Islamofobia y sociedad de control: moldear el estereotipo del enemigo en la construcción de sentidos
“El islam es dueño de una historia riquísima, tiene infinidad de pueblos, lenguas e historias dentro de lo que se denomina el mundo islámico. A veces nos olvidamos de que los primeros cinco países musulmanes en términos de cantidad de población musulmana, ninguno es árabe”, sostuvo el politólogo Ángel Molina en una nutrida charla con Conclusión.
- Info general
- Por Alejandro Maidana
- Ene 11, 2026
Para quien se acerca al islam, lo primero que aparece es una religión muy diversa. Una de las cuestiones más complejas para quien lo mira de afuera es que no hay una cabeza única, es decir, no hay una figura papal, no hay un patriarca, no hay nada referido en términos de autoridad que determine qué es islámico y que deja de serlo.
Los musulmanes se reconocen entre sí por una serie de cuestiones, todos tienen al Corán como texto sagrado. Hay muchas cuestiones de ortopraxia, es decir, de la práctica efectiva, en otras palabras, cierta cantidad de rezos por día, la peregrinación a la Meca y el que puede hacerlo, el ayuno en el mes de Ramadán, y el Zakat, que es como una especie de impuesto a la riqueza que existe también en el Islam.
“Se trata de una religión muy diversa, el espectro del Islam es muy amplio. Podes tener a dos musulmanes viviendo en el mismo lugar, que pertenecen a la misma escuela jurídica, a la misma línea de pensamiento, que piensen dos cosas completamente diferentes sobre un mismo tema y los dos van a sostenerlo desde su perspectiva como musulmanes, es decir, esa ausencia de autoridad central hace al mismo tiempo que, si bien parece como más caótico el mundo islámico en general en cuanto a nociones puntuales, sea también al mismo tiempo, mucho más rico, mucho más vivo, en la medida en que hay esta diversidad de perspectivas dentro del Islam, el Islam se mantiene permanentemente en situación de debate dentro de sí mismo”, le dijo a Conclusión Ángel Molina, politólogo por la UAM de México y magíster en Filosofía por Al Mustafa Open University de Irán.
Por ello en el Islam se pueden encontrar situaciones muy diferentes, de perspectivas islámicas diversas sobre temas puntuales, y si tomáramos dos libros que se dicen islámicos sobre un mismo tema, pueden decir cosas diferentes, muy distintas entre sí. “Estamos hablando desde la situación de las minorías en el mundo islámico, y la figura de la mujer dentro del mismo, por eso hablar del Islam así a secas, no existe. Hay que darle siempre un contexto, el Islam dónde, de qué escuela jurídica, en qué época. Obviamente hay una gran división en general en términos, si se quiere, teológicos en algunos puntos entre Suníes y Chíies, pero eso tampoco explica nada, explica una parte del panorama, pero deja un montón de otros elementos en el aire”.
Una de los grandes problemas que surgen, tiene que ver con cierta pereza intelectual de los analistas de occidente en reducir todos los conflictos de la región en claves religiosas o sectarias. “Se pelean porque son sunitas y otros chiitas, y se viven matando desde hace largas décadas. Esa lógica es la peor trampa del orientalismo. Este apela a esa pereza intelectual porque lo que necesita es evitar que se creen puentes empáticos, es decir, si yo presento un conflicto bélico en la región en términos religiosos o en términos sectarios, es imposible que desde esta parte del mundo yo pueda establecer algún tipo de empatía con los actores. Ahora, si esos actores yo los defino como estudiantes, trabajadores, amas de casa, estudiantes, trabajadores sindicalizados o lo que fuera, ahí puedo generar otro tipo de relación, de vincularme con esas causas, con esos procesos. No hacerlo tiene que ver con cómo se construye el discurso para este, entre comillas, oriente ficcional, donde siempre este oriente, este mundo que no es occidente, es un espacio de la desmesura, es el espacio donde reina, de alguna manera, la sin razón.”, sostuvo Molina.
Entonces, la violencia es parte del paisaje, por ello no nos interesa, ese es el gran problema con los análisis desde esta parte del mundo, no hay una voluntad de saber exactamente qué sucede, sino de describir con dos o tres pinceladas, de reducir este mundo que sigue siendo un mundo irracional, de reducirlo a dos o tres caracteres que de todas maneras sigan siendo elementos que nos imposibilitan comprender las lógicas de los procesos históricos, o las lógicas de las luchas, o simplemente, tender lazos empáticos con esos sujetos.
