Alerta sanitaria en Argentina: aumentan los casos de hantavirus y la letalidad alcanza el 39%
El 62% de las personas contagiadas declararon haber tenido contacto con roedores. La región Centro del país concentra el principal foco de contagio.
- Info general
- Dic 12, 2025
Argentina atraviesa un aumento sostenido de casos de hantavirus, según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), que reportó 23 contagios confirmados y 9 muertes entre mediados de junio y fines de noviembre de 2025. La cifra implica una letalidad del 39%, una de las más altas registradas en los últimos años y un dato que encendió las alarmas entre las autoridades sanitarias.
El informe oficial indica que el 70% de los casos se concentra en la región Centro del país, integrada por Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Esta última provincia, de hecho, muestra la mayor tasa de incidencia del país, con seis casos y tres fallecidos, lo que equivale a 0,41 casos por cada 100 mil habitantes. La circulación viral también se registró en el Noroeste, Noreste y en la región Sur, aunque en menor proporción.
El repunte representa un incremento del 17% respecto del promedio de los últimos años y los especialistas destacan que responde a una combinación de factores: mayor presencia de roedores silvestres, cambios ambientales, y un aumento de la interacción humana con zonas rurales, galpones o ambientes poco ventilados donde puede haber excretas de roedores. A esto se suma el clásico comportamiento estacional del hantavirus, que circula con más fuerza entre septiembre y abril.
Los síntomas suelen comenzar de manera similar a una gripe fuerte -fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza- pero pueden evolucionar en pocos días hacia un síndrome cardiopulmonar grave, que requiere atención médica inmediata. No existe una vacuna disponible en el país, por lo que la prevención sigue siendo la herramienta principal. Las autoridades recomiendan ventilar los ambientes cerrados antes de limpiarlos, usar guantes y protección adecuada al barrer espacios con presencia de roedores, evitar el contacto con sus excretas y mantener las viviendas selladas y ordenadas para desalentar la presencia de estos animales.
Aunque el número de casos todavía es relativamente bajo en comparación con otras enfermedades, la combinación de alta letalidad y desplazamiento geográfico hacia zonas más pobladas genera preocupación.
Dado que la enfermedad presenta un patrón estacional, con mayor circulación durante la primavera y el verano, las autoridades mantienen la vigilancia y el monitoreo epidemiológico para anticipar posibles brotes. El foco principal sigue siendo la prevención comunitaria, la detección temprana de casos y la educación sobre cuidados personales y ambientales.

