Por Elisa Soldano y Santiago Fraga

La histórica murga uruguaya Falta y Resto llega a Rosario el próximo viernes 5 de julio, donde presentará su espectáculo “Ilegal” desde las 21.30 en la Sala Lavardén (Mendoza y Sarmiento). 

En sus casi cuarenta años de trayectoria, “la murga de las cuatro estaciones” se caracterizó por sus versos dedicados al futuro, a los adolescentes, los estudiantes y al movimiento feminista, entre otras banderas que la Falta levantó. “La murga tiene que ser el reflejo del pueblo”, dijo en diálogo con Conclusión el cantor, letrista, director y productor de la Falta y Resto, Raúl “Tintabrava” Castro, quien desde Montevideo adelantó algunos aspectos del espectáculo de este año, analizó la actualidad política y social de América Latina y, una vez más, demostró que su revolución, se hace cantando. 

Fiel a su estilo de cuestionar el funcionamiento del carnaval uruguayo, una de las últimas hazañas de la murga fue presentarse en el concurso oficial 2018 con un plantel integrado por igual número de mujeres y hombres, exponiendo así el machismo que todavía persiste dentro del género y que salió a flor de piel este año, cuando por cuestiones burocráticas la agrupación no pudo salir en carnaval. 

Que digan que el coro de murgas tiene que ser exclusivamente masculino -y lo tomen como regla- me parece precolombino, arcaico totalmente [… ] El pueblo está pidiendo una sociedad paritaria con justicia de género”, manifestó Castro a la hora de hablar de la lucha por deconstruir una institución de más de cien años fuertemente arraigada en la cultura rioplatense.

Sin embargo -y como de éstas cosas la Falta entiende-, a pesar de no poder presentarse se las rebuscaron para cantarle al pueblo en carnaval, improvisando tablados en distintas esquinas de Latinoamérica y retomando así los orígenes paganos del dios Momo, por fuera de la competencia. 

En el marco de una charla en la que se cruzaron algunas palabras sobre fútbol -Uruguay, la Copa América, Peñarol, Maxi Rodríguez y la formación de Independiente del 65’-, “Tintabrava” habló sobre la política en su país -donde esta semana votarán en las elecciones primarias para presidente- y en Latinoamérica, realizando un análisis sobre los gobiernos progresistas en esta parte de la tierra, el avance de la derecha, y refiriéndose a los personajes como Mauricio Macri, Juan Sartori o Jair Bolsonaro como “gente neandertal de las emociones humanas“. En definitiva, siempre “la realidad es la mejor inspiración”.

-¿De qué se trata Ilegal? ¿Cuál va a ser la historia que van a traer a Rosario?

-La historia es de un grupo de ilegales, artistas que andan divagando por diferentes barrios de América buscando un tablado en carnaval, un tablado que se ha perdido, que no encuentran por ningún lado porque están desapareciendo los lugares donde cantar. En un momento determinado, caminando por las calles de Rosario, se meten en un teatro -que en este caso es la Sala Lavardén- y el poeta y su amiga (que son los que van a guiar la historia) encuentran este tablado y llaman al resto de sus compañeros para que vengan a tratar de salvarlo, porque supuestamente una fuerza que nunca se sabe qué es viene por ellos, para desalojar el lugar. A partir de ahí, empiezan a exponerse los temas, las canciones, los cuplés, los momentos emotivos, los momentos humorísticos, con el fin de poder salvar el escenario, el tablado, el lugar donde vamos a tener la posibilidad de decir lo que sentimos. Después dependerá de la gente, que es en definitiva la única responsable final, si lo salvamos o no. 

-En cierta forma la historia que cuentan es un poco lo que les ocurrió en este Carnaval, donde no se pudieron presentar y sin embargo fueron buscando tablados por distintos lugares de Uruguay. 

-Exactamente. Creo que la realidad es la mejor inspiración, entonces nosotros siempre tratamos de armar nuestros espectáculos de acuerdo al momento en que vivimos. La murga tiene que ser siempre un reflejo de lo que está pasando, por adentro, por el costado o alrededor de ella, en su ámbito y en su presente. La labor del artista es tratar de anticiparse al futuro y a lo que va a venir, y a partir de eso que nos pasó apareció este espectáculo. La verdad que fue maravilloso porque hicimos más de sesenta actuaciones, empezamos trabajando en enero en Buenos Aires y seguimos actuando en ambos lados del río y por muchos lugares. Ahora vamos a Rosario, Rafaela, Santa Fe… en fín, muy contentos, muy felices. 