Volviendo a líneas anteriores, con el islam lo primero que aparece es esta diversidad, que para el islam es una bendición. O sea, un musulmán cuando ve lo diverso del mundo islámico, considera que es un signo de vitalidad, es un signo de que el islam como camino sigue pensándose permanentemente a sí mismo, no está muerto. “Hay un dicho que se le atribuye a Muhammad, a Mahoma, al profeta del islam, que dice que la diversidad de opiniones en mi comunidad, es una misericordia. Cuando deje de haber pluralidad de opiniones es porque efectivamente algo está empezando a morirse, sobre todo la capacidad crítica. Entonces el islam al no tener una cabeza única permite esta multiplicidad de visiones, esta infinidad de posibilidades de vivir el islam. No es lo mismo la experiencia de un marroquí con respecto al islam con un hermano de Indonesia, y no va a ser la misma dentro del mismo Marruecos según la clase social, según el grado de politización que tenga, si es del área urbana o rural”.
La experiencia del islam va a ser completamente diferente, o por lo menos con grandes matices entre una mirada y la otra. Y eso es lo que complejiza muchísimo. Entonces por eso cuando uno encuentra un libro que dice la mujer en el islam, lo primero que se debe preguntar es, ¿De qué islam estamos hablando? ¿Quién determinó que era efectivamente el islam? “Existe un proyecto, que es el de las petromonarquías, un proyecto obviamente encabezado por Arabia Saudita que intenta representar una especie de islam ortodoxo que nunca lo hubo, que es precisamente el islam saudí, que es posiblemente el islam más tosco, más empobrecido espiritualmente, ese es el islam de Arabia Saudita y que se ha tratado de imponer, sobre todo en esta parte del mundo, como si fuese el islam de la ortodoxia, incluso se utilizan esos términos, pero la realidad es que no existe el islam concebido de esa manera. En el islam existe una pluralidad de perspectivas, y la diversidad ha sido una característica de esta pluralidad”.
Después, que esa diversidad no se haya llevado nada bien con el poder de turno, es otra discusión que tiene que ver con las formas en las que se ha organizado comunitariamente el islam, que nunca ha sido la misma. “Ha habido desde sultanatos, hasta organizaciones más colectivistas, que para algunos era como una especie de comunismo islámico, algo extraño, pero muy interesante también para estudiarlo. Así que ha habido mil formas de organizarse, pero todas desde las coordenadas del islam. Por eso siempre que se habla del islam hay que tener en cuenta que hay una infinidad de formas en las que el islam se expresa, y lo primero que se hace desde el discurso estigmatizante, es reducir el islam a una especie de bloque monolítico. El problema es el islam. Y ahí ya tenemos ese oriente amenazante que hablaba Zaid en el orientalismo. Esto que nosotros tenemos que identificar como lo opuesto a nosotros para que sea una amenaza, y de alguna manera dé sentido a una identidad que efectivamente desde este lado no existe. En definitiva, es un poco así el escenario del islam”, enfatizó el politólogo y practicante de la religión musulmana.
El islam es dueño de una historia riquísima, tiene infinidad de pueblos, lenguas e historias dentro de lo que se denomina el mundo islámico. A veces nos olvidamos de que los primeros cinco países musulmanes en términos de cantidad de población musulmana, ninguno es árabe. La mayor cantidad poblacionalmente hablando de musulmanes en el mundo se encuentra en la zona del sudeste asiático, sobre todo en Indonesia y Malasia. Hoy los árabes son alrededor de entre el 25 y 30% de todo el mundo islámico.
Existen comunidades interesantes en términos de historia en América Latina, también las hay muy ricas y diversas en África subsahariana, esto nos demuestra que conocemos muy poco del islam, solamente cuando aparecen las noticias vinculadas con Boko Haram (Nigeria), y que siguen alimentando el discurso estigmatizante y la islamofobia. “Sabemos muy poco también del histórico islam europeo, y este no es un elemento novedoso. El islam en Europa está desde hace muchísimos años, muchísimos siglos, si consideramos la zona de los Balcanes que tiene una identidad fuertemente islámica en algunas zonas, Albania fundamentalmente, Bosnia y Herzegovina también. Así de diverso es el mundo islámico y eso es para un musulmán lo verdaderamente rico de la civilización islámica. Esta diversidad y posibilidad de pensar desde el islam infinidad de alternativas políticas, sociales e incluso científicas”.
