JUEVES, 04 DE JUN.

Murió Benedetto “Nitto” Santapaola, histórico jefe de la Cosa Nostra

El capo siciliano falleció en Milán a los 87 años. Cumplía múltiples cadenas perpetuas bajo el régimen 41 bis desde su captura en 1993.

 

Benedetto Santapaola, uno de los jefes más temidos y sanguinarios de la Cosa Nostra, murió a los 87 años en Milán, tras pasar las últimas tres décadas en prisión bajo un estricto régimen de aislamiento. El histórico capo cumplía múltiples condenas a cadena perpetua desde su detención en 1993.

Conocido como il cacciatore (el cazador) o il licantropo (el hombre lobo). Santapaola, nacido en Catania en 1938, padecía una diabetes grave y falleció en el departamento de medicina penitenciaria del hospital San Paolo, adonde había sido trasladado desde la cárcel de Opera tras el agravamiento de su estado de salud.

Durante su liderazgo, fue el artífice de la transformación del clan Santapaola de Catania en una poderosa estructura criminal. A diferencia de otros jefes mafiosos, cultivó un perfil empresarial que le permitió infiltrarse en instituciones y sectores de la economía legal. En las décadas del 70 y 80 era habitual verlo fotografiado junto a autoridades y miembros de la alta burguesía siciliana.

Sin embargo, en paralelo a esa fachada, utilizó una violencia extrema para eliminar rivales y consolidar el control sobre el narcotráfico y las contrataciones públicas, dejando a su paso cientos de víctimas y siendo responsable de algunos de los episodios más sangrientos de la historia reciente de Sicilia.

Su fuga de la justicia se extendió durante 11 años, hasta que el 18 de mayo de 1993 fue capturado en una casa de campo en la zona de Caltagirone.

Desde entonces, permaneció bajo el régimen penitenciario 41 bis, un sistema de aislamiento severo vigente en Italia desde la década de 1980, diseñado para impedir que los jefes mafiosos continúen dirigiendo sus organizaciones desde la cárcel.

Tras los atentados de 1992 en los que fueron asesinados los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, la justicia italiana condenó a Santapaola como instigador de aquellos ataques que conmocionaron al país y marcaron un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado.

Mientras cumplía su condena, su esposa, Carmela Minniti, fue asesinada en 1995 en lo que se interpretó como un acto de venganza contra el padrino encarcelado.

Con su muerte, desaparece uno de los últimos protagonistas de la denominada “época de las masacres”, el período de violencia mafiosa que sembró terror en Italia a fines del siglo XX y dejó una huella imborrable en la historia del país.

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