Es increíble como diferentes historias del Rock Nacional se entrecruzan y/o atraviesan. La cuestión es que entre fines de los 60 y hasta el año 72, en La Plata, había una prometedora banda que se llamaba Dulcemembriyo, en la que tocaba el bajo, quien varios años después sería el cantante y líder de Virus: Federico Moura. En ese mismo grupo también tocaba el guitarrista Daniel Sbarra quien también se sumaría a Virus muchos años después, previo paso por diferentes agrupaciones como Miguel Abuelo et Nada, con quien grabó un icónico disco en Francia, junto a Miguel Abuelo, un pionero del Rock Nacional junto a Los Abuelos de la Nada, banda que posteriormente resurgiría en los 80.
El vocalista de Dulcemembriyo se llamaba Luis María Canosa y no sólo se destacaba por sus dotes artísticas sino que tenía una muy buena presencia y era muy amigo del indio Solari, quien solía colaborar escribiendo letras para el grupo.
Resulta ser que varios años después, ya liderando Los Redondos de Ricota junto a Skay Beilinson, Solari le dedicó Toxi Taxi, del disco La Mosca y la Sopa (1991), a su viejo amigo Canosa, quien murió trágicamente en un motín en el penal de Devoto. Posteriormente ya en su etapa como solista lo haría con el tema «Pabellón séptimo (relato de Horacio)», haciendo alusión a la tragedia.