El discurso de la derecha argentina que ahora viene acompañado por una alocución ya bastante más asentada en Europa sobre la idea de que los musulmanes vienen a cambiar la identidad europea, se escucha desde hace muchos años, esta supuesta amenaza islámica tiene varias décadas. “Lo cierto es que Europa, de alguna manera, tiene que hacerse cargo de que esos primeros musulmanes que llegan de los territorios de África y Asia, llegan fundamentalmente dentro de este proceso colonial, es decir, esos musulmanes del norte de África, esos musulmanes del África subsahariana, esos musulmanes de Asia, de la India, de Pakistán, llegan fundamentalmente porque estos países, Francia y Gran Bretaña en su momento, fueron metrópolis de empresas coloniales muy vastas y estas poblaciones, en muchos de los casos, se trasladaron hacia esas metrópolis y se constituyeron en estas primeras comunidades islámicas organizadas realmente, no porque no hubiera musulmanes antes, sino porque se constituían como comunidades organizadas”.
De alguna manera, estas comunidades islámicas con sus formas de vida, con su manera de vincularse con el entorno, es la contracara de un proyecto colonial. Lo que hay que tener en cuenta siempre es que primero hay un proyecto colonial que devastó y expolió regiones completas, y lo sigue haciendo. “Nosotros estamos viendo desde hace muchísimos años, sobre todo después de la caída del muro y la caída de la Unión Soviética, la emergencia de proyectos neocoloniales con los mismos actores. Francia ha bombardeado hasta no hace mucho tiempo Siria regularmente, sin que la comunidad internacional se espantara demasiado. Las intervenciones de Francia en África subsahariana y en todo el Sahel, es una cosa realmente obscena. Las intervenciones incluso de la OTAN de manera explícita en Libia, desestructurando países completos. Todo tiene una ligazón de alguna manera. No nos olvidemos que, hasta la descomposición del Estado libio, generado fundamentalmente por la intervención de la OTAN, Libia y Sudáfrica eran los países en el continente africano que más recibían migrantes internos. O sea, la migración más importante dentro de África no se daba hacia Europa, se daba hacia estos dos grandes polos. Nadie quería irse muy lejos de su lugar de nacimiento”, sostuvo el magíster en filosofía Ángel Molina.
Libia, la Libia de Gaddafi, sin dudas con muchas situaciones criticables que pudo haber tenido, sobre todo después de la década del 90, seguía siendo mejor opción para los africanos que Europa. La descomposición Libia tiene mucho que ver con la desesperación de estos migrantes de encontrar otros lugares que van a encontrar después, o creen encontrarlo del otro lado del Mediterráneo. “La derecha argentina recientemente empieza a incorporar ésto, obviamente fogoneado por la agenda sionista, que se ha visto expuesta fundamentalmente a partir de lo de Gaza. Lo de Gaza creo que es, sin duda, un elemento que va a cruzar toda la historia contemporánea de una manera muy cruda. Y lo decimos fundamentalmente porque Gaza explicita todo, de alguna manera esto que se venía denunciando de Israel como proyecto colonial, como proyecto de colonialismo de asentamiento, y esto de Gaza como una cárcel a cielo abierto, que tiene muchísimas décadas de denuncia, se explicita de una manera crudísima ante el mundo a partir del 7 de octubre del 23. De alguna manera los actores se definen muy claramente de un lado y del otro, es decir, aquellos, incluso los actores árabes que jugaban con una gran ambigüedad, que negociaban con Israel pero decían defender la causa palestina, esta vez no tienen más opción que reconocer que efectivamente son traidores a la causa palestina porque siguen negociando con Israel, no hicieron nada para defender al pueblo palestino”.
