JUEVES, 04 DE JUN.

Murió la tataranieta del general Martín Miguel de Güemes

Tenía 98 años y fue una de las últimas descendientes directas del héroe salteño. Dedicó su vida a preservar el legado histórico y cultural de Chicoana y del Valle de Lerma.

 

Profundo pesar generó en Salta el fallecimiento de Marietta Güemes de Lanusse, tataranieta del general Martín Miguel de Güemes, quien murió a los 98 años. Reconocida como una de las últimas descendientes directas del prócer, su vida estuvo marcada por un firme compromiso con la preservación del legado familiar y la difusión de la historia güemesiana en el norte argentino.

La partida de Marietta, conocida afectuosamente como “La Caudilla” ocurrió el 8 de febrero de 2026, fecha que coincidió exactamente con el natalicio del general Güemes. En ese sentido, muchos interpretaron la coincidencia como un hecho simbólico, la guardiana de su memoria fallecía el mismo día en que su antepasado había nacido.

Nacida en 1927 como María Teresa Güemes, fue hija del historiador Luis Güemes Ramos Mexía, dedicado al estudio del legado del héroe de la independencia. Así, desde temprana edad, su vida estuvo vinculada a la defensa de la tradición y la identidad salteña. Su carácter firme, liderazgo sereno y compromiso con la cultura gaucha la convirtieron en una referente indiscutida en la provincia.

Asimismo, su historia personal quedó estrechamente ligada a la finca La Calavera, ubicada en el departamento de Chicoana. La casona, construida en el siglo XVIII a orillas del río Pulares, fue un punto estratégico durante la resistencia güemesiana y, según distintas investigaciones, habría albergado al propio general.

Desde allí, Marietta impulsó la conservación del patrimonio arquitectónico e histórico del Valle de Lerma, al tiempo que reclamó un reconocimiento más amplio al rol de Güemes en la gesta independentista.

Tras conocerse la noticia de su muerte, la comunidad de Chicoana despidió a una figura entrañable que supo ser un puente vivo entre el pasado y el presente.

Por último, el último adiós tuvo lugar el martes por la tarde, cuando una caravana de gauchos a caballo con el tradicional poncho rojo y negro escoltó el cortejo fúnebre en homenaje a quien dedicó su vida a custodiar la memoria de Salta y de su héroe máximo.

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