El Plan de la Mariposa: “La creación colectiva nos lleva a lugares intensos, de mucho compromiso”
Sebastián Andersen, cantante de la banda, dialogó en exclusiva con Conclusión horas antes de salir a tocar en el Anfiteatro de Rosario.
- Espectáculos
- Por Lautaro Zeballos
- Mar 31, 2025
¿Cuántas formas hay de conmoverse? “Tantas como las canciones que puedan crearse”, parece contestar El Plan de la Mariposa cada vez que sale al escenario. Sebastián Andersen, cantante de la banda, dialogó en exclusiva con Conclusión horas antes de salir a tocar en el Anfiteatro de Rosario y dijo estar contento con el camino que están transitando.
Casi no paran, desde la salida de Correntada, el séxto álbum de estudio del grupo oriundo de Necochea, agotaron el Movistar Arena de Buenos Aires, tocaron en distintos puntos del país y giraron por Europa. No reniegan ni un poco de eso. Hacer -valga la redundancia- les hace bien.
El Plan de la Mariposa está conformada por cinco hermanos Andersen -Sebastián (voz), Camila (también cantante), Valentín (guitarra y voz), Santiago (violín y guitarras) y Máximo (teclados y acordeón)- y dos amigos -Andrés Nor (bajo) y Julián Ropero (batería). Una familia que hace de la música su hogar en movimiento.
—Seba, están recién llegados de una gira por Europa. ¿Cuál es el balance que hacen de eso?
—Fue una gira muy linda, la verdad la pasamos re bien. Fuimos muy bien recibidos en todos los lugares. Hicimos cinco fechas en España (Valencia, Málaga, Barcelona y dos en Madrid) y estuvo muy bueno. Son fechas muy emotivas porque hay mucho argentino. Irse a vivir afuera por un lado está buenísimo, pero por otro también extrañás tu cultura, tus hábitos y costumbres; estar en tu tierra; tus raíces. Y en ese ratito, en ese lugar, estás un poco en Argentina, tiene esa carga que también es linda porque le da como una emotividad especial. Después fuimos a Londres, a Ámsterdam, Copenhague y Berlín, que también estuvieron muy buenas. Fueron fechas muy arriba; muy calientes.
—Y ahora aterrizan en Rosario. ¿Era la idea llegar de Europa y arrancar con una primera fecha fuerte acá o fue una cuestión de coincidencia?
—No, nos gustaba la idea de abrir el año «lectivo» acá y empezar con esta fecha, que igual está anunciada desde el año pasado. Creo que incluso desde antes de la gira a Europa. Me encanta, porque esta época para tocar acá en el Anfi es espectacular. Estamos al lado del río, con el cielo abierto. Tuvimos suerte también de que el Dios del clima acompañó y me encanta arrancar así. Encima va a estar re lleno. Está buenísimo.
—Vienen a presentar el disco Correntada, que ya tiene varios toques encima. ¿Cuál es el balance que hacen hasta ahora de lo que es el correr del disco? Porque una cosa es grabarlo, escuchar los temas y otra exponerlo a la escucha de la gente. ¿Qué encontraron?
—Para nosotros hacer un disco es meternos en un viaje íntimo. Laburamos juntos desde hace muchos años y la verdad que nunca tenemos roces, pero realmente cuando hacemos un disco es el momento cuando más rozamos porque creamos juntos, sacando muy a flor de piel los sentimientos. Por ahí decimos «esto tiene que ir para acá o para allá» y es interesante la creación colectiva porque estás creando una nueva criatura, un nuevo ser mágico que son las canciones. Ahí hay que, entre todos, encontrar un espacio que nos guste y una atmósfera que nos interese, porque después es lo que vamos a salir a tocar por toda la gira. Y eso nos lleva a lugares intensos de mucho compromiso y amor por la obra. A esa etapa nos gusta vivirla intensamente, porque después llega la siguiente etapa, que es por la que preguntás. En un momento lo tenés que soltar y que sea lo que tiene que ser porque ya sale de la zona de control. Vos podés controlar qué zona cambiar, la melodía y la letra, pero una vez que salió la canción ya está. No sé si hacemos un balance. Estamos disfrutando del camino y dándole prioridad a las canciones. Me gusta la idea de darle la mejor oportunidad a la canción y eso involucra todo el camino y el recorrido. Desde dónde grabarla, cómo y con quién, siempre tratando de cuidar a la canción y de llevar esa energía que vas encontrando, protegiéndola. Parte del camino para que la canción encuentre su mejor recorrido es tocarla en vivo.
—Correntada es el sexto álbum de estudio. ¿Tienen una visión progresiva de lo que es la salida de cada disco? ¿Ven que cada uno que sale es mejor que el anterior o ven que simplemente es distinto?
