MARTES, 20 DE OCT.

La imperiosa necesidad de acabar con la cultura del descarte

Después de la última peregrinación a la Virgen de Guadalupe que dejaría una montaña de residuos, La Asociación Civil “Capibara (Naturaleza, Derecho y Sociedad) hizo un llamado a la reflexión. Una de sus untegrantes dialogó con Conclusión sobre la importancia de generar conciencia.

El lunes posterior a una movilización multitudinaria, transformaría a la Costanera de la ciudad de Santa Fe en un enorme basural a cielo abierto. De allí surgió la necesidad de profundizar ciertos debates en torno a la convivencia y a la cultura del descarte.

La ONG Capibara, elaboró un documento que hace un claro llamado a la conciencia colectiva, “si pensamos en el espacio público como lugar donde la sociedad se representa, ¿Qué es lo que se demostró al dejar un tendal de residuos en la Costanera de la Ciudad después de la Peregrinación de la Virgen de Guadalupe? Numerosos artículos periodísticos pudieron documentar, mediante registros fotográficos, el estado lamentable en el que quedó este paseo tan emblemático de la ciudad. El mismo necesitó la ayuda de una retroexcavadora para alcanzar su limpieza total”, señalaron.

“No se trata solamente de una cuestión estética o paisajística. Lo acontecido nos interpela y nos envía múltiples mensajes. Estamos hablando de una cuestión de higiene urbana pero además de una clara muestra de descompromiso con el resto de los ciudadanos, que tienen derecho a disfrutar de un espacio público en forma digna. Asimismo, revela una gran falta de consideración para los trabajadores municipales que luego tendrían que encargarse de que ese hermoso espacio devenido en un “depósito de porquería”, como lo llama Francisco en el parágrafo 21 de «Laudato si’», vuelva a ser un lugar de disfrute al aire libre para todos los habitantes de la ciudad”, enfatizaron.

Finalmente, Capibara apela a volver sobre la Encíclica de Francisco, especialmente en aquellos párrafos donde se advierte acerca de la raíz humana de la crisis ecológica (expresión de una crisis moral) haciendo un llamado para crear una “ciudadanía ecológica” que logre desarrollar formas responsables de usos y costumbres cotidianos. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable, “Francisco nos presenta un diagnóstico con imágenes religiosas de un mundo desencantando, pero inmediatamente nos invita a maravillarnos con la espiritualidad de todo lo vivo, humano y no humano, para recuperar el encanto perdido”, reflexionaron desde la ONG.

Nadia Bernhardt es la Coordinadora del programa Ambiente Urbano de Capibara, en diálogo con Conclusión profundizó sobre lo acontecido, “tomemos lo sucedido en la Costanera como una oportunidad para reflexionar y revisar nuestra ética en relación con los demás ciudadanos y con el ambiente. Asumiendo el compromiso de cambiar nuestros hábitos cotidianos para generar una relación más armónica. La crisis ambiental y social en la que están inmersas las sociedades actuales tiene origen en la “cultura del descarte”.

¿Qué se busca referenciar cuando se habla de la cultura del descarte? Sobre esto Bernhardt sostuvo: “Tiene que ver con la acción de descartar sujetos y objetos porque, por alguna razón, ya no se los entiende como “socialmente útiles”. Así, se descartan adultos mayores y mascotas que han alcanzado cierta edad, objetos que funcionan y se reemplazan por otros nuevos, porque parece vital no quedarse atrás en la carrera del consumo. Se descartan árboles porque las hojas “ensucian” o porque sus raíces o ramas resultan una molestia. Se desecha basura en cualquier vereda porque la ciudad ya “está sucia”. Se deja un tendal de residuos luego de una celebración porque “de todas maneras ese lugar se iba a tener que limpiar”. O se deja basura así no más, porque sí”.

Un análisis notable sobre lo nocivo del consumo y las alternativas necesarias para no caer en las redes del mismo.

“Es elemental que todas estas actitudes nos ayuden a preguntarnos hacia dónde vamos como sociedad, qué es lo que realmente queremos de nosotros mismos y del espacio que compartimos. Es una oportunidad para recuperar aquellos valores que nos hacen crecer como sociedad, mejorar la relación con los demás desde el respeto y el compromiso”, dijo.

Para concluir, la integrante de la Asociación Civil hizo un llamado urgente: “Es menester avanzar hacia un cambio de ética que nos permita apreciar el valor en nosotros, en los otros y en la naturaleza que habita la ciudad, para así reconstruir el lazo solidario que une a los humanos con lo que nos rodea”.

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