JUEVES, 24 DE SEPT.

Una guía para prevenir estafas: todo lo que hay que saber para evitar que vacíen las cuentas bancarias 

La Asociación Empleados de Comercio de Rosario y la Asociación Civil Acceso a los Derechos lanzaron “Cortá a Tiempo”, una guía para usar los dispositivos tecnológicos con absoluta seguridad.

 

Con la proliferación de las redes sociales, el teléfono celular pasó a ser un elemento casi indispensable en cualquier hogar argentino. Sin embargo, lo que debería ser una herramienta para facilitar la comunicación, también se volvió un peligro para algunas personas –principalmente adultos mayores–, quienes son blanco de ciberdelincuentes que, mediante diferentes estrategias, las engañan y les vacían las cuentas bancarias. Por ello, la Asociación Empleados de Comercio de Rosario y la Asociación Civil Acceso a los Derechos lanzaron “Cortá a Tiempo”, una guía para usar los dispositivos tecnológicos con absoluta seguridad.

El documento empieza por aclarar que la exposición a estos delitos no son “problemas de edad”: “Los ciberdelincuentes y estafadores son auténticos profesionales de la manipulación psicológica. Usan técnicas que están diseñadas para alterar las emociones básicas de cualquier ser humano, sin importar su nivel académico, su edad ni su extracto social”.

Los delincuentes operan con tres palancas emocionales críticas:

• Urgencia extra: le quitan al individuo el tiempo para razonar, exigiendo una respuesta inmediata bajo amenaza de pérdidas irreparables.
• Miedo y confusión: simulan secuestros, embargos o bloqueos de cuentas para colocar a la persona en un estado de sobresalto cognitivo.
• Afecto y lealtad: suplantan la identidad de seres queridos en situación de vulnerabilidad o necesidad.

Cuando un adulto mayor es víctima de una estafa, suele experimentar un torbellino de sentimientos destructivos: vergüenza, culpa, impotencia y pérdida de autoestima. Además, surgen pensamientos dolorosos como “¡Qué tonto/a fui!” o “No sirvo para manejar mis cosas”. Muchas veces, por temer al reto de los hijos o a perder la autonomía sobre sus fondos, la víctima opta por sufrir en silencio y no contar lo sucedido.

¿Qué estrategias implementan los ciberdelincuentes?

Muchas veces, durante la llamada, el estafador intenta registrar la cuenta de WhatsApp de la víctima en su propio dispositivo y le dice: “Le enviamos un código de seis dígitos por mensaje de texto (SMS) para confirmar el turno, díctemelo por favor”.

Otro modus operandi de los ciberdelincuentes es tomar el control de la cuenta de WhatsApp de un amigo, familiar o vecino de la víctima y luego enviar mensajes diciendo que cambiaron de cuenta bancaria, que sufren un inconveniente urgente o que quieren cambiar dólares y necesitan con urgencia una transferencia de dinero a un CBU/CVU de un tercero.

Hay estafadores que también se hacen pasar por empleados de bancos y llaman por teléfono a las víctimas par advertirle que se está procesando una compra de alto valor con su tarjeta de crédito o débito, lo cual es mentira. Ante la alarma de la víctima, el falso operador se ofrece a “cancelar la transacción”, pidiendo las claves secretas de acceso al homebanking , números del token de seguridad o datos completos de la tarjeta.

Los ciberdelincuentes también crean sitios web idénticos a las páginas oficiales de las entidades financieras y pagan publicidad para figurar en los primeros resultados de búsqueda. Cuando el usuario introduce el nombre de su banco e ingresa a este enlace falso, la página captura sus credenciales de acceso (usuario y clave) para vaciar la cuenta.

Otro mecanismo de engaño son los anuncios en redes sociales (como Facebook e Instagram) que promocionan mercadería, electrodomésticos, medicamentos u otros productos con descuentos de hasta un 80%. Al intentar realizar la compra, la plataforma solicita los datos del frente y dorso de la tarjeta (incluido el código de seguridad CVC), información que es usada para vaciar las cuentas.

Hubo casos en donde el ciberdelincuente entabló una relación afectiva o de amistad virtual con una persona mayor mediante redes sociales o aplicaciones de mensajería. Una vez consolidado el vínculo emocional y de confianza, comenzó a solicitar transferencias de dinero bajo la excusa de emergencias médicas o viajes imprevistos.

Uno de los métodos de estafa más habitual son los supuestos accidentes o problemas familiares. La víctima recibe una llamada telefónica, en altas horas de la madrugada. Del otro lado de la línea se escuchan llantos desesperados: “¡Papá/Mamá, me van a matar!” o “¡Tuve un accidente terrible!”. Inmediatamente toma el control un delincuente con voz imperativa que afirma tener secuestrado al familiar, exigiendo la entrega inmediata de todo el dinero en efectivo y joyas de la casa, amenazando con dañarlo si se corta la llamada o si se avisa a la policía.

