SáBADO, 18 DE JUL.
Entrevista

Flor Sichel: “Parece que es más importante contarle al mundo lo que estás haciendo, en vez de disfrutarlo”

La filosofa e influencer llega a Rosario para presentar su espectáculo “Todas las exigencias del mundo”. Una crítica con toques de humor a los mandatos que nos atraviesan.

 

En la actualidad los mandatos tradicionales fueron modificados por lo que, hoy por hoy, regula que es la tendencia. Todos los días nos levantamos, tomamos nuestro teléfono móvil y vemos lo que reflejan las redes sociales, para no quedar afuera. Eso hace que nos concentremos más en crear una vida paralela para las redes, y no ocuparnos de la vida real.

Además de estas cuestiones, también nos bombardean todo el tiempo con alcanzar el éxito y la perfección. Todo esto se convierten en los nuevos mandatos que se imponían anteriormente como casarse, tener hijos, un trabajo o hacerse cargo de ciertas tareas domésticas, en el caso de las mujeres; y para los hombres, ser el principal sostenedor de la familia.

La filósofa Flor Sichel, y creadora del newsletter “Harta”, aborda todos estos temas en clave de humor, emoción y reflexión, en su espectáculo “Todas las exigencias del mundo”, que se presentará el próximo 11 de septiembre, a las 20, en Plataforma Lavardén.

Previo a su show, la filósofa tuvo una charla íntima con Conclusión.

– ¿Cómo se sobrevive a “Todas las exigencias del mundo”?

– De muchas maneras (risas), primero tomando un café y después compartiendo estas experiencias con otras personas.

-En los tiempos que corren, ¿cómo se hace para salir adelante ante los mandatos que nos fueron impuestos y también con los nuevos?

– Hay que tener en cuenta que vivimos en un contexto hiper acelerado, estamos todo el tiempo con la sensación que se nos escapa el tiempo, que estamos corriendo; y eso produce unos efectos en nuestro cuerpo y nuestro comportamiento, que es esta sensación de estrés, de que no podemos con todo. Y al mismo tiempo hay una idea que sobrevuela en el aire, que nos tenemos que mostrar siempre con una actitud positiva, de alegría, dando lo mejor de nosotros. A priori y dicho en el aire está buenísimo, pero que no siempre se puede sostener por este modo en que vivimos. Entonces, lo que termina produciendo es una exigencia altísima, con expectativas muchas veces irreales, porque nos guiamos por las redes sociales, por lo que vemos, o cómo nos gustaría hacer. Eso termina produciendo angustia.

– ¿Crees que hoy por hoy estamos viviendo o aspirante tener esa vida que muestran en las redes?

– Sí, y diría que esa vida en redes pasa a ser la verdadera. Casi que no alcanza con vivir la experiencia, sino que tenes que mostrarla. Parece que es más importante contarle al mundo lo que estás haciendo, que efectivamente hacerlo y disfrutarlo. Hay mucha ansiedad por querer mostrarlo y genera esta sensación de “fomo”, de no querer perdernos nada. Entonces lo que se hace es colaborar con estas agendas que están repletas de cosas, pero que no tienen que ver con lo que uno realmente quiere hacer, pero lo hace porque está en tendencia.

– Básicamente las redes sociales nos privan de poder disfrutar de nuestras experiencias.

– Como todo. Yo estoy en contra de la mirada de “todo tiempo pasado fue mejor”, ni que el “futuro sea una cosa angustiante”; pero tenemos que tener una mirada crítica sobre cómo nos manejamos con las redes sociales. Es un tema que nos preocupa mucho a los que tenemos hijos, incluso se habla mucho el tema de las infancias y las pantallas, y creo que no nos hacemos la pregunta de cuál es la relación que tenemos los adultos frente a las pantallas.

– Esa relación que tenemos con las pantallas nos quita tiempo para poder interactuar con nuestros hijos como, por ejemplo, salir a una plaza con ellos.

– Es extraordinario lo que decís porque tiene que ver con recuperar el asombro de, por un lado, algo que tiene la filosofía y que los adultos lo tenemos perdido, y tenemos esta idea de comprar experiencias grandilocuentes para poder asombrarnos, cuando en realidad está a la vuelta de la esquina. Puede que tengamos una experiencia yendo a la plaza o tomando un café, no tiene porque ser extraordinaria, puede estar mucho más cerca de lo que uno cree. Lo que pasa es que uno la disfruta tiene que frenar un poquito, cosa que nos cuesta horrores.

– Hablando de frenar, ¿crees que la gente no tiene espacios para reflexionar?

– Nos cuesta un montón, a menos que, en filosofía lo llamamos “situaciones límites”, pase algo que nos modifique esa rutina, que no tiene que ser trágico, es que nos estamos parando. Eso pasa es porque el tiempo de ocio se ha vuelto una cosa acelerada de consumir contenidos sin parar, y todo eso es muy rápido. Hoy una película, la más vista, dura dos días y después aparece otra. Esta sociedad hiper acelerada e hiper veloz se traduce en nuestro tiempo libre.

– Y también nos hace cometer errores.

– Re, pero también hay otro problema, que lo cuento en mi libro “Todas las exigencias del mundo”, básicamente tenemos el problema que nos cuesta lidiar con la frustración. Hay veces que nos equivocamos, que vamos a perder y que no todo va a salir bien.

– Nos cuesta aceptar y está bueno poder poner en práctica la aceptación.

– Si tomamos esa aceptación, se dice que tiene una mirada mediocre de la vida, pero, en realidad, es mucho más interesante poder pararse y asentar lo que es uno; con todos su matices, contradicciones y ambivalencias. La ambivalencia es reconocer que uno puede querer cosas que a veces se contradicen y aceptar el caos de la vida. Que no todo depende de uno, ya que uno de los problemas de esta época, es creer que todo depende de uno. Todo mi futuro es depende de lo que yo haga y no es así; primero, porque hay una coyuntura, hay un contexto determinado y factor más azaroso de la vida, eso no tiene una explicación. Te podes esforzar un montón y no te puede salir, eso uno tiene que aceptarlo. Mientras más luchemos contra eso y lo queramos ocultar, más nos angustiamos y nos inhabilita hacer.

– Podríamos usar la frase de Perón: “Mejor que decir es hacer”

-Totalmente, yo creo que sí. Después hay que hacer un análisis en lo que uno hace, una coherencia entre el hacer y el decir. El hacer es lo que marca el paso en todos los aspectos, ni hablar cuando tenés hijos y les marcas lo que hay que hacer, pero vos no lo ejecutas.

– ¿Cómo es ser padre en estos tiempos?

– Tenemos que observarnos primero nosotros como adultos y después a nuestros hijos. Vivimos en una época en donde sobran los consejos y recomendaciones, traducidos en videos de 3 segundos, con dos tips y dos fórmulas. Muchas veces están buenísimas porque acercan información, y otras veces nos quedamos como atrapados con tanto consejo, y perdemos de vista, que es lo más importante, el encuentro con el otro y con nuestros hijos. Darle lo mejor de cada uno.

– Por último, ¿de qué estás “Harta”?

– Me encanta esa pregunta. De muchas cosas. De este mandato del éxito, que hablo un montón en el libro y en el unipersonal. Parece que tenemos que tener dinero como objetivo principal, ya no basta con que quiera trabajar, sino tener esa idea de ser exitosos y poder hacerlo solos, y yo creo que eso es al revés. Se necesita de otros, como decía “El Eternauta”, nadie se salva solo.

 

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