JUEVES, 04 DE JUN.

Dimite el Gobierno de Bulgaria tras masivas protestas contra la corrupción y el ajuste económico

El primer ministro Rosen Zheliazkov renunció luego de que decenas de miles de ciudadanos exigieran su salida en las calles. La caída del Ejecutivo llega en un contexto de crisis política, rechazo al presupuesto y críticas por la influencia de figuras acusadas de corrupción.

El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zheliazkov, presentó este jueves la dimisión de su Gobierno tripartito tras varias semanas de protestas multitudinarias en Sofía y otras ciudades, donde miles de manifestantes denunciaron corrupción, rechazo a su programa económico y falta de transparencia en la gestión estatal. El anuncio se produjo momentos antes de la votación de una nueva moción de censura, la sexta desde enero y a pocos días de la inminente adopción del euro como moneda oficial.

En este marco, Zheliazkov afirmó ante el Parlamento que el Ejecutivo había “oído la voz de la sociedad”, al justificar la dimisión del Gobierno formado por el conservador GERB, el Partido Socialista Búlgaro (BSP) y el movimiento populista ITN. Aunque sostuvo que la coalición tenía posibilidades de superar la moción de censura, también aseguró que las decisiones solo tienen sentido cuando reflejan la voluntad popular.

Además, la renuncia se produce en un momento sensible para el país, porque Bulgaria prevé la entrada en circulación del euro el próximo 1 de enero, una transición acompañada por fuertes tensiones políticas.

Las protestas estallaron inicialmente por el rechazo al proyecto de presupuesto estatal para 2026, que incluía aumentos de impuestos, cotizaciones y tasas. Si bien el Gobierno retiró la propuesta la semana pasada, las manifestaciones continuaron en medio de un clima de hartazgo generalizado.

Asimismo, la movilización del miércoles, convocada por el partido europeísta PP-DB, fue la tercera en pocos días y contó con una amplia participación de jóvenes. Los manifestantes exigieron la renuncia del Ejecutivo y la convocatoria a nuevas elecciones, que serían las octavas desde 2021, reflejando la profunda inestabilidad política del país.

Por otra parte, la ira ciudadana apuntó especialmente contra dos figuras de gran influencia, al ex primer ministro Boiko Borisov, líder del GERB, y el oligarca Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y el Reino Unido por corrupción.

Aunque ninguno integra el gabinete, ambos son señalados por analistas como actores decisivos en la toma de decisiones del Ejecutivo. Peevski, además, es acusado de tener fuerte influencia en el sistema judicial, los servicios de seguridad, los medios y sectores estratégicos de la economía.

En este contexto, los manifestantes corearon durante la marcha lemas como “¡Dimisión! Fuera Peevski y Borisov del poder”, mientras estudiantes proyectaban frases como “La mafia fuera del poder” sobre la sede del Gobierno. Una encuesta publicada este jueves confirma este malestar social, el 82 % de los consultados exige un cambio profundo en el modelo de gobierno, incluida la renovación de líderes y una justicia más eficiente.

Asimismo, el país continúa entre los más afectados por la corrupción en la Unión Europea y según el índice de percepción de Transparencia Internacional, Bulgaria ocupa el penúltimo lugar del bloque, solo por encima de Hungría.

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