-¿Por qué la murga no se presentó este año?

-Fue por un problema burocrático, porque el otro responsable de que la murga pudiese actuar tenía que entregar su firma y no firmó, no cumplió con el requisito y nosotros nos quedamos afuera. Pero el grupo respondió maravillosamente, porque las mujeres le han dado ya como una impronta de lucha y de consistencia a nuestro laburo que nos sirvió para seguir adelante, y sobre todo le dio un color diferente para asumir la realidad. La mujer tiene una resistencia especial ante la adversidad, muy superior al hombre, mucho más acostumbrada a que del sufrimiento puede surgir una belleza, y así lo hizo ver el grupo de mujeres que integran hoy la murga, confirmando que fue un acierto maravilloso el haberlas incorporado al plantel. 

-Teniendo en cuenta los años que tiene la murga en Uruguay, ¿Por qué se tardó tanto en incluir a las mujeres y por qué todavía hay esa resistencia de parte de algunos frentes?

-Yo lo digo en el escenario, en uno de los cuplés: yo soy un machista arrepentido, y que me trato de deconstruir todos los días. Para nada he completado mi tarea y no creo que la complete en esta vida. Creo que son muchos años, muchos siglos en que la especie humana se ha dejado llevar por la fuerza sobre la razón, y la fuerza personificada en la figura del macho. Entonces, para poder deconstruirme no alcanza con cantar en una murga, sino que hay que hacer una tarea todos los días para que haya justicia de género, que es lo que yo creo que debería haber. Todavía nos falta mucho para llegar a un momento donde haya justicia de género. Es una tarea muy grande, por lo tanto tampoco me victimizo frente al carnaval. Fijate vos que venimos de una historia donde las murgas son todas integradas exclusivamente por hombres desde hace más de cien años. Primero empezaron algunas murgas en los 70’, donde había un conjunto que puso alguna vez una mujer; después en los años 50’ salió una murga de mujeres y no la dejaron salir más; después hubo murgas de mujeres que tampoco han tenido consideración porque el machismo imperante hace que hasta en el estilo artístico se reniegue de las voces femeninas. Que digan que el coro de murgas tiene que ser exclusivamente masculino -y lo tomen como regla- me parece precolombino, arcaico totalmente. Además es como perderse el color rojo en la pintura, la mujer es el color rojo en la murga y hoy por hoy te puedo decir que hay momentos inevitables en la Falta que surgieron gracias a mujeres dando su impronta de emotividad, de sentimiento y de talento artístico, que es lo más importante. Y de ahí surge todo, ahí surge el espectáculo, ahí surge el cuestionamiento a la murga, surgen ciertas competencias infantiles que hay entre las murgas, que nos pasa a todos también; en una sociedad donde la competencia es el motor de la vida, todo el mundo -incluso los que deberían ser colegas y compañeros- te miran esperando que te equivoques. Como si fuera cuestión de mejor o peor cuando en realidad, por cuestiones artísticas cada murga tiene su identidad, su huella digital, estética, de color, de onda, de vida. Entonces, hay que mirar para ver los aportes, aplaudir lo que a uno le gusta y hacer lo que uno quiera, por eso son expresiones artísticas, porque provocan libertad. 

-¿Pensás que el machismo en la murga se va a ir rompiendo de acá a un futuro no tan lejano?

-Yo creo que vamos en la dirección correcta, que las murgas del futuro van a ser paritarias. Creo que la justicia de género va a llevar a eso. La murga es una expresión artística y como tal debe tratar de anticiparse a lo que va a venir, sobre todo la murga debe ser el reflejo del pueblo, y el pueblo está pidiendo una sociedad paritaria con justicia de género. Y a mi me da un desafío muy grande -yo soy un hombre grande ya, que cargo con muchas luchas-. Sentir que una juventud “guerrera”, pero en el buen sentido, una juventud pacifista y guerrera, me está enseñando y está siendo mi maestra todos los días, me llena el corazón de amor y de agradecimiento, porque sólo hay que abrir el alma y la cabeza y dejarse guiar. Uno aporta la experiencia que tiene de años de la técnica de la murga, pero en la posición ideológico-política del momento, la juventud siempre tiene la vanguardia y vos tenés que escuchar a la juventud, que nos está diciendo: paritaria, feminista y para adelante, con mucha alegría como siempre fue la murga, tratando de ser una creatividad austera. La Falta nunca se caracterizó por utilizar trajes estrambóticos ni cambiarse cinco veces de vestuario; nosotros vamos austeramente como una guerrilla cultural, armamos en cinco minutos y terminamos cantando en la calle. Tiene que funcionar con poquito. Ahora, lo que decimos y cómo lo decimos, cómo lo cantamos, en qué armonía y con qué música, con qué ritmos y con qué onda, eso tiene que ser único y eso tiene que llevar mucho trabajo. Lo más simple siempre es lo que da más trabajo de lograr, después que vos lo lograste, como es lo más simple, es lo más lindo y fácil de hacer. 

