¿Está en riesgo que continúe la producción del cine nacional?
La industria cinematográfica se encuentra en alerta y expresa su repudio a la resolución emitida por el Incaa que limita el financiamiento a producciones. Realizadores, funcionarios y demás miembros del sector dialogaron con Conclusión.
- Espectáculos
- Sep 30, 2017
Por Mario Luzuriaga
Se vive un año muy polémico en materia cinematográfica, en abril empezaron los problemas cuando el programa «Animales Sueltos» presentó un informe en el cual había irregularidades en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

Esto llevó a la renuncia del ex titular del instituto, Alejandro Cacetta, y se hizo una gran movilización en contra de la medida. En estos días el actual presidente del Incaa, Ralph Haiek, emitió la resolución 942/17 en la que modifica y asigna quiénes serán los beneficiarios de este «financiamiento» (antes llamado fomento).
El diario Página 12 publicó en su edición del día viernes, que según los trabajadores transforma al ente en un “órgano crediticio más preocupado por recaudar que por sostener una actividad cultural”.
Uno de los requisitos para obtener ese financiamiento es que las películas deberán tener una duración mínima de 120 minutos (ART. 4, inc C de la resolución).

En el programa «La Cornisa» de Luis Majul, se tildó al instituto como «K», haciendo alusión a que son películas que no garantizan taquilla y a favor del anterior gobierno. Lo que hay que tener en claro y es algo que se repite constantemente: el Incaa es un ente autárquico, se financia solo. No se involucra dinero estatal para fomentar a la cultura, no hay dinero ni de los jubilados, ni de educación ni de infraestructura.
Para entender más a fondo el tema, Conclusión dialogó con referentes de la industria pertenecientes a las escuelas de cine, directores, actores y periodistas especializados.

La titular del Centro Audiovisual Rosario (CAR), Valeria Boggino, expresó su preocupación al respecto. «Desde el centro audiovisual e estamos preocupados por la información que se dio en un programa de televisión, ya que es una información parcial», dijo Boggino respecto al informe emitido por «La Cornisa». Afirmó que están conmocionados por las medidas que toman, sin consulta previa y si contestar las llamadas del Consejo Asesor, quien también toma decisiones. «Nadie puede prever que la película sea un éxito, sin haber sido exhibida», comentó ya que sólo los que podrán filmar serán las grandes productoras.

«Esto ya se veía venir, pero no de esta forma y que modifica el espíritu de esa ley de cine», dijo el director rosarino Hugo Grosso, al respecto. Grosso, quien dirigió uno de los segmentos de «Fontanarrosa, lo que se dice un ídolo», remarcó que es importante tener un fomento, sino sería imposible filmar, y prevé el desarrollo federal donde se puedan reflejar muchas voces.
Grosso explicó que esta medida se da porque poca gente va al cine y lo que planean hacer son películas que se sustenten por la taquilla. Algo impensado, ya que nadie puede garantizar que el público asista, ya que se han realizado grandes productos pero no fueron taquilleras. «Si no hubiese fomentos, nadie podría ver Zama, dirigida por la directora salteña Lucrecia Martel», dijo el realizador haciendo referencia, de forma irónica, del lugar de origen de su colega.
«El cine se sustenta a través del 10% del valor de las entradas y de otros lugares como sean señales satelitales y demás cuestiones», comentó.

El periodista de cine y director del sitio A sala llena, Matías Orta, dijo: «Es mentira pensar que el dinero que se utiliza para fomentar al cine viene de las escuelas, de los jubilados o para medicamentos». El periodista hizo hincapié en que el cine se financia por sus propios medios y no se trata de quitarle el dinero a los contribuyentes. «Lo que va a hacer esta resolución es que no surjan nuevas voces y realizadores. Su objetivo es hacer cine de calidad, pero ¿quién va a juzgar la calidad de los proyectos?», se preguntó.

Por último, el periodista de cine Pedro Squillaci del diario La Capital, considera que hacer un cine masivo, tendría que ser unidireccional en cuanto a los contenidos. Esto haría que cierre la capacidad expresiva a los nuevos artistas argentinos que tienen mucha creatividad y a los jóvenes que están estudiando para hacer cine. «Si ya empiezan por coartarte la duración de una película, después van por el contenido, los actores y terminar haciendo películas al estilo de Porcel y Olmedo, sin desmerecerlo», opinó.
«En los últimos años pasó que se pudo ver el federalismo desde el cine, con producciones de todo tipo que se pasaban por TDA u ‘Odeón’ el actual ‘Cine.Ar’ «, comentó. También comentó que es una despropósito tener diez películas nacionales por año, porque va a dejar a mucha gente afuera de su trabajo. «Si llegamos a hacer películas de cine masivo, es muy peligroso, porque es como un chicle, que cuando se acaba el gusto se tira», concluyó.

