MIéRCOLES, 21 DE OCT.
Entrevista

“Todos los hombres vuelven al monte”: una obra que repasa las consecuencias que deja la guerra

El director Martín Gigena junto al actor Franco Ramseyer, se unen para contar esta historia, basada en la pieza creada por el dramaturgo Fabián Díaz. La obra se presenta el próximo domingo.

 

La guerra trae sus consecuencias. Consecuencias que muchos no conocemos y que forman parte de la intimidad del que las padece. Hemos escuchado las tragedias que vivieron los ex combatientes de Malvinas, y el Estado pareció estar ausente en un primer momento. En “Todos los hombres vuelven al monte”, obra escrita por el dramaturgo Fabián Díaz, explora el encuentro de un ex combatiente y su hijo, pero también, el encuentro con él mismo.

En Rosario, esta puesta la encaró el director Martín Gigena, quien dialogó con Conclusión, acerca de este espectáculo que se presenta el próximo domingo, en Sala Tandava (9 de julio 754).

– ¿Cómo fue para vos encarar esta obra sobre un conflicto tan particular?

– En realidad no se basa específicamente sobre la guerra, sino que va más por las consecuencias que dejó. El desarrollo se da por la búsqueda de la identidad del personaje del hijo. El va a buscar al padre que se internó, como si fuera una especie de exilio esta posguerra. Nos cuenta que la guerra es una situación traumática, que deja heridas abierta, y para el teatro siempre es un lugar de resistencia, en donde se colabora con el ejercicio de la memoria. Me interesa por todas las posibilidades que tiene esta búsqueda de identidad, pero también, a la vez, está el encuentro con la memoria, con lo que fue y lo que puede ser la posguerra para una persona joven.

– ¿Pensás que no hubo obras que retrate esta posguerra?

– Yo creo que en teatro hay un montón de tratamientos que reflejan todo tipo de secuelas. Pero en esta, la particularidad, se refleja en un monte; un monte que es revelación, fantasmagórico y simbólico. Por eso me gustó el trabajo de relación con el monte, es una construcción simbólica que hace el autor. Esto hace que pueda mezclarse con lo musical, con la iluminación y con la actuación. Como equipo le dimos una textura particular en esta versión.

– Cómo fue el proceso de formación para Franco Ramseyer, que es el único actor en escena

– Franco se formó conmigo e hizo todas las propuestas que le ofrecí como maestro. En esta oportunidad lo vi muy pleno, y es por eso que lo convoqué. Lo trabajamos durante un año al texto, ya que la obra es una especie de poesía larga. Recrea a todos los personajes con diferentes texturas, y eso lo hace más que interesante.

– ¿Pudieron consultar con un ex combatiente sobre esas consecuencias que plantea la puesta?

– No, porque la obra no menciona puntos clave de Malvinas, solo menciona a Puerto Argentino. Esta obra que escribe Fabían Díaz, que fue ex combatiente, no es una autobiografía, es una historia de un hijo con el encuentro con el hoy.

– ¿Cómo fue el proceso técnico para crear la atmósfera del espectáculo?

– Luego del trabajo que hicimos con Franco al desarrollar los personajes, se sumó Gastón Arias con el trabajo musical. Él hace composiciones sonoras, con distintos instrumentos de percusión y vientos; y los va usando cuando el actor ingresa en las diferentes interpretaciones. Y en iluminación se sumó Sebastián Aronson, creando las diferentes atmósferas y lo fantasmagórico.

– ¿Por qué la gente tiene que ir a ver “Todos lo hombres vuelven al monte”?

– Es una obra que es un encuentro con el arte dramático. Hay una situación de trabajo muy particular de Franco. Van a ver a un actor que se desarrolla con naturalidad y lleva a diferentes estados, conectándonos con lo sensible. Es un trabajo único y que nos da un aporte a la reflexión.

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