-¿Cómo ves que en el carnaval se prioricen las cuestiones de vestuario más allá del mensaje?

– Es muy tentador el camino de la inversión económica, es muy tentador decir le meto 10 mil dólares en trajes y vamos a andar primereando. Los cinco primeros minutos son muy tentadores, de decir “Paah, qué lindos que están vestidos”, pero nos olvidamos a veces los que subimos al tablado que es la primera impresión, los primeros cinco minutos. Si repetís el recurso de asombrar al público con los trajes, te transformas en un Broadway villero, queriendo ser súper espectacular y -con todo el respeto porque yo me subo al tablado y me pinto de payaso y banco que me lo digan a mí- me da cierto sentido de ridículo. Prefiero la austeridad, lo justo en cuanto a lo visual, para poder lucir lo que tengo que decir desde el corazón y cómo lo tengo que decir. Yo escucho cantar a Camila Sosa el tango de la Falta y veo a la gente lagrimeando y digo “Tá, no precisamos más nada”. Se precisa imaginación. Bombo, redoblante y platillo, lo demás es imaginación y ganas de cantar y de ser felices. 

-Estarás contento por cómo está Uruguay en la Copa América.

-Uruguay normalmente es un cuadro más bien aguerrido, con planteos tácticos muy inteligentes, sabiendo sus limitaciones, pero esta vez tenemos una generación que se ha ido completando. Los más veteranos que son los dos de adelante (Luis Suárez y Edinson Cavani) y (Fernando) Muslera. Los del medio se han renovado, los laterales también, y la verdad que estamos re contentos. Los uruguayos somos menos efusivos que los argentinos, los argentinos se entusiasman más fácil. 

-¿Cómo fue tu experiencia de casi ser presidente de Peñarol?

-Divino, una experiencia mágica. Por suerte -y a esto lo digo ya con el diario del lunes-, en este caso a mi me da que no hubiera sido. Por suerte, la hinchada de Peñarol por muy poquitos votos me dijo “no, quedate quieto, seguí haciendo murga, seguí haciendo tu tarea desde la tribuna y desde tu casa, que ahí estás bien”, porque yo la verdad no tengo ni plata ni tiempo, y para ser dirigente de fútbol o tenés que tener tiempo o tenés que tener mucha plata. 

-Acá en Rosario te están cuidando a Maxi Rodríguez.

-Un crá’ Maxi Rodríguez. La verdad que acá pasó y, si bien a nivel de la Libertadores no anduvimos bien, acá fue un ganador Maxi, y además fue un jugador de una categoría y una clase bárbara.

“La murga tiene que ser siempre un reflejo del pueblo y de lo que está pasando”

– ¿Qué visión tenés de la situación política que está atravesando América Latina y el rumbo que puede llegar a tomar de cara a las elecciones que hay este año en Argentina y en Uruguay?

