Advierten que si no mejoran las condiciones laborales de médicos residentes, el sistema de salud va camino a una crisis
El cambio en la tipología de registración del trabajo de los médicos recién recibidos que están haciendo su especialización y la baja remuneración percibida en algunas áreas está generando faltantes de profesionales en el sistema de salud. Gran preocupación por el futuro de las instituciones públicas.
- Info general
- Por Manuel Parola
- Ago 9, 2025
El sistema de salud argentino está rumbo a una crisis. Si los médicos residentes, calificados por los referentes del sector como pilares fundamentales del sistema sanitario nacional, no se ven modificados en sus condiciones laborales, los efectores de salud corren un grave riesgo de quedarse sin profesionales que atiendan a los pacientes. Así lo denuncian desde la Facultad de Ciencias Médicas y desde el Sindicato de Profesionales Universitarios de la Salud (Siprus).
Mediante la Resolución 2109/2025, el Gobierno nacional modificó el reglamento del Sistema Nacional de Residencias Médicas bajo el pretexto de “permitir que los residentes puedan elegir bajo qué modalidad realizar este tramo de su formación y cómo administrar el monto de las becas percibidas”, lo cual se traduce en un pasaje de una estructura con percepción de sueldo y aguinaldo a tratar a las residencias como una pasantía sin remuneración, lo cual dejó al completo desamparo a los recién recibidos.
“En los próximos años vamos a tener muchos problemas, eso es seguro”, afirmó el rector de la Facultad de Ciencias Médicas, Jorge Molinas, en diálogo con Conclusión. Según el titular de la casa de estudios, la problemática tiene varios años pero ha tomado un cariz mucho más grave a partir de “la realidad del país y las medidas que se toman”.
Molinas definió a los residentes como “importantísimos, porque la residencia es el único sistema que te da una formación práctica”, y comparó la formación de un médico con la de un piloto de avión: “La cantidad de horas que tiene que pasar de práctica son fundamentales porque de ello depende la vida. No darle la importancia que merece hace peligrar nuestro sistema de salud”.
“Que el residente esté en un sistema de servicio de salud es crucial porque gran parte de las atenciones se terminan resolviendo con ellos. A pesar de que están supervisadas, muchas terminan siendo atendidas por residentes. Si no hay residentes, empieza a faltar personal”, sostuvo el profesional de la salud, y argumentó que las residencias son “el semillero del sistema profesional. Si un efector de salud se dedicara a tener solamente personal de planta, no habría formación de nuevos especialistas y entraríamos en un sistema cerrado, que se agota y que dentro de cinco o diez años se encontrará con que se quedó sin algunas especialidades”.
Los residentes hacen “un trabajo más que full time, que según las leyes ahora son un poco más de 45 horas semanas, pero en la práctica incluyendo guardias y postguardias cubren más de 100 horas semanales, cubriendo demandas que no logran siempre ser satisfechas con los profesionales de planta que tienen los efectores” y que terminan siendo cubiertas por los recién recibidos.
La referente de la comisión de Residentes del Siprus, Camila Paillole, apuntó a Conclusión que la tarea en las residencias “implica mucho trabajo, a diferencia de lo quiere hacer el Gobierno Nacional en este momento, que nos quiere poner la figura de becarios, cuando en realidad somos trabajadores que en la mayoría de los casos sostenemos todos los servicios de los hospitales. Todo el tiempo vas a encontrar residentes en los hospitales”, y apuntó que son ellos los que atienden “a la mayor parte de la población que se atiende, sobre todo en el sector público”.
Sanar con hambre
“Los sueldos que hoy tiene hacen muy poco seductor el sistema de residencias y esto hace que se termine perjudicando a todo el sistema de salud”, explicó Molinas y añadió que este fenómeno tiene otro elemento: hay una distancia importante en los ingresos de las diferentes especialidades, lo que desmotiva a los profesionales en formación a elegir algunas especializaciones en particular.
Actualmente, hay especialidades relacionadas con la medicina general, como clínica médica, medicina general, terapia intensiva, neonatología y pediatría “que al no tener otras prácticas más que las que el médico hace y al no estar medidas por una relación de dependencia, el médico termina con un salario por debajo de la línea de pobreza”, apuntó el decano.
“En el caso de Medicina General y Familiar es muy notorio, por ejemplo, y en Pediatría también incluso cuesta cubrir las líneas de residentes en todos los hospitales, cuesta cubrir las guardias con pediatras ya formados, y esto tiene que ver bastante con la perspectiva profesional”, sumó Paillole en línea con los dichos del decano y deslizó que la crisis no tiene que ver “sólo con las condiciones en las que trabajamos como residentes, sino también la perspectiva futura en base a las condiciones que tenemos, la especialidad que elegís, las condiciones precarias de contratación que se ofrecen. Es un combo que no te seduce en nada”.
“Hay lugares como por ejemplo en el norte de Argentina que no han cubierto en los últimos tres años especialidades clave. Hay hospitales de prestigio como el Garrahan donde no ha habido movimiento”, reflexionó Molinas y destacó que otro gran problema es que “los especialistas buscan irse del país. E incluso médicos que no son especialistas que eligen irse a hacer uso de su matrícula en otros países. En la facultad de Medicina están pidiendo casi 700 profesionales por año irse del país por medio de pedidos de homologación de su matrícula. Y es más o menos la misma cantidad de profesionales que se reciben en una misma cohorte”.
Según el referente universitario, quienes optan por homologar su título para ir a ejercer en otras latitudes son generalmente profesionales de mayor edad y que tienen años de experiencia, “que al elegir emigrar no reciben a los nuevos egresados y éstos últimos se encuentran con que no tienen un profesional que los acompañe en su formación práctica. Si bien no quedan desamparados, decrece la calidad de la formación de éstos”.
La médica residente esgrime que las autoridades nacionales y provinciales están en conocimiento de la situación que vive el sistema de salud, pero que hasta hoy no se han hecho eco de los reclamos ni tampoco han levantado el guante: “No sólo que saben las condiciones en las que trabajamos, sino que también la generan, y es parte de la política de achicar la salud pública en Santa Fe. No se cubren cargos vacantes, que estén frenados los pases a plantas, lo que te ofrecen es monotributar por un tiempo indeterminado y no tenemos asegurado en algún momento poder contar con condiciones seguras de trabajo”. Según Paillole, hay “muchas renuncias y migraciones al sistema privado por una cuestión de necesidad económica”, a la vez que hay cada vez más pedidos de licencias sin goce de sueldo en todo el sistema público.
Desde el sindicato apuntan que sólo en el último año y medio, se registraron más de 200 profesionales que renunciaron en la salud pública, lo cual sólo profundiza la dificultad que tienen hoy los profesionales para cubrir las vacantes que se generan en las diferentes especialidades.
“La residencia es una de las tantas fotos que tenemos de cómo está el sistema de salud hoy. Y por el otro lado tenemos un sueldo de los profesionales actuantes (médicos, enfermeros, kinesiólogos, etcétera) que son muy bajos, los recortes a los programas médicos, a la educación superior y sus sueldos y a la investigación científica. Que todos estos recursos estén bajos afecta también a la salud de la población”, concluye el titular de la facultad de Ciencias Médicas.

