SáBADO, 17 DE OCT.

Veinte años de la sanción de ESI: «Estamos en un contexto de ataque a todas las políticas que garantizan derechos sociales»

La doctora en Educación, profesora e investigadora de la UBA, Paula Fainsod dialogó con Conclusión y realizó un balance a 20 años de la Ley 26.150. "El ataque es feroz a lo que implica la perspectiva que trae la ESI con sus giros políticos, epistemológicos y pedagógicos, que concretizan un proyecto de justicia educativa, de justicia sexual, de poder vivir más dignamente la sexualidad en las escuelas".

El 4 de octubre de 2006 se sancionó la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI), que marcó un antes y un después en materia de legislación educativa y conquista de derechos. Este gran avance significó la implementación de la misma desde el nivel inicial hasta la formación docente.

Los avances y las transformaciones que se dieron en estas dos décadas de implementación conllevan una reivindicación permanente y una natural exigencia de presupuesto económico para su ejecución. Esto nos hace pensar que la falta de financiación repercute en la Ley de ESI, que exige de dispositivos de actualización, formación y regulación para su real implementación.

El modelo de país que impone el actual Gobierno nacional, donde los discursos de odio ocupan un lugar protagónico, ha reflotado debates que parecían perimidos. Y la ESI en las escuelas fue uno de ellos por lo cual los derechos sexuales, como tantos otros, se han visto avasallados.

«Estamos en un momento muy difícil, en un contexto de ataque fuerte, no solamente a la ESI, sino a todas las políticas que garantizan derechos sociales, a la educación, a los derechos sexuales y específicamente también a la ESI», sentenció Paula Fainsod, doctora en Educación, profesora e investigadora de la UBA.

La ley cumple 20 años, en un marco de desfinanciamiento al Programa de Educación Sexual Integral. «Un desfinanciamiento que implica casi el 98% de subejecución del presupuesto asignado para el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, que se concretiza cuando se dejan de brindar cursos, producir materiales o se desarman equipos consolidados durante 15 años».

«Estamos en un momento crítico para la efectivización de la ley y no solamente por su desfinanciamiento, sino también por otras dos cuestiones. Por un lado, un desplazamiento en la perspectiva que propone el gobierno actual, que es dejar de garantizar lo que la ley establece, que es un abordaje integral de la Educación Sexual, que implica perspectiva de derechos, y con perspectiva de género, hacia una mirada moralizante, biomédica, que se encuentra en algunas de las pocas capacitaciones que se dieron durante estos años«. Las mismas de la mano de organizaciones sociales, civiles, que traen una perspectiva muy alejada de lo que es la ESI» profundizó Fainsod.

Foto EDH / Jessica Orellana

 

La investigadora además remarcó que actualmente existe un viraje y un momento de reforma curricular donde cobra un gran lugar todo lo vinculado a la Educación Socioemocional, que está muy alejada de lo que la ESI propone en relación al abordaje de la efectividad.

Por otro lado, la fuerte presencia de discursos odiantes que «se concretizan en prácticas de violencia institucional, de persecución a docentes, a jurisdicciones que insisten en la garantía del derecho de hacer efectiva la ley. Entonces estamos en un momento realmente difícil porque una ley que tiene 20 años de su sanción, que se sostiene con la presencia de una política pública y de recursos que no estamos teniendo».

A semejante complejidad se le suma «el ataque feroz a lo que implica la perspectiva que trae la ESI con sus giros políticos, epistemológicos y pedagógicos, que concretizan un proyecto de justicia educativa, de justicia sexual, de poder vivir más dignamente la sexualidad en las escuelas» explicó.

Los 20 años de la ESI no sólo celebra y conmemoran que tengamos una ley, sino que la misma «se ha consolidado como un movimiento político-pedagógico, donde estudiantes, docentes, distintas organizaciones han consolidado estrategias y prácticas, saberes y experiencias que hacen que hoy tengamos ESI, aún en este contexto tan adverso».