– Mirá, yo creo que uno de los errores más grandes que ha tenido el progresismo en América Latina, en el avance de la última década en los diferentes países, fue no haber trabajado más el tema ideológico desde el punto de vista de la cultura. Por eso creo que la murga es una célula de motivación y desarrollo cultural muy importante, porque es comunitaria, donde te tenés que poner de acuerdo en lo que vas a decir con varias personas y en la forma en que lo vas a decir, y sobre todo sabiendo que el truco es que sea desde la alegría. Hay muchos ingredientes que al progresismo de esta América Latina se le pasaron por alto y estoy hablando en todos los países: Argentina, Uruguay, el propio Brasil de Lula. Entramos demasiado en la lógica del consumismo que cuando llegamos (porque me siento involucrado) al poder, no nos dimos cuenta de que teníamos que entrar en la lógica educativa y cultural del artístico, que es como uno llega al corazón. No sentado en un banco como hace cien años mirando a un profesor que parece que fuera Dios y a veinte metros les habla a todos de la misma manera y con las mismas cosas, como si tuviéramos que ser soldados de un ejército educativo. No. De otra manera. Haciendo hacer a los chiquilines lo que quieran: tocando un instrumento, discutiendo cómo, por qué. Esa para mí fue (o es todavía) la mayor deuda que tenemos. ¿Qué pasó entonces? Que con el carrito lleno la clase media se quedó aburrida, y quiso llenar otro carrito más. Antes no teníamos para llenar un carrito. Ahora, ¿cómo crecimos para adentro, para afuera? ¿Cómo crecimos artística, educativamente, solidariamente y culturalmente? Seguimos creyendo que teníamos que tener posibilidad de llenar el segundo carrito y después el tercero. Entonces, queríamos llenar el segundo carrito cuando hay gente que todavía no pudo llenar el primero. Ahí empezó a serrucharnos la historia todo el tema de las comunicaciones que ahora, como decía (Carlos) Gardel, cualquier gato con tarjeta se las da de gran señor. O sea, todo el que tenga un celular en la mano es la BBC de Londres, o es Telesur, o es CNN, o es TN o C5N. Cualquiera puede transmitir y decir lo que quiera para todo el mundo. Si es lo suficientemente interesante, te pueden llegar a escuchar. Entonces, son títulos. Vivimos entre titulares. El que los diga mejor, con la sonrisa más simpática y los dientes más brillantes, más blanqueados (y si menos se nota que son de ortodoncia, mejor), y desde ahí construimos… acá hay un candidato que se llama Juan Sartori, que aterrizó hace dos meses con mucho dinero y ya está haciendo tambalear las posibilidades de victoria del candidato del partido de oposición más importante (Luis Lacalle Pou). O sea, con dinero, sin decir una sola idea, y solamente diciendo promesas del estilo de las que hacía (Mauricio) Macri cuando llegó al debate con (Daniel) Scioli. El tipo reparte tarjetas de medicamentos para cuando él sea presidente “porque van ser gratis”. Cosas de ese tipo. Y la gente sigue, porque la gente (y yo soy parte de la gente) está acostumbrada a los titulares de celular. Se ha acostumbrado a los titulares y a las opiniones de tres minutos en Youtube. Y bueno, es así, y tenemos que pelear en eso. Entonces, ¿cuál es nuestra arma? La sensibilidad, chiquilines. La sensibilidad artística. La sensibilidad y ponerle cuerpo al arte y además inmediatamente, en el momento en que lo estás desarrollando, desde que lo imaginas hasta que lo criticas, es todo siempre un goce. No hay sacrificio. Si vos vas a cantar, ¿sabés lo que tenés que hacer para saber cantar? Cantar. Si vas a tocar la guitarra, ¿qué tenés que hacer para saber tocar la guitarra? Tocar la guitarra, ¿y tenés cosa más linda que tocar la guitarra si te gusta tocar la guitarra?. El arte es eso. Llevar adelante lo que a vos más te gusta en bien de los que te rodean, de tu barrio, de tu ciudad, de tu pueblo, de tu gente y de la gente que navega en esta nave maravillosa por el espacio infinito.

– Mencionabas a Sartori, está Macri, Bolsonaro, Trump, que son todos (aparte de candidatos que no vienen originalmente de la política) personajes que por ahí la gente al principio se los tomaba medio a risa. Un decir “¿este tipo a qué puede aspirar? Mirá si va a ser presidente”. 

– La calidad humana no te la da el dinero. Lo que hace, decía un amigo mío (el Tito Cabal), es mostrarte como sos. Si vos sos bueno, con dinero vas a seguir siendo bueno, solidario; si vos sos malo, con dinero vas a ser mucho más malo. Ahora, el problema es más grave es que en esta sociedad de la competencia es más fácil llegar a obtener el éxito económico si vos no tenés piedad, que es la característica más importante de la gente buena, que si la tenés. El capitalismo es de por sí impiadoso. Hay que tener la bondad, que quiere decir desde el saber que para ser inteligente hay que ser bueno y para ser bueno hay que ser inteligente. Yo te digo, a nadie le gusta pasar necesidades, pero también es tan cruel la ambición desmedida, tan cruel, que atrás de los (Jair) Bolsonaro, los (Juan) Sartori o los que sea, están los que quieren engordar sus arcas con la promesa del famoso derrame, como que si algún día se hartasen de tener dinero y lo pudiesen derramar entre los pobres, con una actitud casi de dioses. Esa gente en realidad es neandertal de las emociones humanas. O sea, están en la prehistoria. A mí me dan pena, porque el dinero no puede comprar la sensibilidad, y cuando vos no tenés la sensibilidad suficiente como para entender la lluvia del otoño, por más guita que tengas, estás frito. Yo quiero que primero todo el mundo tenga la posibilidad de ejercer su sensibilidad, que tenga la panza llena, laburo, y después laburar en la sensibilidad de los seres humanos me parece que es la tarea más importante del arte y es la tarea más importante de la especie. Trabajar en la sensibilidad. No en el consumo. Sino nos vamos a consumir el planeta.

