Cocaleros suspenden los bloqueos y asoma el final de una crisis en Bolivia que lleva casi dos meses
Las seis federaciones del sector respaldada por el expresidente Evo Morales reclaman desde el 1 de mayo aumentos salariales, pero que con el paso de las semanas derivó en una confrontación política más amplia, en la que llegaron a exigir la renuncia del presidente.
- Internacionales
- Jun 23, 2026
Bolivia comenzó a vislumbrar este lunes el cierre de una de las crisis sociales y políticas más prolongadas de los últimos años, después de que las federaciones de productores de coca del Trópico de Cochabamba, último núcleo importante que mantenía bloqueos en las carreteras nacionales, anunciaran una pausa en sus medidas de presión tras 54 días consecutivos de movilizaciones.
La decisión, comunicada por la dirigencia de las seis federaciones cocaleras y respaldada por el líder del sector y expresidente Evo Morales (2006-2019), abre la posibilidad de que en las próximas horas desaparezcan los últimos cortes de ruta que aún persistían en el departamento central de Cochabamba, considerado el principal bastión de la resistencia al Gobierno del presidente Rodrigo Paz.
El anuncio marca un punto de inflexión en un conflicto que comenzó el 1 de mayo con demandas salariales y reclamos económicos, pero que con el paso de las semanas derivó en una confrontación política más amplia, con sectores movilizados que llegaron a exigir la renuncia del presidente.
Durante una reunión de emergencia, la dirigencia de los productores del Trópico resolvió declarar un «cuarto intermedio» en las protestas, aunque insistió en que la medida no representa una derrota ni una capitulación frente al Gobierno, que el sábado decretó estado de excepción para desbloquear las carreteras con intervención policial y militar.
«Entiendo perfectamente la decisión tomada de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, con mucho respeto, compañeros que son disciplinados, están en esta lucha junto a otros sectores, sin embargo, por ahora, un cuarto intermedio. No es rendirnos, pero la gran ventaja que tienen las seis federaciones es que nunca nos vendemos y nunca nos van a vender. Siempre unidos», afirmó Morales.
El exmandatario sostuvo además que «la Central Obrera Boliviana (COB) tenía ganada esta batalla», aunque consideró que posteriormente defraudó las expectativas de los sectores movilizados al negociar un acuerdo.
«Nuevamente, compañeros que me escuchan, compañeros de base, especialmente del trópico, en consenso, debatimos, analizamos brevemente, rápidamente este cuarto intermedio frente a la coyuntura política», aseveró.
La decisión de los cocaleros se produce después de que la COB, principal organización sindical del país, y posteriormente los sectores campesinos de La Paz suspendieran sus medidas de presión tras alcanzar acuerdos con el Ejecutivo.
A ello se sumó la declaratoria de estado de excepción promulgada por el presidente Paz y posteriormente ratificada por la Asamblea Legislativa Plurinacional, una medida que permitió el despliegue coordinado de policías, militares y brigadas de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) para recuperar el control de las rutas bloqueadas.
Los resultados comenzaron a reflejarse rápidamente en el mapa vial del país. Según datos oficiales, Bolivia redujo a 12 los puntos de bloqueo activos al cumplirse el tercer día del estado de excepción, frente a más de un centenar de cortes registrados durante los momentos más críticos del conflicto.
La disminución de los bloqueos refleja el avance de los operativos de despeje ejecutados por las fuerzas de seguridad y los equipos técnicos de la ABC, aunque las autoridades admiten que algunas rutas estratégicas continuaban afectadas, principalmente en Cochabamba.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, calificó este lunes de «positivo» el balance de los primeros días de aplicación de la medida excepcional y destacó que los operativos permitieron recuperar gradualmente la transitabilidad sin enfrentamientos de magnitud.
El conflicto dejó profundas secuelas económicas. La Cámara Nacional de Industrias (CNI) estimó que las pérdidas acumuladas superan los 3.000 millones de dólares, equivalentes a cerca del seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), debido a la paralización del transporte, la interrupción de cadenas productivas y los problemas de abastecimiento registrados durante casi dos meses.
Con la retirada de los bloqueos en el Trópico de Cochabamba, el Gobierno espera restablecer completamente en los próximos días la circulación entre el occidente y el oriente del país, normalizar el suministro de combustibles y alimentos, y abrir una nueva etapa orientada a la recuperación económica y la pacificación política.