Desde estas coordenadas, las de América Latina, esos sectores sionistas que se decían progresistas, que hablaban por los estados, salieron inmediatamente a definir a la resistencia palestina como casi nazis, a negar hasta el último momento posible la existencia de un genocidio, todavía lo siguen haciendo, al utilizar todas las herramientas legales para callar la denuncia del genocidio en Gaza. “Creo que la resistencia palestina, en los más de dos años de resistencia en el terreno, explicitó el orden real de poder en el mundo, las posiciones reales de algunos actores. En el caso argentino, no empieza con Milei, nosotros desde la década del 90 venimos denunciando el nauseabundo caso de la causa AMIA, a partir de ahí nosotros dijimos esto, todo lo que pasa alrededor de la causa AMIA, tiene muy poco que ver con política exterior, esto es simplemente un elemento que va a servir para disciplinar hacia adentro. Lo veíamos nosotros en los 90, cuando copiando un poco algunas doctrinas que venían de Estados Unidos, sobre todo la de Clinton que decía que había dos islam en el mundo, el amigo y el enemigo, y decía que el enemigo es el extremista y el amigo es el islam moderado. Curiosamente el islam moderado era Arabia Saudita y las monarquías árabes, que son la forma más tosca de islam, y obviamente el islam extremista o fundamentalista en realidad, estaba para definir a las fuerzas de la resistencia, ya sea en el escenario del Líbano con Hezbollah, o en Irán, era definirlo políticamente al enemigo, no en claves religiosas. Acá se hace lo mismo, se empieza desde el Estado Argentino a favorecer, si se quiere, esta distinción entre instituciones islámicas como ‘más conciliadoras’, y otras más hostiles a ciertas cuestiones vinculadas con el Estado Nacional. Son comunidades que toman postura con respecto a lo que pasa en Siria y Palestina, y también con lo que pasa en el ámbito local, son comunidades argentinas, muy involucradas políticamente con nuestra realidad.
El hostigamiento en espacios laborales y políticos, la criminalización sistemática que parte desde los medios de comunicación hegemónicos, y que suelen desembocar en situaciones más complicadas. “Podemos mencionar los dos casos más terribles, uno es el de los hermanos Salomón, que estuvieron muchos meses presos debido a denuncias anónimas ¿Qué les encontraron? Supuestamente una escopeta vieja que no funcionaba, ya que estaba de decoración, y un imán en la heladera con la cara de Hassan Nasrallah, el líder de Hezbollah, esa era toda la prueba contra los muchachos, pero estuvieron varios meses presos, después por supuesto los daños vinculados con la exposición y la pérdida del trabajo, eso obviamente a nadie parece importarle. Y sin dudas, el caso más terrible es el de Cristian Díaz, que también, supuestamente por una cosa que había puesto en las redes, no solamente le allanaron la casa, sino que entre las pruebas había cosas ridículas que no podrían pasar en ningún estado de derechos real. Por ejemplo, tenía libros para aprender árabe».
Cristian Díaz tenía una situación económica bastante compleja, como la de muchos trabajadores, pasan muchos meses presos, y cuando sale, lo hace sin trabajo y con muchísimas dificultades. «Lamentablemente Cristian Díaz se termina suicidando, esa situación apenas fue recogida por organizaciones de derechos humanos, que son las que estuvieron por más cerca, pero ningún medio de comunicación de forma así contundente vinculó el caso de Díaz con lo que había padecido meses atrás, sin dudas lo de Cristian fue una de las cosas más duras”.
Ángel Molina vive en la ciudad de Rosario y allí ancló parte de su profundo análisis. “Cabe destacar que, en nuestra ciudad, también existen cosas que rondan el ridículo, recordemos lo sucedido con esos padres e hijos que fueron a hacer un trabajo de plomería, y como uno de ellos era musulmán y tenía ropa islámica, destacando que no existe esta vestimenta, ya que se trata de prendas más anchas que las que usamos acá, o sea, ropas que puede ser parecida a las que usan los paquistaníes, o las que usan gente en el norte de África, y eso habría motivado la denuncia de un vecino. O sea, si , estamos con un nivel de delirio colectivo también muy importante, y este vecino habría hecho una denuncia y acto seguido se montó un operativo. Esto sí salió en los medios, se montó un operativo para ver si no había una camioneta bomba en la zona, es la camioneta donde trabajaban dos plomeros, los detuvieron por supuesto, después tuvieron que explicar que no tenían nada que ver, el daño estaba hecho. Nadie después corrige esto, ni en los medios, ni en la justicia, es decir, en el sentido, no hay una disculpa oficial, esto se instala y la comunidad islámica en muchos casos, viendo el grado de desamparo judicial y político , opta por exponerse lo menos posible y mantener de alguna forma un perfil bajo”.
