de los rivales directos como Aldosivi, San Martín o Gimnasia. Rivales que hasta hace dos meses era impensado calificar como tal, pero para los que se hizo todo el mérito posible para que lo sean.

Porque así como el “nada pasa por casualidad, si pasa es porque lo buscamos” fue aplicado en la última época gloriosa de Newell’s, la misma lógica también encuentra su lugar para explicar este horrendo presente. La improvisación institucional permanente, el despotismo reflejado en una constantemente pésima toma de decisiones, y todo eso traducido en el infinito desfile de jugadores, técnicos, directores deportivos, coordinadores y más que forjaron estos últimos años de puras penas y ninguna gloria.

Sin embargo, así como la renovación tiene que comenzar desde el primer segundo en el que termine el campeonato, lo cierto es que antes hay que terminar el campeonato y, como sea, el rojinegro tiene que salir de la situación en la que está y asegurar su permanencia.

Este viernes, la hinchada acompañó los 90 minutos y desde el primer momento, sin generar un clima tenso para sus futbolistas (a diferencia de los reproches merecidos de encuentros anteriores), en un acuerdo tácito con el nuevo cuerpo técnico y con el equipo lleno de juveniles, y con la idea de que de ésta se sale con todos juntos y tirando para el mismo lado.

Pero, lo dicho. Apenas empezó a rodar la pelota, empezaron a aparecer todas las falencias futbolísticas de este Newell’s (que en su mayoría arrastra desde torneos anteriores). La línea de 5 con la que quiso sorprender Bernardi rápidamente hizo agua por todos lados, con los rivales comiendo permanentemente la espalda de sus laterales y generando constantemente espacios para un Unión que ni siquiera tuvo predisposición de atacar.

Y es que el rival sabía que, como sucedió con otros equipos en fechas pasadas, su juego era esperar a que la ‘Lepra’ cometa un error y apurarlo de contraataque. Con un Alejo Montero de muy mal partido y regalado espacio permanentemente a su espalda, y con un Jerónimo Russo que no es lateral/carrilero y que por ende tampoco cubrió esa zona del ataque, sumado a un Luca Sosa de nulas virtudes y que siempre jugó mal desde su llegada al club y a un Martín Fernández que tampoco sabe posicionarse, ni marcar, ni salir jugando, y que no se explica cómo el rojinegro lo compró en casi 1 millón y medio de dólares (o sí, debería explicarlo Astore). Con todo eso, los errores y los espacios aparecieron, y así Unión se encontró con el primer gol, donde tras ganarle la espalda a Montero la jugada terminó con un centro y un cabezazo de Agustín Colazo anticipando a Víctor Cuesta.

En contraposición, la idea de ataque de Newell’s también era nula, ya que se basó en tirar constantemente pelotazos para que Luciano Herrera intente algo o para que la baje ‘Cocoliso’ González, quien por pura fuerza e insistencia y aún habiéndole faltado el gol terminó siendo lo mejor de la cancha para el local y uno de sus mejores partidos.

Luego del gol de la visita, Bernardi empezó a acomodar mejor las piezas y los jugadores jóvenes se empezaron a soltar más en la cancha, comenzando a mostrarse buenas apariciones de Facundo Guch y Valentino Acuña que empezaron a traducirse en chances de riesgo, donde también empezaría a crecer la figura del arquero Matías Tagliamonte como gran figura del partido.

Ya en la segunda parte y con el correr de los minutos, la creciente figura del arquero rival y el resultado adverso comenzaba a meter presión en la ‘Lepra’, y esa desesperación terminó reflejándose también en la disposición táctica, ya que así como había empezado el encuentro con una línea defensiva de 5 lo terminó jugando con tres nueves (Carlos González, Francisco Scarpeccio y Juan Manuel García).

Sin embargo, de poco sirvió esa sobrepoblación en el área rival, ya que Newell’s seguía intentando llegar de alguna manera a través de un ya cansado Herrera, en lugar de, ahora sí, llenar de pelotazos el área.

Newell’s demostró algo de intenciones y mucho de lucha este viernes y se mereció al menos empatar el partido, pero no alcanza ni con merecimientos ni con causas nobles. Independientemente del juego lo cierto es que la ‘Lepra’ volvió a perder y que lo que parecía una utopía hace unos meses hoy es una posibilidad matemática real.

Por lo pronto, deberá esperar a que en esta fecha ganen Independiente Rivadavia, Platense y a lo que pase con Godoy Cruz y San Martín, y de la forma en que sea deberá salvarse en los últimos dos partidos para luego, ahí sí, hacer una renovación completa y absoluta desde todo punto de vista deportivo e institucional.

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