Cotar: una historia de resiliencia a la rosarina
El ejemplo de la empresa láctea local, que atravesó todo tipo de vaivenes a lo largo de sus 90 años, grafica a la perfección como, cuando los trabajadores se organizan, alzan la voz y luchan por derechos comunes, no hay imposibles.
- Gremiales
- Oct 31, 2025
Una pelea que continúa a día de hoy, con un nuevo round en los tribunales por un posible desalojo, pero que reafirma las convicciones de una firma que se niega a ser vulnerada. Se trata de la rosarina Cotar, con una historia de resiliencia digna de ser narrada.
La empresa láctea, fundada hace 90 años como producto de la unión de los trabajadores y que actualmente vuelve a recuperar su lugar de privilegio, reaparece en el centro de la escena, siempre bajo la confianza de los consumidores locales.
Definida como «un ave fénix» por el propio presidente de la cooperativa, Emiliano Medin, la histórica firma sabe de enfrentar reveses. El más reciente hace poco tiempo cuando, luego de que los empleados recuperaran el poder, la anterior sociedad declarara la quiebra e iniciara un conflicto legal aún sin solución.
Las dos realidades conviven actualmente en Cotar: por un lado, mayor volumen de producción, inserción en los mercados y peso propio de la empresa al calor de sus trabajadores. Por otro, una disputa que espera una resolución feliz para sumar otro motivo de festejo.
Actualmente, la empresa reúne 123 socios, con unas 200 familias emparentadas, varias por una tradición de años en esa cuenca lechera. Otro motivo de orgullo, con un trasvasamiento generacional que se extiende y se respeta.
EL CONFLICTO Y CÓMO ENTENDERLO
El inconveniente judicial que atraviesa Cotar en el presente nada tiene que ver con sus actuales dueños. Para entender el contexto hay que ir a los inicios, muy diferente los orígenes a la conducción en marcha.
La Sociedad Cooperativa de Tamberos de la Zona de Rosario (Cotar) inició sus actividades en 1935 e inauguró su propia planta industrial en 1954. Así funcionó hasta 2022, cuando, tras sucesivas crisis y derivaciones entre el sector privado, quedó al borde de la quiebra.
Allí aparecen en el radar los trabajadores, que ese mismo año conformaron la Cooperativa de Trabajo de Rosario y se pusieron al frente de la misma. A diferencia de la sociedad anterior, en esta nueva asociación se reconfiguran como dueños, con representación legal y Consejo Directivo a cargo.
Siguiendo con la línea de tiempo, en 2023 los antiguos propietarios presentaron la quiebra de la empresa e iniciaron un proceso de liquidación, el cual pone en jaque la recuperación productiva de los empleados. La última palabra en esta puja la tendrá la Justicia.
OPTIMISMO EN LOS TRABAJADORES
Los trabajadores se permiten ver el momento actual y el horizonte futuro con optimismo, ya que se consideran actores principales del cambio que atravesó Cotar tras una época de turbulencias.
En palabras de su presidente Medin, la firma «ha tenido un crecimiento exponencial» en cuanto a valor agregado producido, y la manera profesional de proceder lo ha puesto en la órbita de otras grandes empresas, deseosas de celebrar nuevos convenios.
Es que, además de la clásica producción de leche, en Cotar se permiten ilusionarse con exportar volúmenes considerables en cuanto la situación judicial se resuelva. En ese sentido, la planta operativa tiene la capacidad de procesar 500.000 litros diarios y tres millones semanales. El proyecto central apunta a incrementar estas cifras.
Más allá de lo que decida la Justicia, en la empresa láctea pueden darse por satisfechos con lo hecho hasta el momento, porque han logrado recuperar lo más difícil: la confianza de los consumidores.
CADENA PRODUCTIVA Y AGRADECIMIENTO A LOS CONSUMIDORES
Postres, yogures, leche fresca y en polvo, chocolatadas, dulce de leche, quesos y mantecas, entre otros, llevan el sello Cotar en su envase. En total, el portfolio abarca unos 50 productos, que en su mayoría producen ellos mismos con turnos rotativos y actividad las 24 horas.
Como señal de agradecimiento para sus fieles clientes, hace poco la firma decidió bajar el precio del sachet de leche y congelarlo por dos meses, entendiendo la situación económica complicada de los consumidores, en plena etapa recesiva en el país. Esa rebaja continúa en vigencia.

