El público lo conocía como Tato Bores, pero su verdadero nombre era Mauricio Borensztein.

En 1957, Tato enfrentó por primera vez una cámara de televisión en el programa Caras y Caretas que se emitía por Canal 7. Empezó a hacer lo que sería su fuerte durante el resto de su carrera: los monólogos. (caracterizado por el frac, unos anteojos de marco grueso, una peluca desflecada y un habano); hizo reír con su particular estilo de relatar en clave de humor los avatares políticos del país.

Poco a poco, la figura de Tato fue creciendo, hasta que su programa se convirtió en un clásico que acompañó a todos los gobiernos, criticando veladamente los hechos que siempre, por más serios que fueran, tenían desde la perspectiva que lograba darle el actor, un costado gracioso.

tato bores

En 1966, después del derrocamiento al radical Arturo Umberto Illia, batió récords de audiencia con su monólogo dominical en el que dijo: “Ustedes estarán esperando que yo hable de la que se armó. Pero de la que se armó no pienso hablar y de la que se va a armar, mucho menos”.

En 1974, un secretario de Prensa de Isabel Perón ordenó a sacarlo del aire con la excusa del duelo nacional por la muerte de Perón.

En 1992 obtuvo altos picos de rating. Se disfrazó de Cristóbal Colón haciendo referencia a los 500 años del descubrimiento de América y fue ese el programa que provocó una polémica censura de la jueza María Servini de Cubría la que, al ser levantada, dio ocasión a una regocijada canción burlesca colectiva.

El fin era evitar que se la nombre o se haga referencia a su persona en dicho envío. Por tal motivo, en el programa siguiente, una gran cantidad de personalidades del espectáculo y del periodismo argentino, se reunieron y cantaron irónicamente “La jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay”. Por otro lado, Susana Giménez, interpretando a la Justicia, también se solidarizaba con el recordado Tato.

Tato Bores falleció el 11 de enero de 1996 pero sus monólogos siguen vigentes. Sino mirá el recordado programa sobre el dólar donde muestra la inestabilidad permanente que afecta a los argentinos.

Tras varias décadas las palabras del gran humorista Tato Bores representan una radiografía de la convivencia de los argentinos con el dólar.