MARTES, 20 DE OCT.

Crítica: «No te olvides de mí»

Leonardo Sbaraglia protagoniza esta cinta de época en la que deberá recuperar su vida, luego de estar en la cárcel. Efectiva con grandes actuaciones.

Por Mario Luzuriaga

Matteo es un hombre con permiso de residencia condicional que salió hace dos semanas de prisión luego de permanecer tres temporadas tras las rejas por alteración del orden público, desacato a la autoridad y otros eufemismos que se utilizaban en la época (1934) para encarcelar a los anarquistas.

El protagonista (Sbaraglia) recupera una vieja camioneta e inicia un viaje por la llanura pampeana con escalas en distintos pueblos bonaerenses como Trenque Lauquen, Guaminí, Tres Arroyos, Bajo Hondo y Villarino; donde en cada lugar que llega sucede algo

Claro que Matteo no estará solo en sus desventuras: en el camino conocerá al pequeño Carmelo (Santiago Saranite) y la joven Aurelia (Cumelén Sanz), quienes viajan con lo puesto hacia unas salinas del sur en busca de su padre. El niño no tardará en empatizar con Matteo, mientras que su hermana veinteañera pasará del recelo inicial a la tentación .

La película -que tiene una subtrama ligada a las riñas de gallos, al pasado afectivo de Matteo y a sus constantes conflictos de Matteo con la autoridad- se concentra en cómo van creciendo los sentimientos entre los integrantes de esta suerte de familia sustituta que se va constituyendo en medio de diversos contratiempos durante el camino.

Una película que puede resultar lenta, pero que posee una riqueza actoral y visual por la que vale la pena darle una oportunidad.

Calificación: Buena.

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