Lorena Pérez, la santafesina que competirá en el primer Mundial de Paramotor: “Me apasiona volar y contar historias”
“Es un desafío volar cuatro o cinco horas diarias durante siete días consecutivos”, dijo a Conclusión la deportista, quien protagonizará una travesía a más de 2.000 metros de altura: a lo largo de una semana, deberá desplazarse desde Concordia, en Entre Ríos, hasta Tunuyán, en Mendoza, sin GPS y con el paisaje como guía.
- Info general
- Por Elisa Soldano
- Nov 3, 2026
Argentina será sede de la primera Competencia Internacional de Paramotores: el evento tendrá lugar entre el 7 y el 14 de noviembre y contará con la participación de unos cuarenta deportistas, quienes deberán desplazarse por los aires desde Concordia (Entre Ríos) hasta Tunuyán (Mendoza), sin GPS y con el paisaje como única referencia. Entre los seis argentinos que disputarán el Mundial, hay una sola mujer: Lorena Pérez, nacida en la ciudad santafesina de Reconquista.
En la previa a su travesía aérea, la deportista habló con Conclusión y dio detalles de la inédita competencia: “Esto es algo que se va a hacer por primera vez en el mundo. Tenemos que cruzar la Argentina de este a oeste en siete días, son 1.400 kilómetros repartidos en siete etapas de 200 kilómetros por día”.
El torneo comenzará este sábado en la ciudad entrerriana de Concordia y, en la primera etapa, los competidores deberán volar hasta Cayastá (Santa Fe). El segundo día irán hasta la localidad santafesina de Gálvez; el tercero llegarán hasta Bell Ville (Córdoba); el cuarto viajarán hasta Río Cuarto; el quinto hasta Donovan (San Luis); el sexto hasta Mendoza; y en la séptima y última jornada el objetivo es aterrizar en Tunuyán.
Los competidores –entre los que hay seis argentinos, dos de ellos de la provincia de Santa Fe y cuatro de Buenos Aires– deberán afrontar diferentes desafíos: antes de comenzar cada etapa podrán cargar el tanque de sus paramotores con 18 litros de combustible aunque, en caso de quedarse sin energía, tendrán permitido aterrizar en estaciones de servicio; por otro lado, una hora antes de emprender vuelo podrán ver en una tablet el mapa del recorrido y apuntar los paisajes –como ríos, lagunas, campos o rutas– que los ayudarán a orientarse desde el aire.
“La ventana para poder despegar se va a abrir entre las 6.30 y las 8. Con esos 18 litros de combustible tenemos que recorrer la mayor distancia y tratar de llegar de un punto a otro. En esta competencia no gana el que llega primero, sino el que mejor se orienta con el paisaje. El viernes, un día antes de que inicie la travesía, nos dan una tablet en la que van cargando los tags por día. Una hora antes de salir a volar vamos a tener el mapa por donde tenemos que ir, que no es derecho ni en línea recta, sino que nos marcan todo un recorrido con distintas balizas que tenemos que ir atrapando, o sea, pasando por arriba, y nos van sumando puntos”, explicó Pérez.
La reconquistense, a su vez, aclaró que los competidores no podrán llevar ningún tipo de GPS: “La tablet que nos dan no es como Google Maps, que vos ves el mapa tu ubicación. Acá no ves donde estás vos, te tenés que referenciar con rutas, algún lago, bosque o campo. Vas viendo por dónde pasa la línea que ellos te marcaron y tenes que ir siguiéndola de la forma más parecida posible desde el aire”.
Lorena comenzó a volar hace quince años y, si bien hizo una pausa cuando estuvo embarazada, hace varios meses le empezó a dedicar más tiempo a la actividad –ya que encontró en ella una veta cultural que le permite mostrar al norte santafesino desde el aire– e, incluso, tiene el récord nacional de mayor distancia volada sin descender: viajó desde Los Laureles hasta Cañada Rosquín, haciendo 335 kilómetros en cinco horas y media.
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A pesar de su experiencia en las alturas, las rutas que deberá recorrer en esta competencia son nuevas para ella: “Normalmente vuelo en Cayastá, a ese paisaje más o menos lo conozco, pero, por ejemplo, con motor en montaño no volé nunca, aunque sí lo hice de forma libre, así que será un desafío nuevo”.
“Yo no voy a competir para ganar, no me pongo esa presión, pero quiero experimentar esto que me parece increíble. Voy a tratar de cumplir cada etapa, pero ya me siento ganadora por vivir esta experiencia. Voy a disfrutarlo y es un desafío volar cuatro o cinco horas diarias durante siete días consecutivos. Cuando hice el récord de distancia, lo hice en un día, pero a esto lo tenemos que hacer durante toda una semana, no sé cómo nos van a dar los cuerpos, pero la idea es pasarlo lo mejor posible, tratar de cumplir y de ayudarnos entre todos”, dijo la deportista.
