«Los talleres textiles son fuentes de financiación»
Gustavo Vera, legislador de la ciudad de Buenos Aires, sospecha de connivencia policial en el funcionamiento de los talleres textiles clandestinos, como el que se incendió en el barrio de Flores, donde fallecieron dos niños.
- Info general
- Abr 28, 2015
«La comisaría 50 de la Policía Federal está sospechada y no me extraña que hagan la vista gorda en cuanto a los talleres porque son fuente de recaudación», sostuvo el legislador porteño Gustavo Vera, quien llegó a la política desde la ONG barrial La Alameda, que entre otros temas trabajó en torno a la problemática del trabajo esclavo en los barrios de Flores, Floresta y Parque Avellaneda.
Vera dijo que el Estado tendría que intervenir en alguna de sus formas en esos talleres, sin necesidad de ser denunciados, porque pueden ser detectados a simple vista.
«Con la fachada externa alcanza para darse cuenta que es obvio que son talleres. Las ventanas tapiadas, un paredón con una puerta herméticamente cerrada y una ventanita abierta del sótano», dijo el legislador en declaraciones a la radio América. Por otro lado, reiteró que ya había sido denunciado el taller
incendiado, situado en Páez 2796, junto con otros cinco que se encuentran alrededor.
«Esto es la crónica de una tragedia perfectamente evitable si hubiera intervenido a tiempo la Justicia o el Gobierno de la Ciudad», sostuvo Vera.
El legislador recordó que se realizó una denuncia en septiembre de 2014 en torno a unos 30 talleres clandestinos, entre los que se encontraba el siniestrado, ante ante la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), a cargo de Marcelo Colombo.
Sostuvo que desde ese organismo nacional tendrían que haber informado tanto al Ministerio de Seguridad de la Nación como a la Ciudad de Buenos Aires.
Además de esa denuncia, el legislador indicó que tiene conocimiento sobre reiterados vecinos sobre el funcionamiento de los talleres de la calle Páez, sobre todo uno de ellos que posee
una caldera.
Sostuvo que la mayoría de los talleres tienen a personas de origen boliviano, que llegaron al país «con falsas promesas de ganancias en dólares», con jornadas laborales que van de las 6 hasta las 21, condiciones de hacinamiento y sin posibilidades de salir.
«A los chicos alguien los lleva a la escuela y después vuelven a esos espacios reducidos, con posibilidad de deambular para la familia sólo los sábado a la tarde y los domingos», indicó el
legislador.
El taller de la calle Páez sufrió un incendio de menor proporción pero de consecuencias trágicas este lunes alrededor de las 10.
Los dos chicos de siete y diez años murieron en el subsuelo del taller, mientras que sus padres, un hombre de 47 años y una mujer de 43, fueron derivados al Hospital Álvarez.

