El agotamiento del extremo centro pone en jaque a Macron
La rebelión social y política se ha vuelto un paisaje común en Francia, pero la volatilidad del escenario actual amenaza de forma directa a la supervivencia política de Emmanuel Macron.
- Internacionales
- Por Santiago Toffoli
- Sep 21, 2025
Al igual que en el cuento de Pedro y el Lobo, fueron infinitas las veces en las que se anunció una crisis terminal en Francia. Por las protestas y las tensiones sociales, por la fragmentación política o por el ascenso de los sectores extremistas, una y otra vez se decretó la insostenibilidad del sistema de poder que impera en el país. Sin embargo, hoy todas las variables coexisten al mismo tiempo y la política nacional, regional y global parece achicar los márgenes para actuar.
Nuevamente, las ciudades francesas se ven sacudidas por movilizaciones masivas, esta vez en contra del plan de ajuste del gobierno de Emmanuel Macron, quien nombró a su quinto Primer Ministro en los tres años que lleva su segundo mandato como presidente de Francia.
Protestas masivas desafían al nuevo gobierno francés
Francia se paraliza entre huelgas y protestas. Cientos de miles de manifestantes rechazan más recortes a salarios y servicios. El nuevo primer ministro hereda una economía agitada y una ciudadanía que ya no acepta pagar el… pic.twitter.com/NOjkuBrf2G
— DW Español (@dw_espanol) September 18, 2025
La semana pasada, la Asamblea Nacional rechazó el presupuesto del ahora ex Premier François Bayrou, quien salió del gobierno al día siguiente tras la moción de confianza adversa. Inmediatamente, Macron nombró a su Ministro de Defensa Sebastien Lecornu como nuevo jefe de gobierno a la espera de su ratificación en el Parlamento.
Bayrou había presentado un presupuesto con un ajuste de 43.800 millones de euros; un monto mayor al préstamo contraído por la Argentina con el Fondo Monetario Internacional en 2018. Tanto la izquierda como la derecha lo rechazaron, y Bayrou salió del gobierno.
Mientras sus rivales políticos piden su cabeza y elecciones anticipadas, Macron estudia el siguiente movimiento mientras las calles se movilizan contra su gobierno. El Presidente pateó el tablero el año pasado, cuando la ultraderecha del Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen salió primera en las elecciones para el Parlamento Europeo. Macron reaccionó disolviendo el Congreso y llamando a elecciones legislativas, en las que triunfó el Nuevo Frente Popular de Izquierda que incluye a los socialistas, los verdes, los comunistas y La Francia Insumisa de Jean Luc Mélenchon. Si bien el Legislativo nombra al Primer Ministro, Macron negoció con ambos sectores por separado para sobrevivir y nombrar un jefe de gobierno afín.
El extremo centro dio sus dividendos. Sin embargo, ante el amplio rechazo que genera el ajuste propuesto, ahora se generó un nuevo movimiento llamado “Bloqueemos Todo” (Bloquons Tout en francés), que comenzó como un llamamiento inorgánico a través de redes sociales y terminó siendo un espacio de acumulación del descontento social y político, actualmente más identificado con la izquierda francesa. Hoy, el colectivo tiene puntos de contacto con las movilizaciones de las organizaciones sindicales, y ponen a Macron contra las cuerdas, como lo hicieron los Chalecos Amarillos al inicio de su gobierno en 2018.
El extremo centro de Macron, que le sirvió en varias ocasiones para negociar con la derecha frente a la izquierda y con la izquierda frente a la derecha, ahora encuentra límites muy palpables y muestra visibles signos de agotamiento y desgaste tras 8 años en el poder.
Ese desgaste se traduce en protagonizar discusiones sin sentido por caer en la trampa de la derecha global. En estos días, el matrimonio presidencial francés quiere publicar pruebas médicas para demostrar que la Primera Dama Brigitte Macron no es una mujer trans, como lo instaló el sistema de comunicación ultraconservador de los Estados Unidos. Una insólita pérdida de tiempo.
???????????? ALERTE INFO | Emmanuel et Brigitte Macron ont l’intention de fournir des preuves «scientifiques» pour démontrer que Brigitte n’est pas une femme transgenre. (Politico) pic.twitter.com/0yq3Kb909Y
— AlertesInfos (@AlertesInfos) September 18, 2025
En el plano internacional, el Presidente francés tampoco tiene un escenario fácil. Macron busca liderar una Europa complicada en la arena global, moviéndose entre los Estados Unidos de Donald Trump, con quien busca gestionar un vínculo complicado y la Rusia de Vladimir Putin, quien continúa su guerra en territorio ucraniano y extiende sus movimientos hacia la Unión Europea (UE), con drones invadiendo el espacio aéreo de Polonia y aviones de combate sobrevolando Estonia.
