MIéRCOLES, 14 DE OCT.

Juan Ingaramo encendió la sala Mono y demostró por qué es un best seller

El músico cordobés pasó por Rosario para presentar su último material, en un show de poco más de una hora que le alcanzó para lucirse, él y sus músicos, en una noche climática y bailable.

Por Facundo Díaz D’Alessandro

Puede que Juan Ingaramo todavía no sea una bestia pop pero va llenando casilleros. El de Best Seller ya lo cubrió este sábado en Rosario, con un show en Club Mono que, como las aguas de marzo, fechó el verano hasta nuevo aviso.

La coincidencia puede no ser del todo azarosa, ya que fue una presentación climática y potente, que sirvió para que el artista cordobés presentara en la ciudad su último trabajo, lanzado a fines de 2018, tarea que lo tuvo el viernes en la capital santafesina y una semana antes en su tierra natal.

A pocas cuadras de la terminal, pasaditas las 11 de la noche, puertas adentro del local ubicado en Santa Fe esquina Santiago, Ingaramo salió a escena y empezó a demostrar por qué es uno de los abanderados del nuevo sonido de la escena porteña.

Así sonaron, entre otras, «Lo de Adentro» (ritmo irresistible y una letra ingeniosa), «Quererme», o «Romeo y Violeta», las dos primeras parte de su más reciente material, del cual casi todos los temas podrían funcionar como cortes radiales.

Producido por Nico Cotton (Wos, Louta, Axel, Natalie Pérez), el disco navega por texturas bien actuales, con un sonido profundamente urbano, ritmos latinos y una estétita pop definida desde la tapa hasta la mezcla.

Buscado o no, Best Seller suena como un derribador de prejuicios y en la puesta en vivo el compositor y los músicos que lo acompañan asumen con naturalidad las canciones.

Para su mini-gira santafesina Ingaramo se trajo consigo a un cuarteto: Pedro Bulgakov, la columna vertebral, en batería; León Peirone, con finísimas guitarras, y Mariela Vitale, a.k.a Emme, quien aportó no sólo voces sino también fue la que personificó el antagonismo necesario para tensionar toda puesta escénica.

El recorrido abarcó canciones de su anterior trabajo, Músico, como «Soltar», o la bailable canción anti-celos «Matemática». También hubo lugar para la evocación a Rodrigo Bueno, un clásico en los shows de su coterráneo, cuando ejecutaron la versión de Fuego y Pasión que se incluye en Best Seller.

Los intérpretes estuvieron apoyados por las fundamentales programaciones, que incluyeron desde bajos hasta la participación virtual de varios de los invitados de su último disco.

Así se sumaron, ya cerca del final del show de poco más de una hora, Dakillah y Ca7riel para Fobia, o Neo Pistea y Louta en «Ladran», puntos altísimos del  set junto con «Lengua universal».

También cabe la mención para «Hace Calor», que ya en otoño elevó la temperatura interna del Club Mono a niveles de enero, lo mismo que «Mi Chica».

Tras el cierre, el público (bastante «par» en cuanto a género y con edades entre 20 y 40), quedó evidentemente «manija» y siguió bailando entre clásicos y temas de trap.

Esas ansías de más quizás puedan ser saciadas en algunas semanas (13 de abril), cuando el que visite Rosario sea Louta, pero esta vez en Sala de las Artes.

Es otro de los representantes del escuadrón que parece haberse ido conformando en la capital del país, y que tiene reminiscencias de los Soulquarians, el grupo de artistas que revolucionó el sonido del soul y el R&B entre finales de los 90′ e inicios de 2000 en Estados Unidos.

Foto gentileza Diario La Voz

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