Estos no son los mejores momentos para la religión musulmana, y la derecha envalentonada, siguiendo una agenda, que no es otra que la impuesta fundamentalmente por el Estado de Israel, adopta ahora esta idea del enemigo islámico adentro. “Esta fue siempre la idea que da vueltas desde la década del 90, el enemigo está acá, está en la Triple Frontera, está en células dormidas, son barbaridades, hay que tener mucho cuidado con esto. Se sigue investigando a instituciones en las comunidades latinas, en Argentina, Brasil, Chile, que podrían servir como nexo con Irán o con Hezbollah, es decir, hay una necesidad de encontrar el enemigo dentro de nuestras sociedades, esto es lo que se está tratando de hacer, claramente para justificar un proyecto de control mucho más masivo”.
Uno de los fines, quizás el último en la actualidad, podría tener vinculación directa con fortalecer el DNU basado en el control y persecución a nivel general, se necesita de un chivo expiatorio. “El Islam aparece en esta oportunidad como ideal y no foráneo, ya que están acá, son extranjeros, necesariamente hay que caracterizarlos como ‘no argentinos’, porque si no sería un problema. Los musulmanes argentinos tienen una tradición larguísima, la propia Unión Islámica de Rosario es de 1932 como institución, pero hay comunidades organizadas desde fines del siglo XIX, la participación política de los musulmanes argentinos, siempre ha sido muy activa, porque son argentinos. Ningún musulmán argentino hace el servicio militar en el extranjero, cosa que no podemos decir de los miembros de la comunidad judía, que solo por el hecho de pertenecer a esa comunidad tienen doble nacionalidad y hacen el servicio militar, aquel que lo quiera hacer o quiera residir en Israel, hace el servicio militar allí. Imagínense cualquiera de nosotros si los musulmanes de Argentina decidieran hacer el servicio militar en Siria, Líbano o Irán, obviamente que habría una lista de todos aquellos que lo hicieran, referenciándolos como un peligro que anda por las calles».
La figura de un sujeto marginal como el “Gordo Dan” aparece en escena, al igual que la de Agustín Laje. “Perezosos intelectuales es lo más amable que le podemos decir, pero son sujetos marginales, el tema es que responden a un discurso que claramente no surgió de ellos en la comunidad de su casa, sino que son agendas, esta es la agenda de la actualidad. En la década del 90 el caso AMIA significó el montaje más tremendo, y que repercutió en la forma en que se comenzó a ver el islam en Argentina. Hasta la década del 90, nuestro país no fue necesariamente hostil con el Islam, y menos aún, con las comunidades musulmanas, mientras que en otros lugares se veía como hostilidad, acá en Argentina lo que encontrábamos era mucho más curiosidad, la gente se acercaba para ver fundamentalmente qué era, no por una cuestión de rechazo como pasaba en otros países donde el discurso islamófobo era bastante más duro”.
Desde la década del 90 eso cambia, y los medios son en muy buena parte responsables de eso. Por otro lado, habría que escudriñar lo que se hace desde las universidades. “Esto último es algo que venimos también trabajando mucho, nunca se trata sólo de los medios, hay un tándem ahí bastante interesante entre lo que se produce en nuestras universidades, y lo que se genera mediáticamente. Todo lo que tiene que ver con estudios sobre delincuencia internacional y terrorismo, está centrado en fortalecer esta idea del yihadismo, el islamismo radical, los musulmanes en la Triple Frontera, Irán y los proxys en América Latina. Ese discurso se habilita en los espacios universitarios, el escenario es así de complejo, este DNU lo complica aún más, sobre todo a las comunidades islámicas que tienen más compromiso político y éstas quedan mas expuestas.
Para finalizar, el politólogo reflexionó: «La figura del Islam como enemigo, va a justificar políticas represivas, ya sean musulmanes o no. Al mismo tiempo, quita el foco de lo que ha sido el enorme trabajo denunciando el carácter genocida de Israel, el infanticidio y el silencio de los defensores del ente sionista aquí en Argentina».

