Se estrenará «Polvo de ladrillo»: “La obra muestra las luces y sombras del ser humano”
Escrita y dirigida por José Moset, y con la actuación de Silvina Santos Cotonat, la obra se estrenará el viernes 2 de mayo a las 21 en la Sala Tandava, donde estará en cartelera durante el mes de mayo. En diálogo con Conclusión, el autor brindó algunos detalles del unipersonal.
- Espectáculos
- Por Juan Manuel Martellotto
- Abr 28, 2025
El unipersonal “Polvo de ladrillo” se estrenará el viernes 2 de mayo a las 21 en la Sala Tandava (9 de julio 754), donde permanecerá en cartelera durante mayo. Escrita y dirigida por José Moset, la obra que promete emociones y una experiencia teatral maravillosa, cuenta con la actuación de la actriz Silvina Santos Cotonat, que tiene un largo recorrido por el teatro independiente, y fue dirigida por prestigiosos directores de Rosario como Cacho Palma, Rodi Bertol, y Rubén Pagura, entre otros.
“Es una obra que yo circunstancialmente dirijo también porque hasta ahora las que yo escribí, se estrenaron con otros directores. Pero en este caso se dio algo muy particular porque yo conocí a la actriz Silvina Santos Cotonat haciendo otro monólogo mío, que no lo dirigí yo, sino Walter Operto. La obra se llamaba Olga de la Plata, era un monólogo breve. Y entonces me interesó mucho cómo lo había hecho y a partir de ahí iniciamos una relación en términos teatrales. Surgió naturalmente que a ella le gustó mucho ese texto nuevo mío ‘Polvo de ladrillo’. Así fue que comenzamos a trabajar. Un poco fui inspirado en esa actuación de ella. Yo me sentí muy conmovido por aquella actuación en Olga de la Plata”, contó en diálogo con Conclusión, el dramaturgo y director teatral José Moset.
Al describir el argumento de la obra, expresó: “Entonces tenía ese tema que andaba siempre sobrevolando, que trata de una mujer de aproximadamente 40 años que no es profesional del tenis, sino tenista amateur, y juega en un club tradicional, supuestamente de Rosario en una peña de veteranas. Ellas juegan con otras similares de otros lugares del país y se reúnen una vez en Rosario, otra vez en Río Cuarto, en Santa Fe, etc. Esta mujer es abogada, pero poco a poco en realidad todo se lo va succionando el tenis. Toda su expectativa de vida, porque es muy absorbente cuando se juega así, es que también hay mucha competencia. Y aparece toda esa situación, de una mujer que vive cada vez más apegada a ese ejercicio, a ese deporte, y es allí donde tienen lugar una serie de acontecimientos, sus rivalidades, el individualismo, la competencia desaforada, a veces la hipocresía de sonreír, pero estar odiando a la rival. Hasta que sucede un hecho que cambia todo. Un hecho inesperado, y que da vuelta esa situación”.
No es casualidad que para escribir “Polvo del ladrillo”, el dramaturgo eligiera el tenis por las observaciones que hacía cuando solía practicarlo: “Yo jugaba a un deporte similar, pero que no era exactamente el tenis. Se llamaba tenis criollo. Se juega sobre piso de baldosas, y con paletas. Las mismas paletas que se utilizan en el tenis, en la pelota a paleta”. El director destacó la labor de Silvina Santos Cotonat: “La actriz hace un trabajo, muy intenso y muy sensible. Eso después lo verá el espectador, pero yo creo que es un esfuerzo grande y puede ser para ella algo que marque un punto destacado en su trayectoria, porque es una chica que ya tiene un largo recorrido por el teatro independiente”.
-¿En qué género teatral se podría enmarcar esta obra?
– Me parece que hay varios estilos que se mezclan. Yo no sigo, ni en este caso ni en las obras anteriores, un modelo de género de decir, ‘voy a escribir un drama, una comedia’. No, porque eso surge, y es una mezcla del teatro que uno vio, y de lo que uno leyó, y las preferencias. Y ahí hay un poco de todo, hay algo de grotesco. Fue surgiendo así. En realidad no me puse a pensar después en eso. Los espectadores podrán sacar conclusiones. Pero es un unipersonal, un monólogo que dura unos 50 minutos y exige un gran despliegue de la actriz, que realmente cumple un trabajo que me parece muy importante. Y en un espacio que no es el espacio tradicional del escenario al italiano, o, sea frontal. Entonces nosotros no utilizamos el espacio tradicional, que hay unas tarimas para la ubicación de los espectadores, y el escenario es en el piso. Pero usamos una especie de rectángulo (armamos), donde los espectadores estarían ubicados de los dos costados, de los lados largos del rectángulo. Habrá dos filas en un lado, una fila del otro, que es lo que permite la disposición de la sala, y después habrá también una prolongación sobre las tarimas. Y entonces usamos ese rectángulo, donde la actriz va y viene pasando por distintos lugares, seguramente está en su casa, está en la cancha de tenis durante los partidos, y ella se ve obligada a interpretar distintos personajes. Pero ella se llama Eleonora, el personaje, y después aparecen otros que van aportando la historia, pero todos los interpreta ella, tanto sean mujeres como varones. Y así van configurando la historia y las situaciones que se suceden.
-¿Qué es lo que más destacarías de «Polvo de ladrillo»?
– Yo creería que el personaje es un personaje contradictorio y ambiguo, y entonces yo traté de meterme en esa situación, esa especie de paradoja de una mujer que vive una vida cotidiana y a la vez entra en un mundo imaginario, que es el mundo del tenis con todos sus oropeles, las idas y vueltas, el brillo que tiene, y eso se contradice con la vida cotidiana de ella, con su vida afectiva. Y esa actitud la van llevando a una situación complicada porque se da cuenta que si no juega al tenis es como que no viviera. Entonces todo ese mundo contradictorio, para mí es lo más rico de la obra, en el sentido que muestra las luces y sombras del ser humano, que todos las tenemos. Y sí, en este caso se traduce en ese deporte, pero podría ser otra actividad.
El unipersonal «Polvo de ladrillo» se estrenará el viernes 2 de mayo, a partir de las 21, en Sala Tandava (9 de Julio 754) y estará en cartelera durante el mes de mayo.
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