También suele pasar que se hagan presentes en las viviendas de las víctimas personas vestidas con uniformes falsos –generalmente de organismos oficiales–, quienes dicen que deben inspeccionar el edificio por una fuga de gas, un peligro de cortocircuito o un reclamo por baja presión de agua. Lo único que buscan es ingresar al inmueble para distraer al residente, registrar las habitaciones y sustraer objetos de valor o cometer robos violentos.

Finalmente, hay personas que ofrecen participar en fondos de inversión, plataformas de criptomonedas o fideicomisos que aseguran retornos de dinero desproporcionados en dólares (por ejemplo, del 10% al 20% mensual). Exigen traer a otros amigos o jubilados para mantener el flujo de comisiones, colapsando el sistema al poco tiempo y provocando la pérdida total de los fondos.

¿Cómo prevenir una estafa?

• Los códigos de seis dígitos –que llegan por mensaje de texto o se pueden enviar por correo electrónico– nunca deben dictarse o compartirse con nadie. Por otro lado, se recomienda activar la verificación en dos pasos de WhatsApp: para ello se debe ir a Ajustes, Cuenta y Verificación en dos pasos.n en dos pasos.

• Llamada regular de control: antes de realizar cualquier transferencia, realice una llamada telefónica común (al celular, no por WhatsApp) para escuchar la voz de su conocido y verificar la veracidad del pedido.

• Desconfiar de cuentas de terceros: si desde el WhatsApp de su conocido se le pide que al dinero lo transfiera a un CBU a nombre de una persona desconocida, no transfiera.

• El personal de un banco jamás solicita contraseñas, PIN, token o datos sensibles por teléfono. Si alguien pide esta información, hay que cortar la llamada.

• Para verificar los consumos de una tarjeta de crédito o débito, se debe llamar directamente al número telefónico impreso en el dorso del plástico.

• Se recomienda escribir manualmente la dirección web oficial del banco en la barra del navegador y guardar ese enlace en la sección “Favoritos” o “Marcadores”, para ingresar siempre desde allí.

• Desconfiar de promociones exorbitantes o precios que estén ridículamente por debajo del valor de mercado. Nadie regala nada.

• Jamás enviar transferencias de dinero ni bienes a personas que haya conocido exclusivamente a través de internet y con las que no haya compartido de manera presencial.

• Cuando quien llama diga ser un familiar, pero nunca se identifique, no se debe adivinar ni pronunciar el nombre de la persona (por ejemplo: “¿Sos vos, Lucía?”), dado que los trabajadores usan esa información. También se recomienda interrumpir la llamada de inmediato, sin dar explicaciones ni responder a las preguntas del agresor.

• Cuando se presente alguien uniformado a la vivienda se le debe exigir la credencial de identificación sin abrir la puerta (a través de la reja o ventana). Los operarios de servicios no deben ingresar al interior de la vivienda a menos que el usuario haya solicitado previamente una visita técnica mediante número de trámite oficial. También se debe llamar a la central telefónica de la empresa distribuidora de gas/luz para verificar la órden de trabajo antes de autorizar cualquier acceso.

• Desconfiar de todo sistema de inversión que asegure rentabilidades elevadas sin riesgo. Consultar únicamente a entidades financieras autorizadas por la Comisión Nacional de Valores o el Banco Central.

Cuatro mandamientos contra las estafas

1. “Cortarás y verificarás”: si te abordan con una urgencia sobre un familiar o un problema con tu cuenta, cortá de inmediato. Tomá el teléfono y llamá vos al número habitual que tenés agendado.

2.“No entregarás tus contraseñas ni códigos sagrados a nadie”: ninguna entidad financiera, ni Anses, Pami o Arca te van a pedir tu contraseña, token o claves de tarjeta por teléfono o WhatsApp. Jamás las entregues.

3. “Frenarás la urgencia”: los delincuentes operan acelerando tu ritmo cardíaco para que no pienses. Tomate cinco minutos. Respirá profundo, servite un vaso de agua y consultá la situación con alguien de confianza antes de realizar cualquier movimiento.

4. “No entrarás en enlaces desconocidos ni tocarás pantallas sospechosas”: evitá presionar links que lleguen por WhatsApp, correo o redes sociales de remitentes no verificados. No instales aplicaciones sugeridas por llamadas ni aceptes ayuda a distancia de extraños para controlar tu teléfono o computadora.

 

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