Alemania se amotina y no pagará a USA un tributo anual de US$ 73.000 millones
Donald Trump le ha declarado la guerra comercial a China, y trascartón inicia una contienda con Alemania. Cualquiera sabe que USA es básicamente una potencia gobernada por los intereses de los contratistas y proveedores del Pentágono, que ahora intentaron someter a Angela Merkel, quien se negó a tontería reclamada por USA.
- Info general
- May 2, 2018
Por Iván Danílov
La tradición estadounidense en política internacional recuerda en algo a la tradición similar de la Puerta de Oro en su época de esplendor. En el sentido de que cualquier visita de un líder de un estado vasallo se interpreta no más que como un pretexto para demostrar públicamente su disposición a servir al gran sultán o, en las condiciones actuales, a cumplir las exigencias del presidente de USA.
Además, el visitante está obligado a sonreír ampliamente y a hablar con la máxima emoción de cuán feliz es de que le dieran la posibilidad de besar las pantuflas del sultán. O, expresándonos con lenguaje contemporáneo, “a experimentar el liderazgo de USA, y personalmente inspirarse con la energía del Presidente estadounidense”.
Cualquier otra configuración simplemente no encaja en la cabeza del establishment washingtoniano y por eso en esta época de marchitamiento de la hegemonía estadounidense son visitantes ideales de la Casa Blanca los presidentes de Ucrania y de los países bálticos.
Todos los restantes líderes mundiales que llegan a Washington, incluyendo los líderes de la UE e incluso algunos presidentes africanos, se comportan desde el punto de vista de la tradición imperial norteamericana como insolentes altaneros, que no se cuadran en posición de firmes y adulan sin chispa ni admiración y, lo más importante, no se apresuran a cumplir con los deseos de los jerarcas del imperio norteamericano.
Las negociaciones de Donald Trump y Ángela Merkel, puede decirse, transcurrieron con la consigna de “no le des nada a Trump” y esto se nota fácilmente por el tono desencantado de los medios de difusión masiva estadounidenses.
Si se observan las cosas con pragmatismo, Trump necesitaba recibir de Merkel algunas concesiones.
En 1er. lugar, él requería de la canciller alemana el acuerdo, como mínimo, para la renovación de las sanciones contra Irán (y como máximo el consentimiento para la guerra) porque para la actual administración washingtoniana la liquidación del “acuerdo con Irán” y la posterior guerra contra ese país es el elemento principal de la agenda de política exterior.
En 2do. lugar, Trump debía “exprimir” a Merkel en el tema de la elevación de los aportes financieros de Alemania al presupuesto de la OTAN. Según la Casa Blanca, Alemania debería pagar anualmente el 2% de su PIB al presupuesto de la Alianza Atlántica (es decir a la cartera de contratos de las compañías estadounidenses del complejo bélico industrial).
Tal como se expresó Trump poéticamente a propósito de ello, “la OTAN es una cosa grandiosa pero la OTAN ayuda a Europa más que a nosotros, ¿por qué entonces nosotros pagamos la mayor parte de los gastos?”.
En 3er. lugar, USA debe lograr la capitulación de los líderes europeos, en especial de Merkel, en las cuestiones de las guerras de aranceles de importación entre USA y la Unión Europea y, en el mejor de los casos, obtener de la Unión Europea el acompañamiento en la guerra comercial contra China, que Trump inició hace poco.
En el plano de los resultados el Presidente no tiene de qué alabarse. Por los 3 puntos, Merkel presentó un gentil rechazo a Washington. A juzgar por la conferencia de prensa final, ella no tenía elección: el cumplimiento de estas exigencias era absolutamente imposible por cuestiones de política interna.
Hace 5 años esta situación hubiese sido difícil de imaginar pero ahora esto ya es una realidad objetiva a cuya existencia no se pueden acostumbrar los expertos norteamericanos ni una parte significativa de la clase mediática rusa y europea, que hasta hora considera a la Unión Europea como un “gran Puerto Rico”.
Es decir un territorio no incorporado a USA que, en la práctica, se maneja desde Washington DC pero que no tiene derechos a incidir sobre la política estadounidense.
