SáBADO, 25 DE JUL.

Por la mano de Reinatti

Newell's fue de mayor a menor y terminó sufriendo para rescatar un triunfazo ante el Talleres de Sampaoli, con el arquero leproso convirtiéndose en figura cuando el equipo más lo necesitaba.

Por Santiago Fraga

Newell’s consiguió un verdadero triunfazo en un partido sumamente difícil frente al Talleres de Jorge Sampaoli, yendo de mayor a menor pero encontrando en Josué Reinatti a su figura en el momento en que el equipo más lo necesitaba.

A la previa de este encuentro el rojinegro llegó con un gran debe fuera de la cancha, debido a un muy flojo mercado de pases (con muchísimo tiempo para trabajarlo) en el cual se reforzaron pocos puestos y tardíamente, para un equipo que necesitaba una renovación contundente luego de estar penando sin herramientas durante el primer semestre.

Frank Kudelka hizo saber en conferencia que su plantel no era el ideal, pero también que no había recursos económicos para mejorarlo mucho más, por lo que aceptaba el desafío con las armas que tenía.

Lo que sí se trabajó en este receso mundialista y que fue la primera gran diferencia que se notó apenas empezó a rodar la pelota fue el aspecto físico del rojinegro, viéndose un equipo con más aire y con despliegue, capaz de presionar alto y reagruparse.

Con esas piernas nuevas, lo otro que se vio fue un cambio desde la mentalidad y lo actitudinal. Un equipo más convencido de la propuesta futbolística y sin miedo a proponer y al palo por palo.

Con Gómez Mattar y Regiardo dando movilidad desde atrás y un Cóccaro más activo, la clave leprosa estuvo en el trío de mediapuntas Mazzanti-Guch-Núñez, encontrando por allí maneras de romper la adelantada defensa de la ‘T’.

En frente, y fiel al estilo que se le conoce a Sampaoli, Talleres tampoco quiso resignar protagonismo ni proposición, formando con un 3-4-3 e intentando salir jugando desde el fondo constantemente.

Sin embargo, esa salida poco aceitada y errática fue causante de numerosos errores del equipo cordobés en el fondo, que no terminaron de ser aprovechados por Newell’s, que supo cortar bien esas vías de juego.

El casildense tomó nota y reemplazó a Santiago Fernández por Augusto Schott (lateral devenido en central derecho), y con eso y una propuesta más paciente logró retener la pelota y empezar a controlar el juego.

Pese a esto, Newell’s no entró en la locura por no tener la pelota y esa paciencia, sumado a la buena defensa en toda la cancha, le terminó dando sus frutos cuando a los 7′ encontró un espacio en el que Mazzanti se escapó y le terminaron cometiendo penal.

Cóccaro lo cambió por gol y a partir de allí se partiría el encuentro, con un Talleres nervioso obligado a buscar más alto y dejando mucho lugar a la contra, de las cuales en tan solo 10 minutos Newell’s tuvo tres muy peligrosas que no pudo aprovechar por poco Mazzanti.

Incluso, las oportunidades más claras de la visita llegaron a raíz de contraataques, en momentos donde la pelota la empezó a tener el rojinegro por la propia dinámica del partido. La más peligrosa de todas fue a partir de un córner en el que Guch se sacó excelentemente de encima un defensor y tiró un buscapié que no le quedó a nadie, y tras el rechazo el brasileño Rick corrió toda la cancha para definir mano a mano con Reinatti, que respondió estupendo.

Luegonde esa jugada, Talleres empezó a asediar y a generar cada vez más peligro al arco leproso, obligando a Kudelka a mover el banco para meter a Marcelo Esponda y al debutante Lautaro Gianetti por Facundo Guch y Walter Núñez, plantando una línea de cinco en el fondo y un doble 5 defensivo y soltando a Gómez Mattar.

Así también, la ‘Lepra’ resignó el ataque para dejar de correr riesgos y se concentró en aguantar y en llevar el juego lo más lejos posible. Esta postura y el cansancio por el despliegue hecho derivó en la salida de Mazzanti y en la de un lesionado Gómez Mattar para que se produzcan el regreso de Franco Escobar y el debut de Thomás Ríos.

Con Rick como el más peligroso de la visita, la figura de Reinatti fue creciendo cada vez más en el segundo tiempo, aguantando hasta que a los 40′ llegó la expulsión de Román Riquelme, a quien el árbitro lo dejó jugar gratis a pesar de haber hecho varias faltas merecedoras de la segunda amarilla.

El hombre de menos, sin embargo, no redujo la intensidad de Talleres y rápidamente Newell’s también quedó virtualmente con 10, debido a que Ortega se lesionó y ante la imposibilidad de jugar quedó ubicado como 9, sin participar de la presión ni del juego.

Así, con minutos de mucho sufrimiento y peligrosidad en el área leprosa y con Reinatti haciendo la atajada de la fecha ante un cabezazo de Schott, la ‘Lepra’ se terminó quedando con tres puntos importantísimos: por el rival, por cómo se dio el partido y para marcar un punto de quiebre con una primera parte de año espantosa.

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