Desde la salida del poder de Angela Merkel en 2021, Macron es claramente la figura de mayor perfil en la UE pero sin el éxito de la física alemana en el ejercicio de la conducción política sobre el ecosistema europeo. Mientras Trump impone condiciones a sus socios de la OTAN instándolos a aumentar el gasto en defensa y negociando individualmente con Putin sobre Ucrania, Macron intenta coordinar con sus 26 socios de la UE y el Primer Ministro británico Keir Starmer la continuidad del respaldo económico y bélico al gobierno de Volodimir Zelensky. En esa dirección se mueve la coalición de voluntarios que encabeza junto al mencionado Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz.
Por su parte, el capítulo Medio Oriente es un tema de política interna para Francia, que es el país con mayor porcentaje de población árabe y judía de Europa Occidental. Macron se alista para reconocer oficialmente a Palestina como Estado esta semana, ganándose las críticas del Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu, quien cada vez está más aislado en el sistema internacional.
El Presidente francés insiste en que la mejor forma de aislar y debilitar a Hamás es reconociendo al Estado palestino, una medida acertada pero que llega tarde. Netanyahu tiene el mismo criterio que Macron, por eso decidió fortalecer a Hamas durante años para que la estatalidad palestina no sea viable. Luego vino el 7 de octubre y el resto es historia conocida.
La fragmentación que se observa en la política global tiene ribetes particulares en la Unión Europea, un bloque que necesita el consenso de los 27 países para moverse en las turbulencias globales acrecentadas por la coyuntura actual. El eje franco-alemán que oficia de motor para el bloque europeo tampoco está exento de tensiones. Prueba de esto son las diferencias en torno al FCAS, el esquema de defensa aérea europea que piensan implementar junto a España. En ese marco, las tensiones entre París y Berlín afloran por decidir qué empresa encabeza el proyecto, si la francesa Dassault o la alemana Airbus. No es una novedad: los Estados se mueven en torno a los intereses de sus referentes en el ámbito privado.
France Demands 80% Share in Franco-German Fighter Jet Project
France has told Germany it wants an 80% workshare in the joint Franco-German FCAS fighter jet program, a defence source told Reuters.
The €100 billion project, involving Dassault (France), Airbus (Germany), and… pic.twitter.com/w6B6nJCbrS
— Clash Report (@clashreport) July 8, 2025
En esta complejísima coyuntura tiene que maniobrar un Macron que se probó varias veces como piloto de tormentas, pero que tiene demasiados frentes abiertos a la vez. La discusión
sobre el orden fiscal y la deuda pública en Francia es estructural y constante, en un país que está endeudado en más del 114% con respecto a su PBI, siendo la tercera nación más
endeudada del bloque europeo, luego de Grecia e Italia.
En ese marco, el conflicto social marcado por las protestas de 2023 contra el aumento en la edad jubilatoria -que también debilitaron políticamente al gobierno- tiene un nuevo capítulo con el rechazo transversal al plan de ajuste que se intenta implementar ahora. Estos recortes ponen en primer plano, nuevamente, la sostenibilidad del Estado de bienestar y los sistemas previsionales, un debate global agravado en Europa por el rápido envejecimiento de sus sociedades. Un problema que se vincula directamente con otras discusiones bien actuales, como el tema migratorio o el rearme de la OTAN.
La pregunta es si el Presidente galo logrará sortear un nuevo obstáculo para encarar el último año y medio de su mandato en una Francia que, al igual que toda Europa salvo España, aceptó aumentar el gasto militar en un 5% del PBI para contentar a Donald Trump en el marco de la OTAN. Sin embargo, estos países también deben gestionar el descontento de sus poblaciones, que son quienes finalmente pagan los descalabros fiscales. Quizás comenzando por gastar menos en la maquinaria de guerra y más en la mejora de las condiciones de vida de las personas sea un aporte más eficiente para frenar a la ultraderecha y salvaguardar el Estado de Derecho. Pero esa opción no forma parte del menú habitual del mandatario francés.