A propósito, el discurso oficial de Washington sobre la UE ha cambiado ya radicalmente y por la versión del propio Trump resulta que la Unión Europea “fue creada para aprovecharse de USA”, aunque antes de esto en la narrativa occidental oficial la UE se describía exclusivamente en términos de “ideales de libertad”, “defensa de la democracia” y un cierto “destino paneuropeo” con determinados valores.
A las exigencias de Trump de respaldar la denuncia del “acuerdo nuclear iraní” Merkel respondió con un rechazo malamente velado declarando que ella aprueba las medidas complementarias para limitar el programa nuclear iraní pero “el acuerdo nuclear” es uno de los “ladrillos” con los que es preciso construir las relaciones con Iran.
Es evidente que esta posición contradice radicalmente las opiniones del propio Trump, para quien el problema principal en las relaciones con Irán justamente es ese mismo “acuerdo”, que se apresta a denunciar el 12/05. Es más, la falta de deseo de Alemania de salirse del convenio significa además que Alemania está contra la adopción de nuevas sanciones anti-iraníes, ya que ellas contradicen las obligaciones que asumieron los firmantes.
La discusión del tema del financiamiento del complejo bélico industrial desde el presupuesto alemán pasó todavía peor. Trump exigió la elevación de los gastos hasta el nivel del 2% del PIB alemán.
En trascripción a ‘dinero vivo’ puede decirse que la parte estadounidense quiere que a partir de ahora y para siempre Alemania compre concretamente armamento estadounidense y aporte a la OTAN alrededor de US$ 73.000 millones al año (el PIB nominal de Alemania en 2017, según datos del FMI, fue de US$ 3.684 millones).
El problema radica en que Merkel ya firmó el convenio de coalición en el que no hay nada semejante previsto y no existe ninguna chance de cambiar este contrato, inclusive si lo exige Washington. El problema complementario reside en que Alemania, directamente bajo las narices de Washington ya organizó un cierto perfil de una “OTAN europea paralela” sin USA y Gran Bretaña, y para financiar este proyecto militar alemán hace falta dinero, que sólo puede tomarse del propio presupuesto alemán militar, pretendido por el señor Trump.
Es precisamente por estas causas antes expuestas que la señora canciller en la conferencia de prensa final simplemente subrayó que Alemania es un excelente miembro de la OTAN, sin comentario directo alguno a propósito del “2% de Trump”.
En el plano de la guerra comercial con Europa el líder de Norteamérica no tiene tampoco motivo de jactarse: no logró la capitulación de Makron y no pudo lograr la capitulación de Merkel. El único “éxito” reside en que ninguno de los líderes europeos pudo convencer al Presidente norteamericano abandonar la propia idea de la guerra comercial trasatlántica. Pero claramente no es el resultado que podría satisfacer al propio Trump y a aquellos que todavía creen en la hegemonía estadounidense.
Toda la esencia de las nuevas relaciones trasatlánticas está expresada en la posición de Makron, que cita la agencia Bloomberg: “No vamos a hablar de nada si tenemos un revólver sobre nuestra cabeza”, es decir los políticos europeos exigen una discusión entre pares, lo que Washington por principio no puede permitirse.
Es más incluso los pequeños funcionarios europeos ya amenazan a USA con la utilización de una fuerza económica. Bruno Le Maire, ministro de Economía francés, declaró: “Durante la semana que estuve en USA con el presidente Makron comprendí una cosa: los estadounidenses respetan sólo una demostración de fuerza”. Está demás decir que con el actual hegemónico mundial en estos términos no se habla.
Independientemente de cómo culminen todos los conflictos diplomáticos y económicos entre las dos costas del Atlántico, ya ahora se puede decir con exactitud que Europa le soltó la mano a USA y que en adelante la relación mutua entre la UE y USA se tornará cada vez más conflictiva. Para Rusia y China esto es sencillamente una fantástica noticia y para la propia Europa es además una chance de recuperar la libertad alguna vez perdida.
Fuente: Urgente24