—A mi me gusta más, pero porque mi personalidad siempre hace que lo que estoy haciendo me interesa más que lo que hice en el pasado, pero no sé. Es una característica que igual agradezco porque me siento entusiasmado. Ahora ya estoy entusiasmado con tocar este disco y me gusta hacerlo, pero también me pasó lo mismo cuando estaba con el anterior. Me gusta, porque sino la contracara de eso sería estar añorando algo que pasó y que no vuelvo a encontrar. Me entusiasma lo que estoy viviendo y a los pibes también. Nos pasa eso, al haberle metido tanto amor, estando encima de todo el proceso, y eso te da también un anclaje en que a las canciones las podés defender desde lo profundo, porque están profundamente ligadas con lo que sentís. No solamente la letra y la melodía, sino también la estética que se creó alrededor de eso.
—En esto de hacer, de tener método, viajar y tocar constantemente, ¿también tienen momentos dentro del grupo en los que paran la pelota y se preguntan si está bien como vienen hasta ahora?
—Sí, por un lado hay algo de esto de que no paramos nunca, pero igualmente en ese recorrido sí vamos muchas veces pensando lo que nos gusta. Creo que lo divertido de estos procesos, como de tantos otros en los que hay un equipo y una forma de trabajo colectiva, es tratar de aprender. Esa es al final la gracia de la vida. Y para aprender tenés que discernir entre lo que te parece que está bueno y no. Es la única manera de poder decir que a algo lo querés mejorar o que una cosa te gustó y desde ahí poder sacar algo. Creo que ese proceso de aprendizaje es necesario, pero no se si hace falta parar. Sí es necesario tomarte aunque sea un rato de evaluar. Igual a veces paramos, pero es cierto que tampoco paramos tanto. La dinámica de hacer nos termina haciendo mejor y llevando a un lugar más cómodo.
—Te escuché en alguna entrevista decir que entienden a la música y al viaje artístico como una búsqueda, que no les interesa tanto llegar a una síntesis que les permita decir «esto es El Plan». No hay síntesis. ¿Aun así reconocen alguna esencia de qué es El Plan?
—Sí, somos nosotros. Creo que al final, aunque no quiera repetir, hay cosas que te van gustando con el tiempo. Me parece que la personalidad al final, en todos los casos, es una suma de ciertas repeticiones y la personalidad es algo que, más allá de la de El Plan, en otros artistas yo también disfruto. Pero bueno, es como una curaduría interna de las decisiones que queremos ir tomando y los viajes por donde queremos ir. No me acuerdo si lo dije como lo dijiste vos, pero lo que sí me parece interesante a nivel artístico es no decir ‘ah, qué bien salió esto, tratemos de repetirlo’. Eso puede servir para decir que vayamos a hacer una fecha con tal persona porque es un fenómeno, pero con la música no es así. Vos podés encontrar algo que te parece que brilla en un lugar, pero no es que volvés a ese sitio y hay brillo de nuevo. Después tenés que ir a otro lugar para que haya brillo. Por lo menos así lo sentimos con la banda cuando charlamos estas cosas. Tampoco nos interesa ese encasillamiento de que solamente puedas hacer determinadas cosas, también es divertida la libertad en el sentido de que es una búsqueda que no tiene límite. Y si te interesa pasar un par de veces por la misma puerta, también es parte de la libertad.
—Nombraste esto de disfrutar a otros artistas. Hace poco abrieron uno de los shows de La Renga y tengo entendido que cuando terminaron de tocar, Tete, Tanque y Chizzo los llamaron y les hicieron críticas positivas que les hicieron saber que habían estado escuchando El Plan. ¿Cómo fue esa charla?
—La Renga es una banda muy linda, que aparte de tener canciones increíbles con letras que me gustan mucho, que tienen que ver con el viaje espiritual, la ruta e ir al encuentro con uno mismo, pero exponiéndote a la aventura. Por otro lado, humanamente, hace un montón que tocan juntos y siguen así. Eso me parece un gran valor. Además, internamente, por lo que pudimos conocer compartiendo con ellos, son divinos. Es gente piola, que tiene códigos copados y que no se come ninguna. Comparten de igual a igual con cualquiera. Eso es lindo, porque es la forma en la que también nos gusta ver la vida y relacionarnos con las demás personas. Nos trataron recontra bien y la pasamos increíble. Siempre es bueno ver a una banda que te gustaba de chico y encontrar del otro lado de las canciones algo que también te conmueva, no solamente la música.
—¿Qué viene por delante para El Plan? ¿Qué proyectan?
—Seguir haciendo lo mismo. Tocar, salir de gira y grabar nuevas canciones. Eso es lo que nos gusta hacer. Queremos seguir en ese viaje. Hacer canciones es lo más lindo de todo. Alrededor de las canciones se pueden pintar cuadros, filmar videos, imaginar giras y conocer personas. Las canciones son lo más importante.










