MARTES, 21 DE JUL.

Como consecuencia de la guerra en Medio Oriente más de 30 millones de personas podrían caer en la pobreza

Un informe del Programa de la ONU advierte que el conflicto en la región ya impacta en energía, alimentos y crecimiento económico, con efectos especialmente graves en países más vulnerables.

La guerra en Oriente Medio podría llevar a más de 30 millones de personas a la pobreza en todo el mundo, advirtió el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El organismo alerta que el impacto económico del conflicto ya se siente a escala global y podría profundizarse incluso si se consolida un alto el fuego.

Aunque los efectos se concentran en los países directamente afectados por la guerra y en aquellos dependientes de la energía importada, el informe advierte un impacto negativo significativo a largo plazo en las naciones más pobres, incluso en las más alejadas del conflicto.

El estudio describe un “triple shock” provocado por la guerra: el aumento de los precios de la energía, la disrupción en las cadenas de suministo de alimentos y la desaceleración del crecimiento económico. Esta combinación afecta de manera desproporcionada a los países en desarrollo, que tienen menos margen para amortiguar la crisis.

Uno de los factores clave es el encarecimiento del petróleo y el gas tras la interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético global. Ese impacto se traslada rápidamente al costo de los alimentos, por el aumento de fertilizantes y transporte, y presiona sobre la inflación en todo el mundo.

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El escrito advierte además sobre un fenómeno particularmente crítico: millones de personas que habían logrado salir de la pobreza podrían volver a caer en ella. “Es desarrollo en reversa”, sintetizaron desde el organismo, en referencia al retroceso de años de avances sociales.

En paralelo, la ONU plantea que el escenario se agrava por el recorte de la ayuda internacional en los países desarrollados, que hoy priorizan el gasto interno y la inversión en defensa. Esa combinación de crisis económica global y menor asistencia reduce la capacidad de respuesta frente al aumento de la vulnerabilidad.

Como medida para palear la situción el PNUD propone implementar transferencias directas y focalizadas para los sectores más afectados, con un costo estimado de unos 6.000 millones de dólares. Sin opciones coordinadas a nivel global, la guerra en Irán puede convertirse en un punto de inflexión que profundice la desigualdad y la inestabilidad en amplias regiones del planeta.

En ese marco, el conflicto deja de ser un episodio regional para transformarse en un problema estructural del sistema internacional: un shock que no solo redefine equilibrios de poder, sino también las condiciones materiales de vida de millones de personas en todo el mundo.

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