Ojos Locos celebra los 20 años de Guerra de Nada: “Ese disco está cargado con sueños”
En el marco de la gira de su emblemático álbum debut, el grupo regresará a Rosario para ofrecer un show el viernes 29 de mayo desde las 23.59 en Somos Música. “Tiene ese significado como el punto donde la banda empezó a materializar su imaginario”, dijo Martín Martínes, su cantante, en diálogo con Conclusión.
- Espectáculos
- Por Juan Manuel Martellotto
- May 25, 2026
Con la vigencia de un cuarto de siglo en la escena rockera nacional, y en el marco de la celebración de las 2 décadas de Guerra de Nada, su emblemático disco debut, Ojos Locos regresará a Rosario para ofrecer un show el viernes 29 de mayo desde las 23.59 en Somos Música (San Martín 1372).
Desde sus letras y música, la banda siempre propuso la búsqueda de la canción como medio de expresión y lugar de pertenencia. Editó 5 discos de estudio y uno en vivo: Demo 2003 (2003), Guerra de Nada (2005), Tan Lejos Tan Cerca (2007), Al Filo del Abismo (2011), Tocando Mañana (2017), Noche de Flores (vivo) (2019).
“La celebración de los 20 años la gira de Guerra de Nada, no se trata de tirar un manotazo a la nostalgia sobre un disco, sino que realmente sentíamos como esa necesidad de compartir ese viaje que es grabar un álbum, pensar el orden de los temas, que canciones hacer, la tapa y la gráfica”, dijo Martín Martines, en diálogo con Conclusión, el cantante de Ojos Locos, que se completa con Juan Cabral y Joaquín Cristalli en guitarras; Martin Viva en bajo; German Leitman en armónica y Leo “Zurdo” Ruiz en batería.
“En todos los discos del grupo hay un texto que tiene que ver con un escritor que elegimos, en ese momento era uno de Italo Calvino, de las ciudades visibles, todo ese mundo que para nosotros fue Guerra de Nada nos parecía que, a veces en el momento cuando salís a presentar un disco hay muchas cosas que quedan colgadas, y decidimos volver a poner en valor todo esto que significó la idea que tenía Guerra de Nada, y estuvimos de Montevideo a Mendoza, San Juan, San Luis, hicimos una gira realmente importante. Ahora nos queda Rosario, Córdoba, después Zárate, y se termina el cierre de la gira el 10 de julio en el Teatro Vorterix de CABA”, agregó el vocalista.
El músico recordó que “la primera vez que fuimos a Rosario, fue para la presentación de nuestro segundo álbum en 2007, porque con el primer disco, Guerra de Nada, me acuerdo que ya habíamos salido mucho a las provincias, y entre 2007 y 2008, creo que fue la primera vez que fuimos al legendario Willie Dixon, donde tocamos como 4 veces. Después tocamos dos o en tres ocasiones en el Vórterix, pero fuimos bastante a Rosario, y luego hubo varios años que no volvíamos, porque salir con toda la banda y de gira, se estaba haciendo muy cuesta arriba a nivel económico. Es que nosotros adonde vamos, tratamos de montar los mismos shows que hacemos en Buenos Aires, con equipos de gente, y staff, que somos unos cuantos”.
A lo largo de los años también se presentó en las principales ciudades del interior del país. El festival federal Cosquín Rock los recibió en su escenario en más de 10 oportunidades. Tuvo el honor de compartir escenario y grabaciones en estudio con amigos como Mimi Maura, Skay Beilinson, Alejandro Balbis, Hugo Lobo, Chango Spasiuk, Xeito Novo, Patan Vidal, Sergio Colombo, Martino Gesualdi y el Bocha Sokol entre muchos otros.
El año pasado Farolitos, uno de los créditos locales en permanente ascenso, hizo de anfitrión e invitó a tocar a Ojos Locos en Rosario: “Hacía unos cuantos años que no íbamos, y nos invitaron a abrir el show de la fecha que ellos hacían en la Sala de las Artes. Fuimos y retomamos un poco la conexión con la base de gente que la banda tenía en la ciudad”.
-¿Más un público nuevo que se pudo haber sumado en esa fecha compartida junto a Farolitos?
-Sí, siempre hubo, hay un recambio generacional. Y ahora que estamos dentro de la gira de la celebración de los 20 años del primer disco, propusimos tocar el disco completo en el orden como están grabadas las 13 canciones. Es como tratar de compartir.
-¿Qué significa para ustedes Guerra de Nada, álbum del que están celebrando las dos décadas de su salida?
-El disco tiene un significado en esa parte de la historia de la banda que es el primer álbum de estudio, ese primer disco nos consolidó. Tiene ese significado como el punto donde la banda empezó a materializar su imaginario. Eso mirando ese momento. Hoy tiene un significado, de esas canciones que hicieron un clásico de la banda, abrieron la puerta a un montón de otras que vieron después. Y principalmente uno empieza como contando los años, contando el tiempo, uno empieza a tener una perspectiva de uno personal. En ese momento cuando salió el disco estábamos materializando el futuro, ahora estamos materializando esa historia hacia atrás. Y para nosotros es muy importante. Esta gira la planteamos como volver a sentir esas vivencias que tuvimos cuando salió ese disco, con la gente que nos seguía en esa época y con un montón de otra gente que en ese momento quizás ni conocía a la banda.
-¿Tratan de respetar los mismos arreglos o intentan versionar las canciones?
-Hay algunos temas que tienen algunos arreglos, que a veces te pide el tema después de tocarlo tanto pero tratamos de respetar las versiones originales, porque creemos que la evolución está en nosotros como músicos, como intérpretes. Cuando grabamos ese disco, el músico corre un poco atrás siempre con el material nuevo. Lo graba y después lo empieza a tocar mucho. Hoy lo que tratamos es, que las canciones estén, que respeten las ideas como fueron grabadas pero obviamente hay toda una cuestión de mejora tecnológica, de interpretación, que para mí pone más valor a lo que en ese momento grabamos.
-Es un disco que suena muy prolijo, se escuchan bien los arreglos, la voz bien al frente, la guitarra tiene un sonido limpio y permite que los demás instrumentos se luzcan. Han hecho un trabajo interesante y ya pasaron dos décadas…
-El análisis que hacés es muy certero. Por ejemplo, nosotros siempre quisimos que la voz esté en un plano, siempre consideramos que Ojos locos hace canciones que dicen algo. Después, está más allá de a quién le toca alguna fibra interna, a quién le toca la tecla o no. Y la voz debe estar en un plano donde justamente estamos diciendo algo y nos interesa que lo entiendan. Las guitarras son de rock, porque no buscan un protagonismo de querer imponerse, sino el protagonismo de donde sostiene, toda esa armonía que le dan las guitarras de rock. Si escuchás la base, las batas son limpias, porque justamente también lo que buscamos, es que la batería sea el andamiaje con el bajo que sostengan, pero que no estén compitiendo con los instrumentos. Creo que las limitaciones técnicas de la época en la que grabamos el disco, nos ayudaron a enfocarnos principalmente en qué es lo que queríamos transmitir. A veces el exceso de información, y de herramientas, hace que te enrosque sea una cosa superflua o que le empieces a agregar cosas, algo que en realidad tiene que ser un vehículo para transmitir un mensaje que tiene que ver con el interior, con los sentimientos, con una visión del mundo. Me parece bueno que ese disco no está cargado de pretensiones, sino que está cargado con sueños, con un deseo de poder, materializar algo que nosotros lo habíamos creado dentro de una sala. Y la mayoría de las canciones del disco, si las agarrás con una guitarra acústica las podes tocar, cantar, y versionar.
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