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Pérez comenzará la aventura unos días antes del 7 de noviembre: irá con su motorhome desde Reconquista hasta Concordia y luego alguien de la organización le manejará el vehículo por tierra hasta los puntos de llegada, para que ella pueda dormir en su “casa rodante”, donde, además, tiene herramientas, repuestos y alimentos especiales, dado que es vegetariana.
“La idea es que paremos en aeroclubes o en pistas de aterrizaje privadas. Los competidores que vienen de afuera traen carpas para dormir o si hay alguna ciudad o pueblito cerca pueden ir a algún hotel, el tema es que a las 5 de la mañana ya arrancan las actividades y a las 6.30 se abre la ventana para salir a volar. Si te alejas del lugar de despegue, te tenés que levantar más temprano”, precisó.
Una vez que la competencia termine, Pérez emprenderá el regreso desde Tunuyán hasta Reconquista. A pesar de que muchos amigos y familiares se ofrecieron a acompañarla, la deportista prefirió encarar esta aventura en soledad: “Son como quince días de trajín, y yo no voy a poner atender a la persona que me acompañe. Además, quiero aprovechar para estar con pilotos de todo el mundo, eso me va a abrir muchas puertas. Todos ellos tienen muy buen nivel y quiero charlar y conocer su historia”.
En caso de que las condiciones climáticas sean adversas y haya tormenta, lluvia o mucho viento, la jornada se suspenderá y los competidores deberán avanzar por vía terrestre hacia la siguiente posta.
En relación a los 18 litros de combustible con los que despegarán, Pérez consideró que es una cantidad “al límite” y apuntó: “Si el viento sopla de atrás y nos empuja, vamos a volar más rápido y va a alcanzar, pero si es de costado o de frente, no vamos a llegar. Nos van a marcar en el mapa los distintos lugares de repostaje, que suelen ser estaciones de servicio que están en el medio de la ruta, sin nada alrededor. Ahí podemos aterrizar, caminar hasta el surtidor, cargar combustible y volver a despegar. Eso es complicado, ojalá que no me pase. De todas formas, nos suma más puntos terminar la prueba que quedarte a medio camino”.
Una forma de contar historias
Varias semanas antes de que inicie la competencia, la deportista comenzó a intensificar el ritmo de sus vuelos: “La aplicación que nos van a dar se llama Gaggle, yo ya la tengo y me fui trazando recorridos ficticios. Me hacía un trayecto de viaje y salía a volar tratando de seguir esa línea. Me ayudaba contar los cultivos, desde arriba se ve como un collage de cuadrados que te permiten identificar la siembra y los tamaños de los campos. Las rutas, caminos, casas rurales o estancias también te ayudan un montón a orientarte. El tema es cuando no hay nada que te sirva de guía. Por ejemplo, yo voy a practicar a la zona de Nicanor Molinas y ahí hay muchas palmeras, y hay momentos en donde te perdés porque no tenés referencias. Calculo que eso nos va a pasar en el recorrido”.
Si bien de 2011 a esta parte el paramotor ocupó un lugar importante en la vida de Pérez, en los últimos dos años se intensificó su actividad: “Estoy volando mucho más tiempo y le encontré el gusto a mostrar y compartir lo que veo y lo que siento desde el aire”.
La deportista usa sus redes sociales –tanto Instagram, Facebook como su canal de YouTube– para subir videos en donde muestra imágenes aéreas del norte santafesino: las escenas se reparten entre los pueblos forestales y el humedal del Jaaukanigás, con sus ríos, arroyos, flora y fauna.
“A mi me gusta volar y contar historias, esto de la competencia lo voy a hacer para tener una experiencia, pero lo que me apasiona es recorrer lugares, conocer y hablar con gente que tiene mucho que contar, mucha sabiduría. Estas son puertas que se abren para mejorar mi pilotaje, conocer mejor mi equipo y conocerme a mí misma. Voy a aprender un montón y eso obviamente me sirve”, cerró Pérez, quien aclaró que no podrá llevar consigo un teléfono celular ni nada que contenga GPS, pero sí usará cámaras GoPro y una de 360° para registrar su travesía a más de 2.000 metros de altura.
Este Mundial de Paramotores es organizado por Liberty Paramotors y Vittorazi, firmas que se dedican al diseño y fabricación de estos equipos.