– La Falta es una murga que siempre le canta a lo que vendrá, a lo que hay que empezar a escuchar. En el 92’ le cantaban a los adolescentes, una década más tarde a los estudiantes, ahora a las mujeres. ¿Cómo surgen esas letras, esa búsqueda?

– Es muy lindo eso, es un piropo lo que me estás diciendo. Es lo que surge, yo que sé. Lo que aparece trata de ser reflejo de lo que siente la murga como una entelequia y no como una conciencia común, ¿qué hay que decirle al barrio, que el barrio necesita escuchar como si fuera un espejo?. ¿De qué tenemos que hablar ahora?. Pero de qué profundamente, no con un nombre que pasa -como decía (Enrique) Pinti, “pasan los políticos, quedan los artistas”-, sino de qué, ¿cuál es la esencia?. ¿Es la censura, como en los años 80’? ¿Es la juventud, en el momento en que se iban los uruguayos del país? ¿Son las mujeres? Ahora, con esta murga paritaria, ¿qué tenemos que encarar? Y bueno, ahí empiezan a surgir ideas, sentimientos, cada uno pasa por momentos diferentes también… hay un pibe que tiene 15 años que toca el redoblante, y yo estoy por cumplir 70 el año que viene. ¿Entendés?. En el medio, hay de todas las décadas. Mujeres y hombres, de diferentes clases sociales y diferentes formaciones culturales. Pero hay que encontrar un idioma común, un discurso común. En eso se parece como a una guerrilla cultural. Las balas son nuestro canto. No las balas, los instrumentos. Más que una guerrilla, una cuadrilla de laburo, una cuadrilla de laburo cultural. ¿Cuál es nuestro instrumento, nuestras pinzas, nuestras tenazas, nuestros martillos, nuestros serruchos? Son las canciones, los poemas, los acordes. Son los problemas que surgen internos en el grupo y que nos desvivimos por resolver porque también eso después se refleja arriba del escenario para que la gente lo perciba. Es necesario que la gente perciba el amor. Lo más importante de todo es que la gente perciba que arriba del escenario hay mucho amor, y que se caiga del tablado para abajo y que le llegue a la gente, que después te lo devuelve multiplicado por miles. Si hay mucho amor, el amor es trabajo, es pasión, coherencia, laburo y alegría. De todo eso, siempre la pimienta es la alegría.

– ¿A qué le canta hoy Falta y Resto?

– Estamos en discusión. En recreación. Están de viaje Leandro (Castro) y Papina (de Palma) que andan por Europa. Hay un par de compañeras nuevas que también van a aportar lo suyo. Estamos discutiendo, nos reunimos una vez por semana, tiramos mucha línea. Escuchamos, yo personalmente escucho mucho lo que pasa ahí. Y empezamos a tirar canciones. ¿Qué vamos a cantar? Va a haber que esperar un poco para el año que viene o para la próxima. Lo que estamos creando yo creo que es un espectáculo todavía más deconstruido que lo que hemos estado haciendo. Está bien que la Falta ha sido innovadora y todo, pero hoy veo que todo el esquema murguero está demasiado similar. Es hora de que haya un salto para que la comedia musical política, que es la murga, se transforme un poco. Yo buscaría por el lado de la forma… me gustaría usar mucho más la tecnología de la amplificación para trabajar más todo el escenario, y cuando digo escenario hablo de todo, inclusive del público. Valerse más del grupo. Y además, me parece que debería ser también más teatral en el sentido de lo dialoguista. Había una gran película que se llamó Los Paraguas de Cherburgo (de Michel Legrand), allá por los años 60’ o 70’, que era toda cantada. A mí me parece que hay que hacer eso. El guión iría por ese lado. Estamos buscando un guión de una comedia musical política, que es la razón esencial de la murga, con bombo, platillo, redoblante, etc., pero que tuviera más un guión de entradas y salidas de personajes, de situaciones, no sé, un asesinato en la mitad del tablado. Me parece que tiene que ir por ahí: una gran comedia. Fuimos por ahí con el Viruta en el 2007 un poco, pero habría que consolidarlo más y sobretodo ahora que hay mujeres en la murga te da unas posibilidades brutales como actrices.

Foto: Agostina Velardo (@tina_peache)