 Inteligencia artificial y digitalización: las nuevas prácticas violentas

La investigadora además advirtió acerca de que existe un movimiento que la sostiene. «La ESI es una ley que, todos los años, festeja su cumpleaños. Es una ley que está viva y que ha sabido entrar en relación y en conversación con distintos escenarios, distintos momentos y distintas demandas. La ESI nos trae elementos y el escenario nos reclama la necesidad de poder pensar, ¿qué está pasando con las masculinidades hoy? ¿Qué pasa con el uso de la inteligencia artificial y la violencia digital que se da en estos entornos?

«Ante estos hechos de violencia se generan prácticas punitivas hacia los adolescentes que generan que, por supuesto, no avalamos y no están bien, pero no nos hacemos la pregunta de qué pasa con la ESI».

Estas transformaciones sociales, subjetivas, sexuales, de estos tiempos, demandan que la ESI se haga más presente que nunca, «que pensemos qué ESI resulta potente para esto, y que también hay muchas experiencias que se están desarrollando desde distintos lugares, muy a pulmón, sostenidas desde un gran compromiso con una vida más justa».

¿Qué implicancia tuvo en la sociedad la aplicación de esta ley?

Paula Fainsod fue tajante al expresar que lo que cambió con la aplicación de la ESI, en principio, tuvo que ver con dar cuenta de que en la escuela siempre estuvieron presentes discursos en relación a la sexualidad, y que esos discursos de manera más explícita o menos explícitas no ponían en tensión estereotipos o formas de vinculación.

«Que al contrario de ponerlos en tensión, reiteraban una normatividad, una forma de construcción de vinculaciones que llevaban a la producción de desigualdades y violencias«. La ESI lo que hace es eso, es poder darnos lentes para poder mirar cuáles son esos espacios en las escuelas, en la sociedad, en los que insisten ciertas prácticas que conllevan desigualdades».

Otro punto relevante fue que se han generado mejores condiciones para las infancias y adolescencias. «Hay informes que dan cuenta de cómo adolescentes que pasan por los talleres de ESI advierten que hay ciertas prácticas que están viviendo y sufriendo que no son naturales, como las situaciones de maltrato o abuso sexual. También la ESI como la posibilidad de hablar temáticas que en ocasiones los adolescentes y las niñas no encuentran la posibilidad de hacerlo en sus familias».

Si bien los medios de comunicación intentan poner en valor una postura negativa, muchas familias, sienten alivio de que exista dicha legislación. «Si bien lo que se hace conocido es que hay familias que no acuerdan con la ESI, hay muchas otras que agradecen que haya ESI. No es la que sale en los medios, pero es la que sí sostiene la ESI y da cuenta de que no viene a disputar el lugar de las familias».

La investigadora agregó que las familias tienen su lugar y su derecho a educar a sus hijos, a sus hijas, «mientras se resguarden los derechos de esos niños y esas niñas».

Estrategias para sostener lo derechos conquistados

Ante tanto avasallamiento y recortes de presupuestos, debemos demandar que la ley se cumpla. «Es una ley y está vigente. Yo soy parte de una Universidad Pública, y estamos ante un gobierno que no cumple leyes. No cumple la ley de Financiamiento Universitario, la ley de Educación Sexual Integral. Entonces, seguir defendiendo la ESI, y seguir demandando a nuestros representantes que hagan efectivo el cumplimiento de la ley».

En un contexto donde el individualismo y el «sálvense quien pueda» ganan lugar, armar redes es transformador. «Formo parte de un movimiento federal por más ESI que se ha construido, apenas llegó Milei al Gobierno, porque veíamos que la ESI iba a estar en peligro. Armamos vinculaciones, para saberse que una no está sola en una escuela, poder relacionarse con otros para poder, no solamente defender la ESI, sino poder ver de qué manera la ESI se hace presente en las aulas, en las universidades, en las distintas instituciones. Y como nosotros siempre decimos, la ESI será colectiva o no será».

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